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Semana Santa en Bojayá, entre el misterio y la unción

En este municipio del Chocó las tradiciones religiosas del territorio se transmiten a través de los cantos que, a su vez, conmemoran la vida y muerte de Cristo.
Semana Santa
Tradiciones
Foto: Centro de Memoria Histórica
Betty Aguilar

Anualmente se lleva a cabo en muchas partes del mundo la tradicional fiesta de Semana Santa, cada país o región programan actividades conforme a sus costumbres, creencias y tradiciones, cada lugar vive, siente de manera particular y distinta la Semana Mayor y el Pacífico colombiano no es la excepción.

En el departamento del Chocó, exactamente en el municipio de Bojayá, el fervor religioso y las creencias ancestrales del pueblo negro se han venido trasmitiendo y celebrando de generación en generación, la práctica del rezo, como un legado del catolicismo es una tradición impuesta desde los tiempos de la colonia y la esclavitud, pero este municipio ha adaptado el concepto de Semana Santa y haciéndolo propio. Conjugan el misticismo y la pasión católica en torno a la conmemoración de la vida, muerte y resurrección de Cristo.

Ahora bien, varias son las historias alrededor de cómo se vivía anteriormente esta celebración en la mayoría de los corregimientos del municipio de Bojayá. Por ejemplo, en el corregimiento de Pogue, a una hora aproximadamente vía marítima desde la cabecera municipal Bellavista, los pogueños entra en un estado de reflexión y oración. Se comenta que los niños y jóvenes de épocas anteriores eran respetuosos de sus mayores, las malas palabras no existían en sus vocablos, eran ‘’bien portados’’ y siempre reunidos en familia.

No se podía gritar ni pisar de manera fuerte el suelo porque se creía que la tierra se abriría y los tragaría para no volver; ni mucho menos el salir los días miércoles, jueves y viernes santos, por considerarse los días más importantes de la Semana Mayor.

Irse a bañar al río era toda una odisea, no se podían hacer ‘clavados’, es decir, debían entrar de la manera más calmada y pausada al mismo; con una totuma o recipiente bañaban sus cabezas como si el río ni se enterará de su presencia, con la mayor delicadeza y sutileza posible.

Por otra parte, las mujeres debían cuidarse mucho los jueves y viernes santos, en estos días eran propensas a que les salieran escamas en la piel y terminar convertidas en pescados, mitos que superan cualquier libro de ficción, pero que, como toda creencia, se le da esa certeza al hecho sobrenatural.

En las cuestiones del campo, los agricultores debían suspender sus labores de fuerza y trabajo de la tierra en esta semana, ya que se tenía la creencia de que personajes como la mula cuaresma o que el mismísimo diablo aparecerían en el monte o en sus parcelas para echarlas a perder y convertir la tierra prospera en ruinas. Agregado a esto, los secretos son una práctica muy común en este territorio chocoano, consisten en rezar por un deseo, anhelo o persona (si es el caso) todos los días de la Semana Santa, en horarios específicos y con unas oraciones especiales, se supone que a través del rezo constante y con fe, eso que se pidió se conceda.

Ereiza Palomeque y Luz Marina Cañola son alabaoras de pogue, un colectivo de mujeres que ha trasmitido la ancestralidad de los territorios negros a través de los canticos y pregones característicos de los alabaos. Estas mujeres viven y sienten la fe por la gran conexión que existe entre los alabaos y la religión, estos pasaron de ser canticos meramente para las personas fallecidas, para ahora cantarle a la resistencia, a los problemas que acontecen al territorio, al gobierno departamental, nacional, la violencia, el conflicto y también a la vida misma. Estas mayoras nos cuentan cómo se vivía esta Semana santa en el corregimiento de Pogue:

“Las mujeres en la comunidad se reunían y cada casa ponía su paquete de vela. Se recogía para café, se recogía para azúcar. En la noche del jueves santo se hacia el rosario hasta las 12 p.m. con los alabaos. Todavía uno conserva alabaos como para esa fecha y le vamo’ a canta’ un pedacito del alabao’ alusivo a la muerte de Cristo”, señala la señora Palomeque.

A su paso, doña Luz Marina entona: “Miércoles santo por la noche a cristo estaban buscando, jueves santo lo cogieron, viernes lo están sepultando… Santo murió Cristo, las iglesias están de luto, viernes santo llevan al señor a su sepulcro... allá llevan a Jesús para su santo sepulcro’’...

Para nadie es un secreto que, con la evolución del mundo y la tecnología misma, se han perdido muchas de estas tradiciones y creencias, la Semana Mayor pasó de ser una época de reflexión y oración a simplemente ser una semana de descanso para muchos. Pogue aun no pierde sus costumbres en esta fecha, las nuevas generaciones todavía son “temerosas de la Semana Santa”, no con la misma rigurosidad de antes, pero profesan “un respeto y un temor” por lo que les puede pasar si no se respetan las tradiciones. En la Semana Santa los pueblos del Pacífico conmemoran la vida y la muerte de Jesús, la fe, según ellos, ha sido “el refugio” para sobrellevar “el olvido y la pobreza” a la que se ha tenido que enfrentar la población negra.

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