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Museo Precolombino Villareal, la obra de un campesino en San Agustín, Huila

En la actualidad el Museo Precolombino Villareal cuenta con 400 piezas en exhibición y 200 más en bodega.
Germán Hernández

En una vieja casona del municipio de San Agustín, muy cerca del parque central del poblado, está localizado el Museo Precolombino Villareal, un lugar abierto al público donde propios y turistas pueden encontrar una completa colección de hallazgos arqueológicos.

Se trata de un ‘museo privado’, autorizado por Instituto Colombiano de Antropología e Historia, ICANH, donde reposan piezas de la cultura agustiniana, una “sociedad agrícola” que habitó entre los siglos I y VI (d.C), en lo que hoy conocemos como San Agustín (Huila), y que se extinguió por un posible desastre natural, según afirman algunos antropólogos.

“El museo lo creamos y fundamos con mi padre, Rosiverio Sotelo (fallecido). Tuvimos esa idea de rescatar y recuperar el patrimonio arqueológico para darlo a conocer a toda la gente que venga a San Agustín, la capital arqueológica localizada en el sur del Huila”, indicó Libardo Sotelo, quien no solo heredó de su padre las piezas arqueológicas, también el conocimiento que le permite explicar a los visitantes los detalles de la historia agustiniana.

Todo empezó labrando la tierra. Rosiverio fue el propietario de una finca localizada en la zona de influencia donde hoy funciona el Parque Arqueológico de San Agustín. Según cuentan, era normal encontrar vasijas y estatuas cuando se labraba la tierra o se realizaba cualquier tipo de excavación, por superficial que fuera.

“Mi padre haciendo labores agrícolas encontraba piezas, lo mismo sucedía a los vecinos y la familia, que poco a poco le fueron donando a mi padre lo que encontraban, otras se las cambiaban por productos de la finca como plátano, yuca o herramientas de trabajo que él adquiría para hacer una especia de trueque. A finales de la década de los 80 y principios de los 90, se registró en San Agustín una oleada de guaquería que afectó mucho el proceso, pues los guaqueros llegaron saquear y a comprar las piezas a los campesinos”, explicó Libardo.

Esos guaqueros, más experimentados, lograron extraer piezas exclusivas con el objetivo de venderlas fuera del país, y aunque lograron sacar un número considerable, Rosiverio consiguió, con mucho esfuerzo, recuperar otro tanto, pagando lo que podía. “A mi padre le interesaba el patrimonio, el valor cultural, pero a esa gente le importaba era lo económico”, destacó Libardo.

En la actualidad, el Museo Precolombino Villareal cuenta con 400 piezas en exhibición y 200 más en bodega, las cuales rotan por temporadas para que la gente pueda ir varias veces al museo y encontrar elementos nuevos.

“Las más valiosas son las alcarrazas, las urnas funerarias y algunas piezas en alto relieve. Acá tenemos unas urnas funerarias que no las tiene el museo Luis Duque Gómez del Parque Arqueológico, algo que nos llena de orgullo, pues fueron piezas que mi padre logró recuperar para beneficio de la historia”, resaltó Libardo, quien hace un llamado al gobierno para que les brinde el apoyo que les permita adecuar un mejor museo.

“Ha sido muy difícil porque no hay recursos para para este tipo de proyectos. Hemos estado pensando, junto con mi hijo menor, en un crédito a largo o mediano plazo para ampliar las instalaciones, quizás un segundo piso, lo que nos permitiría exhibir más y en mejores condiciones las piezas”, señaló.

Por el momento se financian cobrando una tarifa de $7.000 para adultos, la que rebajan si son varios integrantes de una misma familia, también hacen descuentos a los niños y niñas, todo porque lo importante para ellos no es el dinero, sino dar a conocer este legado de la cultura agustiniana.

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