Trump afirma que su único límite es su “propia moralidad”
En una reciente entrevista con el periódico The New York Times, el presidente Donald Trump sostuvo que el único freno real a su poder global es su “propia moralidad”, dejando de lado el derecho internacional y otros controles tradicionales sobre el uso del poder militar. Según el mandatario, su juicio personal es “lo único que puede detenerlo”, el mandatario dijo además que, “no necesito el derecho internacional, porque no busco hacerle daño a nadie”, aunque afirmó que su administración acata las normas según su propia interpretación.
Trump describió su enfoque hacia la supremacía estadounidense como basado en la fuerza nacional, más que en leyes, tratados o convenciones internacionales. Reconoció algunas limitaciones internas, pero enfatizó que recurre a su reputación de imprevisibilidad y a la acción militar rápida como herramientas de coacción diplomática, citando su reciente intervención en Venezuela y sus estrategias frente a Irán.
No te lo pierdas: Con 52 votos, el Senado de EE. UU. busca limitar el uso de la fuerza militar en Venezuela
La mirada de Trump sobre Groenlandia
Respecto a Groenlandia, según lo publicado por el medio Trump reafirmó su interés en que el territorio se integrase a Estados Unidos, argumentando que “la propiedad te da cosas y elementos que no puedes obtener simplemente firmando un documento” . Consideró que la soberanía de aliados como Dinamarca es secundaria frente al papel estratégico y psicológico de poseer territorio. Su insistencia en Groenlandia reflejó su visión de que el poder estadounidense debe ser el factor decisivo en asuntos globales, más allá de tratados o normas internacionales.
En la entrevista, Trump también abordó temas como la OTAN y la rivalidad con Rusia y China, destacando su éxito en persuadir a los aliados a aumentar su gasto militar y subrayando que considera al poder estadounidense como determinante frente a otras potencias.
Te puede interesar: Estados Unidos se retira de 66 organizaciones internacionales, incluidas 31 de la ONU
En general, su discurso mostró una interpretación expansiva de la autoridad presidencial, donde la ley internacional y los límites institucionales ceden ante la decisión y la moral personal del presidente, y donde el control territorial y estratégico, como el caso de Groenlandia, se convierte en un instrumento clave de su visión de supremacía global.