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Museo del Oro Zenú de Cartagena reabre sus puertas con una experiencia multimedia

El renovado espacio permitirá una experiencia multimedia por la gran colección arqueológica en la que se incorporan tecnologías de vanguardia, aplicaciones web y un diseño inspirado en el paisaje de la región Caribe.
Museo del Oro Zenú Cartagena
Foto: Banco de la República
Yaneth Jiménez Mayorga

El 18 de febrero de 2023 será una fecha especial para Cartagena, y para la cual la ciudad se vestirá de gala: este día reabre las puertas en una antigua y renovada casa colonial, ubicada en el Parque de Bolívar, el Museo del Oro Zenú, del Banco de la República, un espacio que reúne una de las mayores colecciones arqueológicas de esta cultura.

Luego de su apertura en 1982, de una primera renovación en el 2006- en la que su colección se enfocó en la arqueología Zenú-, y del cierre en el 2018 para dar inicio a una renovación total, el Museo del Oro Zenú invita a acercarse y conocer las diversas formas de vida anfibia que existieron en el litoral y en las sabanas del Caribe colombiano a lo largo de más de 6.000 años de historia, a través de las cuales se exhibirán milenarios objetos de oro, cerámica y concha elaborados por antiguas poblaciones que habitaron la bahía de Cartagena, el bajo río Magdalena, las sabanas del Caribe y la Serranía de San Jacinto. 


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“Durante cinco años adelantamos una investigación con el objetivo principal de actualizar los enfoques y temas que abordaba el museo en torno a esas sociedades que ocupaban estos territorios, desde el Urabá hasta la Serranía de San Jacinto, que en términos geográficos de hoy cubriría los departamentos de Atlántico, Bolívar, Córdoba, Sucre, Antioquia-en lo que corresponde al Urabá- y el Magdalena, y que fueron habitados por los Zenúes, quienes, según estudios arqueológicos, configuraban sus formas de vida alrededor de los cuerpos de agua que los rodeaban, y según los ciclos determinados por el cambio de los niveles de esas aguas. El museo da cuenta de esas formas de apropiación del entorno”, señala Lucy Amalia Gómez Vergara, coordinadora del Museo del Oro Zenú del Banco de la República de Cartagena. 

De ahí que sea posible observar experiencias y piezas con conchas de moluscos, de variedades de caracoles, de figuras alusivas a los animales que habitaban el territorio como variedad de aves, caimanes, jaguares, taínos, sobresaliendo las aves. La exposición ofrece experiencias en las que se conjugan la arqueología, la biología, la bioacústica y la música, entre otras disciplinas. 


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Una experiencia inmersiva 

Entre los elementos a resaltar de esta exhibición están los instrumentos musicales que eran elaborados por los indígenas y utilizados no solo para crear su propia música, sino como mecanismo para establecer un diálogo entre los seres animales, seres agua, seres soplo y viento y los seres humanos. 

“Otra investigación que se adelantó fue en torno a los instrumentos de viento del Caribe colombiano, en particular los de la Serranía de San Jacinto y del Bajo San Jorge, donde predominaban las ocarinas con formas de aves, flautas con formas de peces, flautas icónicas en cuyo lomo se pueden observar figuras de caimanes, como una forma, según nos indicaron los expertos, de establecer una comunicación con los seres de su entorno a través de estos instrumentos. Es decir, la música como elemento de comunicación”, apunta la coordinadora del Museo del Oro Zenú de Cartagena. 

Museo
Foto: Clark Manuel Rodríguez. Museo del Oro Zenú. Banco de la República.

Quienes se adentren por este recorrido podrán escuchar en vivo, o a través de una app para teléfonos celulares, por ejemplo, los sonidos de las garzas, los patos reales y carraos reproducidos por las flautas.  

Los visitantes también podrán observar cómo las relaciones éticas y artísticas con el medio ambiente, el agua, la joyería tradicional de Mompox y de Ciénaga de Oro y la tejeduría de los actuales zenúes, unen el presente y el pasado en este nuevo espacio, y vivir una experiencia inmersiva donde se podrá visualizar la complejidad de estos territorios diversos y multiculturales, la interacción entre los paisajes y sus habitantes, el diálogo con el agua y la tierra, y el determinante rol que desempeñaban las mujeres en esta comunidad. 


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Cartagena
Foto: Clark Manuel Rodríguez. Museo del Oro Zenú. Banco de la República.

Viviendo la experiencia 

Cuenta la historia que las cálidas llanuras inundables del Caribe fueron pobladas por grupos de recolectores que modelaron la primera cerámica de América. Hacia el 200 a.C. existieron en la región grandes sociedades de agricultores y orfebres que ocuparon extensas zonas pantanosas y crearon un sistema hidráulico que durante 1.300 años les permitió aprovechar las aguas de inundación. Al momento de la Conquista sus descendientes, los zenúes, habitaban las sabanas no inundables e interactuaban con sus vecinos de la Serranía de San Jacinto y de las riberas del río Magdalena.

Una historia en la que los visitantes podrán sumergirse mediante modernas herramientas, “especialmente los niños, niñas y jóvenes, quienes tendrán la oportunidad de descargar a través de un código QR, por ejemplo, imágenes tridimensionales del ave que están viendo en una ilustración, verlas en 3D, escuchar los cantos de las aves  y acceder a información complementaria con contenido científico y cultural”, indica Lucy Amalia Gómez.   

Durante los casi cinco años que el Museo del Oro Zenú de Cartagena estuvo en proceso de renovación se desarrollaron importantes adecuaciones, tanto desde lo físico, es decir, de la estructura de la casona, como desde sus contenidos y propuesta museográfica. 

La intervención de la casa dio lugar a la realización de un estudio arqueológico para determinar los periodos de asentamiento de la edificación, así como las diferentes etapas constructivas. Para esto se realizaron excavaciones en las que se encontraron diferentes vestigios arqueológicos, tiestos, cerámicas y herramientas.  El proyecto arquitectónico contempló, así mismo, la recuperación espacial del aljibe original de la casa con el objetivo de que los visitantes puedan observar cómo funcionaban estos espacios en la colonia. 

“Los recorridos de los tres pisos ahora son mucho más cómodos, incluyentes, pues contamos con servicio de ascensor, al tiempo que se nivelaron los pisos, de manera que no haya obstáculos para personas con movilidad limitada o reducida. Así mismo, ampliamos los servicios de los baños, y los servicios para personas con limitaciones visuales, auditivas y con déficit cognitivo. Todo con una oferta cultural gratuita”, agrega Lucy Amalia. 

En el primer piso se adecuaron y ubicaron: una sala de visita programada con una serie de videos sobre la investigación curatorial, un patio principal, aljibe y el área administrativa. En el segundo nivel, la sala ‘6.000 años entre la tierra y el agua’, que aborda contenidos sobre la vida anfibia, los montículos, las mujeres de arcilla y la filigrana.

Allí también se ubican la sala ‘El poder transformador del soplo’, con temáticas sobre las artes del soplo tanto en los lenguajes sonoros como en la fundición, la sala ‘Manos que trenzan y filigranan’- un recorrido por oficios como la filigrana y el tejido de caña flecha-, balcón al patio principal, balcón exterior y baños universales, mientras que en el tercer piso se encuentra la sala ‘Exploratorio’, y baños para niños y niñas. 

Entre las novedades tecnológicas que tendrá el Museo se encuentran un video wall de piso a techo, dos dispositivos digitales para acercarte al mundo anfibio y a los lenguajes sonoros, instalaciones de audio envolvente, pantallas de gran tamaño con videos sobre los oficios tradicionales de esta región.

Adicionalmente, productos audiovisuales como paisajes sonoros, paisajes 3d, infografías, documentales y videos cortos, y dispositivos digitales sobre los mundos y los animales anfibios, el poder del soplo y los lenguajes sonoros, con los que se busca acercar a sus visitantes al pasado prehispánico para conocer la relación que tenían los pobladores Zenú y Malibú con la naturaleza de este vasto territorio del bajo Magdalena y las sabanas del Caribe en el cual surgen diversas formas de coexistencia y convivencia entre especies. 

Motivos más que suficientes para que Cartagena saque sus mejores trajes para darle la bienvenida (o abrace el reencuentro) a la reapertura del Museo del Oro Zenú, la primera actividad que se realizará durante el 2023, en el marco de los cien años del Banco de la República.

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