Nariño invitado al Encuentro Internacional de Bibliotecas desde el Abya Yala en Santiago de Chile
En la edición 2026, el encuentro se realiza entre Valparaíso y Santiago de Chile, proponiendo talleres, paneles y conversaciones en torno a las bibliotecas como espacios de resistencia.
Entre las experiencias y ponentes invitados, Nariño hará presencia a través del proyecto Biblioteca y Ruralidad, una iniciativa nacida en el marco de la Maestría en Diseño para la Innovación Social de la Universidad de Nariño y dirigida por el investigador Vladimir Hernández Botina.
Vladimir, además, se ha desempeñado como coordinador de la Red Departamental de Bibliotecas de Nariño y es parte de los consejos directivos de la Asociación Colombiana de Bibliotecología, Bibliotecarios y Bibliotecas (ASCOLBI) y de la Fundación Wikimedia Colombia.
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En esta ocasión, el investigador compartirá el panel “Desobediencia civil - ¿Existe una primera línea bibliotecaria?” junto a Sandra Suescún, directora de la Red Nacional de Bibliotecas de Colombia, y un representante del Museo del Estallido de Chile.
Para Vladimir, el espacio “es la oportunidad de hacer visibles los procesos de resistencia del sector bibliotecario en el contexto colombiano y de compartir en torno a cómo las bibliotecas se alejan de la perspectiva alfabetizadora, para convertirse en espacios de reexistencia, donde las prácticas y saberes comunitarios se ajustan a las nuevas realidades”.
Además, durante el encuentro, el proyecto Biblioteca y Ruralidad presentará la guía conceptual y metodológica Caminar-Pensando, resultante de la documentación de la experiencia de la Biblioteca Saberes de los Machines en Cumbal - Nariño, “en la que Liliana Alpala, Humberto Cumbalaza, Javier Mimalchi, Sara Ríos, Amalith Mimalchi, comuneros y comuneras de la vereda Tasmag, buscan un camino para crear una biblioteca”.
Sobre la realidad de las bibliotecas en Nariño, Vladimir cree que “hay mucho por hacer”. “En el caso de las bibliotecas públicas, se debe combatir el desinterés institucional y debe hacerse seguimiento para evitar que estos espacios se usen para pagar favores políticos y que sus recursos sean usados como caja menor de las administraciones. En cuanto a las bibliotecas comunitarias, es necesario reconocerlas y garantizar que sus comunidades cuenten con lo necesario para sostenerlas”.
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Finalmente, Vladimir recuerda que, en este año 2026, “Nariño tiene la oportunidad de recuperar su biblioteca departamental, después de 20 años de trabajos e intentos”, y hace un llamado al gobernador del departamento y a los entes involucrados a acercarse, conocer la historia de esta biblioteca y apoyar el proceso, tal como lo vienen haciendo el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional.