Pasar al contenido principal
CERRAR

Previo a fallo disciplinario en caso embera, ordenan nuevos testimonios

Por: Colprensa.Pese a que el procurador delegado para la Fuerza Pública, Helmán Rincón, había cerrado la etapa probatoria en el proceso que se surte en contra de siete uniformados del Ejército Nacional, que abusaron de una menor indígena de la comunidad Embera, en Risaralda, un fallo de tutela permitió que la defensa de los hombres trajera a colación nuevos testimonios en el proceso.

Por: Colprensa.

Pese a que el procurador delegado para la Fuerza Pública, Helmán Rincón, había cerrado la etapa probatoria en el proceso que se surte en contra de siete uniformados del Ejército Nacional, que abusaron de una menor indígena de la comunidad Embera, en Risaralda, un fallo de tutela permitió que la defensa de los hombres trajera a colación nuevos testimonios en el proceso.

Se trata de la psicologa Carolina Restrepo, a quien el abogado le solicitó hacer un análisis detallado sobre la personalidad de los uniformados vinculados en el abuso sexual ocurrido en junio pasado.

La experta aseguró que los uniformados no tenían rasgos que permitiera evidenciar un perfil o desviación sexual, no obstante, trajo a colación que algunos de los procesados consumían sustancias psicoactivas, sin embargo, dejó claro que esta situación tampoco era una prueba de un trastorno sexual.

“No se puede mencionar que el consumo de sustancias esté encaminado en un perfil sexual indebido, eso no se puede decir, porque estaríamos generalizando que todo consumidor puede cometer actos abusivos”, aseguró la experta.

Además de la valoración psicológica a los uniformados, la defensa también solicitó un análisis a la menor abusada con el que buscaban vislumbrar que “no hubo violación, sino error de prohibición”, según lo que expuso la psicóloga en su intervención.

El testimonio de Restrepo se suma al de Juan Diego Martínez, un investigador que fue quien suscribió un informe respecto de los hechos ocurridos, además de el de Alejandro Palomeque García, quien, en su momento, cuando se requirió su testimonio en audiencia virtual, aseguró que había sido objeto de amenazas por parte de la comunidad indígena, por lo que desistía de declarar.

Si bien, aunque esta semana se conocería el sentido de fallo para los uniformados, el fallo de tutela obligó al procurador delegado a realizar una audiencia virtual, adelantada este miércoles, dando cumplimiento a la orden judicial.

El caso

Las diligencias hechas de manera virtual desde que se conocieron los hechos obedece a una acción irregular que los uniformados tuvieron con la menor de 13 años, quien pertenece a la comunidad Embera, y que, según su versión, fue accedida sexualmente por siete miembros de la institución castrense.

Los uniformados que hacen parte del Batallón de Artillería No. 8 ‘Batalla de San Mateo’, de la octava Brigada del Ejército Nacional, tendrán que responder por el presunto acceso carnal violento y secuestro simple cometido contra la menor, a juicio del ente de control.

La investigación disciplinaria se adelanta en contra de los soldados regulares Juan Camilo Morales Poveda, Yair Stiven González, José Luis Holguín Pérez, Juan David Guaidía Ruiz, Oscar Eduardo Gil Alzate, Deyson Andrés Isaza Zapata y Luis Fernando Mangaret Hernández.

Lo que trascendió en la primera diligencia, que fue adelantada en agosto pasado, es que frente al caso del soldado Fernando Mangaret Hernán, aunque no ejecutó actos de violación sexual contra la niña, al parecer, contribuyó a la realización de estas conductas cuando tenía el deber constitucional y legal de defenderla de cualquier agresión.

De acuerdo con lo expuesto por la procuradora delegada Aura Fajardo, Mangaret arregló un “cambuche” para que la menor se hospedara luego de que fue abusada por sus seis compañeros, mientras estuvo desaparecida de su casa entre las 8:00 de la noche y las 5:00 de la mañana.

La delegada de la Procuraduría dejó claro que los soldados regulares ya habían sido advertidos de la desaparición de la menor, y aún más les habían advertido que no se acercaran a la niña, pero hicieron caso omiso, de ahí que Mangaret la persuadiera para que se quedara en el “cambuche”.

Lo que llamó la atención de la procuradora es que los soldados tenían la responsabilidad de cuidar la integridad de la menor quien pertenece a una etnia diferente a la de los agresores, quienes en audiencia penal hecha por la Fiscalía, aceptaron su responsabilidad en el abuso sexual.

La Procuradora argumentó que el acceso carnal a la joven Embera se registró luego de que Juan Camilo Morales la abordara y le preguntara “si era virgen, con lo cual dejó ver su intención sexual al abordaje a la niña y allí la condujo hasta una zona cercana” a donde se encontraban el resto de uniformados.

La delegada del ente de control dejó claro que los soldados se reunían en varias ocasiones para para fumar cigarrillo y consumir otras sustancias, y en una de esas habían concertado “compartir sexualmente la víctima”.

Para la procuradora, “el haber incurrido probablemente en las conductas de acceso carnal violento conllevó a que los principios de transparencia y moralidad se vieran afectados por la presunta realización de la falta atribuida a los soldados regulares del Ejército Nacional”.

“Ni los ciudadanos, la sociedad, y el Ejército Nacional en su conjunto, esperan que algún miembro de la institución, vulnere la dignidad de las personas, más aún de las menores de edad, dada la investidura y la función constitucional que tienen, más en una zona de conflicto armado como se trata del corregimiento Santa Cecilia, municipio de Pueblo Rico, Risaralda”, argumentó en su relato.

En un segundo cargo, la Procuraduría cuestionó a los soldados porque, al parecer, retuvieron contra su voluntad a la menor de edad, con lo cual pretendieron ocultar a la niña de los familiares.

Según el ente de control, en su relato, los soldados habrían retenido a la menor en la parte trasera del Colegio PIO XII, al parecer, impidiéndole salir hasta el día siguiente, sin informar lo sucedido a superiores ni a los familiares de la niña, con lo cual habrían defraudado la confianza que la sociedad tiene en relación con el quehacer funcional de los miembros del Ejército Nacional.

ETIQUETAS