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Mitos y leyendas colombianos que aún resuenan en las regiones del país

Conoce algunos de los relatos colombianos que mezclan lo místico con lo histórico, junto al amor, el desamor, la magia, la tradición y lo sobrenatural.
Andrea Calderón García

Los mitos y leyendas colombianos son una muestra de la variada geografía del país, llena de maravillosos lugares que caracterizan su cultura; relatos que reflejan las costumbres y el folclore de sus regiones, en donde los protagonistas son personajes fantásticos y temidos en la historia de Colombia.

La cultura de muchas zonas colombianas está conformada por un conjunto de creencias y prácticas sociales que se ven reflejadas en los mitos de sus territorios. Las crónicas son acerca de criaturas legendarias que atormentan a personas que están en malos hábitos o simplemente buscan asustar y dar temor.

Si bien, el mito hace referencia a un relato de hechos maravillosos cuyos protagonistas son personajes sobrenaturales como lo son dioses, monstruos o personajes extraordinarios como los héroes, por otro lado, la leyenda es algo parecido, ya que, es una historia transmitida por tradición oral, la cual combina elementos reales, imaginarios o maravillosos, enmarcados en un contexto geográfico e histórico.

Estos son algunos de los mitos y leyendas de Colombia que a actualmente se siguen presentando en los rincones de los pueblos colombianos, inmortalizados por narraciones transmitidas de generación en generación.

La Muelona (región Andina)

También conocida como la ´Colmillona´, es una mujer de cabello largo y grandes ojos con una enorme dentadura. Dicen que proviene de una muchacha llamada ´la Maga´, quien se dedicaba a adivinar el futuro, liberar mujeres y castigar a hombres. Durante su muerte, los vecinos decían escucharla dentro de su casa jurando venganza hacia los hombres infieles, borrachos y viciosos.

Algunas personas afirman que su espíritu se aparece en las orillas de los senderos, especialmente cuando cae la tarde. Al principio se ve como una mujer seductora y atractiva, por lo que muchos hombres se acercan a ella rápidamente. Sin embargo, cuando les muestra sus grandes dientes (similares a los de un caballo), se asustan y, a veces, incluso los tritura a modo de castigo.

Muelona

El Hombre Caimán (región Caribe)

Cuenta la leyenda que un pescador llamado Saúl Montenegro tenía una obsesión por mirar a las mujeres que se bañaban desnudas en el río Magdalena. Visitó a un brujo del lugar quien lo ayudó a convertirse en Caimán, pero al momento de querer regresar a su estado original, la pócima que debía ser vertida en todo su cuerpo, solo fue rociada en su cabeza.

Así pues, quedó convertido en un ser mitad hombre, mitad caimán, e inmediatamente despertó el terror de las mujeres que visitaban el río. Quienes no volvieron más, y en desolación, el pescador pasó el resto de sus días vagando por el río hasta llegar a su desembocadura. Hasta ahora, los pescadores que visitan la zona cuentan esperar a encontrarse con el Hombre Caimán.

Caimán

La Patasola (región Andina)

Similar a las historias de otras mujeres legendarias en Latinoamérica, como La llorona o La sayona, “La patasola” es el alma en pena de una mujer que perdió a sus hijos por conflictos amorosos. Se conoce como “la Patasola” porque anda con un solo pie. Su cabello es largo y enmarañado, y tiene ojos y boca grandes.

Cuentan que era una mujer que estaba casada con un campesino, con quien tenía tres hijos. Un día, cuando volvía del trabajo, el campesino la encontró siéndole infiel, por ello, en un ataque de furia y celos picó la cabeza del amante y mientras la mujer escapaba le cortó una pierna; la mujer murió y el campesino incendió la casa y se llevó a sus hijos muy lejos. Desde entonces, el alma en pena de la Patasola regresa a buscarlos.

Patasola

La Mano Peluda (Cundinamarca y Boyacá)

Se dice que, en el desierto de la Candelaria en Boyacá, a veces aparece una mano del doble del tamaño que la mano de una persona normal, muy velluda y con uñas largas. Esta tiene la particularidad de que no se encuentra añadida a un cuerpo, sino que anda independiente. La mano peluda suele arrastrar a los niños de sus camas y causarles heridas que pueden hacer que se desangren y mueran.

Mano Peluda

La Llorona (Tolima Grande)

La LLorona es un mito muy popular conocido no solo en diferentes regiones, departamentos y pueblos del país, sino en otras partes del mundo. Se le conoce a la Llorona por distintos nombres, por ejemplo, La María Pardo en Antioquia y la Tarumama en Nariño, incluso la descripción física de esta varía dependiendo del lugar. Algunos campesinos la describen como una mujer con un rostro huesudo, de cabelleras largas, vestiduras sucias y cargando a un niño muerto en sus brazos.

Se caracteriza por ir acompañada de un lamento largo y desgarrador, a veces de gritos escalofriantes. Este espíritu corresponde al de una mujer que asesinó a su propio hijo y ahora anda condenada a lamentarse por la eternidad. Puede ser encontrada en las riberas de los ríos y entre los cafetales.

Llorona

El Sombrerón (Cundinamarca y Boyacá)

El Sombrerón es un personaje siniestro que vestía siempre de negro y en su cabeza portaba un sombrero grande. Dicen que montaba un caballo negro por las noches, lo cual ayudaba a que se confundiera con la oscuridad. Esta figura aparecía y desaparecía de los pueblos sin dar aviso. Se encargaba de perseguir a borrachos y bandidos siempre a altas horas de la noche en lugares solitarios.

sombreron

La Madremonte (Tolima Grande)

La Madremonte o Madreselva es reconocida como la deidad de los bosques y las selvas colombianas. Esta rige sobre las lluvias y los vientos, así como sobre toda la vegetación. Al ser una diosa, no posee una forma física definida, pero a veces suele aparecer frente a los campesinos de distintas maneras. Una de las más comunes es la de una señora cubierta de musgos y que pareciera echar raíces sobre los pantanos.

Según los cuentos de la zona de Antioquia, se aparece como un ser mitad mujer, mitad monte; para los del Cauca aparece como una anciana vestida de hojas, ojos rojos y cara color cenizo. Puede ser encontrada sobre piedras cercanas a los ríos o en zonas cubiertas por árboles muy frondosos.

Madremonte

El Silbón (Santanderes)

El silbón es un espíritu que fue condenado a vagar por haber matado a sus padres. En vida, éste fue amarrado con un “mandador de pescuezo”, el cual es una herramienta usada por los arrieros para controlar al ganado, también fue dejado junto a los perros para que lo mordieran con sus heridas llenas de ají. Hoy en día se puede oír como un silbido que confunde a quien lo escucha, ya que cuando se siente lejos es que está cerca.

Silbon

Juan Machete (región Orinoquía)

Su nombre era Juan Francisco Ortiz, de quien se cuenta que hizo un pacto con el Diablo para hacerse el hombre más rico y poderoso del Llano. El Diablo accedió, pero le pidió a cambio que entregara a su mujer y a sus pequeños hijos. Aceptando, al poco tiempo Juan logró obtener más tierras, dinero y ganado. Una mañana al levantarse, llamó su atención que en uno de sus corrales hubiese un gran toro negro de cascos blancos que nunca antes había visto.

Durante algún tiempo intentó sacar al misterioso toro de sus tierras, pero fue imposible. Luego de un periodo, su fortuna siguió en aumento. Sin embargo, un día como por arte de magia el ganado comenzó a desaparecer, así como su fortuna. Arrepentido por el pacto con el Diablo, Juan enterró el resto del dinero que le quedaba y sin más desapareció en la sabana. Se dice que en ocasiones es visto merodeando por allí y vomitando fuego.

Juan Machete

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