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¿Cómo viven el duelo los niños?: la importancia de su manejo y acompañamiento

Se estima que en Colombia 33.293 niños perdieron a uno de sus padres o abuelos a causa de la Covid-19.
Actualidad
Foto: Pixabay
María Camila Sánchez

Afrontar el duelo es difícil sin importar la edad. Decirle adiós a un ser amado jamás será fácil, pero es aún más complicado entender la muerte cuando se vive en un mundo de juego y fantasía como la mayoría de los niños.

De acuerdo con un artículo publicado en la revista científica británica “The Lancet”, más de un millón de niños en el mundo experimentaron la muerte de uno o ambos padres durante los primeros 14 meses de la pandemia y más de 500 mil experimentaron la muerte de un abuelo cuidador. Se estima que en Colombia 33.293 niños perdieron a uno de sus padres o abuelos a causa de la Covid-19.

Lidiar con el duelo es difícil y se hace más complejo de sobrellevar cuando hay un hijo en casa que también lo vive; aunque en un minuto lloren y al otro estén jugando, los menores expresan su dolor de formas distintas y se hace indispensable que los padres y/o cuidadores acompañen este dolor para que desarrollen habilidades necesarias para enfrentar la vida.

En Contacto Directo de Radio Nacional de Colombia, la psicóloga Leidy Jhohana Laverde, coordinadora del Eje Psicosocial de la Fundación Otero Liévano, respondió algunas preguntas para entender cómo afecta el duelo a los niños y, sobre todo, cómo los adultos pueden acompañarlos.

¿El duelo afecta de igual manera a los niños que a los adultos?

“Los afecta en gran medida, y a veces como adultos, en un sentido de protección o de deseo por brindar amor a los hijos, obviamos u omitimos que ellos también viven un duelo, pero lo hacen de una forma distinta. La invitación como adultos es a involucrarnos y orientarlos en una situación que indiscutiblemente es dolorosa también para ellos”.

¿Qué tan importante es hablar de la muerte con los niños?

“Hay que romper con mitos y tabús sobre la muerte, es algo irreversible que debemos conversar y también debemos ayudar a orientarlos. No es fácil porque en el momento de la pérdida se suma el dolor de los niños y el de su cuidador, por eso la recomendación es que como padres nos tomemos el tiempo y hablemos de ese episodio doloroso como familia para darles el reconocimiento a los niños y hacerles ver que su sentir es importante. Ellos elaborarán un duelo que se manifiesta de formas diferentes a las de los adultos y hay que acompañarlos”.

¿A qué se refiere con que los niños hacen el duelo de una forma distinta?, ¿en qué sentido?

“El que los niños olviden el dolor y vayan a jugar muchas veces nos hace pensar equivocadamente que ellos no están viviendo un duelo. En ocasiones ellos imitan el comportamiento de los adultos y al instante van a jugar; eso no significa que no haya un sentimiento de pérdida del ser querido, claro que lo hay, por eso, como adulto respondiente de los niños hay que reconocerles ese duelo. Si ellos están jugando también lo expresan y usualmente no se van a aislar como los adultos, lo hacen porque siguen en su cotidianidad de juego y amigos, pero claro, el duelo se experimenta diferente según la edad del menor y así mismo lo expresarán. Por lo general los adultos buscan disimular el dolor y alejar al niño de los momentos de tristeza o de dolor, pero eso les impedirá desarrollar habilidades que de alguna forma tendrán que necesitar en su futuro para afrontar su vida, por eso hay que hablar con ellos para que expresen lo que sienten y guiarlos según a su edad y naturaleza”.

¿En qué momento hay que buscar ayuda profesional?

“Si hablamos de la ausencia de un padre o una madre, el significado de esa persona en la crianza generará con el tiempo mayor impacto. Siendo muy pequeño el niño o la niña puede que no sienta esa ausencia, pero con el paso de los días será más evidente. También pasará con los abuelos que han sido una de las mayores pérdidas para estas nuevas generaciones por lo que ha desencadenado el Covid-19. Hay unas etapas (al igual que como adultos) pero depende de su intensidad para afrontarlo. Habrá picos como en las fechas especiales cuando se retomará el dolor y la ansiedad por la pérdida del ser querido, sin embargo, cuando como familia se evidencia que no se puede buscar una salida o que un integrante de la familia no quiera seguir viviendo por el dolor de la partida del ser amado, hay que acudir a ayuda profesional. Hay que darse el espacio para que las personas sientan y manifiesten ese dolor como parte misma del duelo, pero no se debe obviar”.

¿Podemos hacer de un duelo una oportunidad de fortalecimiento de habilidades y conexiones familiares como padres e hijos?

“La muerte es una reflexión de la vida misma y cuesta mucho porque en el duelo se vive la ausencia del ser amado. Ser papá y mamá no es fácil y es de las situaciones más complejas del mundo, pero se debe tomar calma, respirar y entender que los niños y niñas nos necesitan. Nadie tiene que convertirse en un psicólogo de sus hijos pero sí con sus acciones, palabras y gestos se puede acompañar. Usualmente en este tipo de situaciones los adultos aíslan a los niños para encerrarse en el dolor y alejarlos a ellos de eso, no obstante, hay que invitarlos a que hagan parte de esos rituales para cerrar el ciclo de la vida y hay que tener en cuenta sus edades y realidades. No es solo un discurso sino también que ellos vean que como adultos contamos con ellos y que puedan ver que como familia nos apoyamos y que no es una responsabilidad individual. Los niños a veces sienten que la partida de su ser amado es culpa de ellos por no ser un buen hijo o nieto, por eso es importante que no se les niegue a los niños vivir esa experiencia en familia”.

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