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La escuela inconclusa que aún esperan niños del Perijá en Cesar

Los líderes comunales y campesinos piden a los entes de control investigar qué pasó con los recursos de esta obra construida con recursos PDET que se convirtió en un elefante blanco en la Serranía del Perijá.
Dagoberto Mata

En medio de las montañas de la Serranía del Perijá, donde el frío y la neblina acompañan cada amanecer y anochecer, permanece una estructura de cemento que para los habitantes de Altos del Tocuy representa una promesa incumplida. Se trata de un aula escolar y una unidad de baños inconclusos que debían beneficiar a cerca de 50 niños de la Institución Educativa Estados Unidos sede Altos del Tocuy, ubicada a más de dos horas en motocicleta desde el casco urbano de Becerril, Cesar. La obra permanece en una zona cercana a la frontera entre Colombia y Venezuela, en pleno corazón de la Serranía del Perijá, que en el pasado era controlada por las guerrillas.

La obra fue anunciada como parte de los proyectos financiados con recursos de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, PDET, creados tras el Acuerdo de Paz para llevar inversión a territorios históricamente afectados por el conflicto armado. Sin embargo, entre retrasos y suspensiones, los trabajos quedaron detenidos y hoy la infraestructura permanece abandonada en medio de las montañas.

“Este es un contrato de 164 millones de pesos, del cual nos avanzaron el 20%, pero, como esta es una comunidad comprometida, sobre todo con temas de educación, se avanzó la obra en un 31% con nuestros recursos”, expresó en medio de la indignación Hernando Castro, líder comunal de la vereda.

Los documentos que posee el líder, y que hoy protege como un tesoro, señalan que el proyecto hace parte del Convenio No. 65 de 2022 suscrito entre el Consorcio CEG-OME y la Junta de Acción Comunal de la vereda Alto del Tocuy.

Las familias de esta zona, dedicadas al cultivo de café, ganadería a pequeña escala y la agricultura, aseguran que los estudiantes continúan recibiendo clases en condiciones limitadas y sin los espacios que habían sido prometidos. Cada mañana, los niños deben recorrer largos caminos entre trochas y montañas para llegar hasta la escuela. Para los habitantes la obra abandonada no solo representa cemento inconcluso, sino también el sentimiento del olvido estatal en uno de los territorios más apartados del Cesar.

“Esta es una escuela que fue construida hace más de 40 años por la misma comunidad. Aquí de las pocas inversiones que ha hecho el gobierno y la administración fue la instalación del internet. Del resto todo ha sido olvido”, aseguró el líder comunitario.

La preocupación de la comunidad aumenta porque, según denuncian, en esta zona rural también permanecen inconclusos otro proyecto de aulas escolares y dos tramos de placa huella financiados con recursos PDET.

“En la vereda Progreso hay otra escuela que está en la misma situación. Iniciaron la obra y quedó igual a esta. También hay dos tramos de placa huella que presuntamente fueron contratados, pero al parecer los recursos se desembolsaron y no se ejecutaron las obras”, denunciaron.

A pesar de las dificultades, los habitantes de Altos del Tocuy aseguran que continuarán exigiendo respuestas a las autoridades y a los responsables del proyecto. En medio de las montañas del Perijá, las estructuras abandonadas siguen recordando una deuda pendiente con las comunidades campesinas que esperaban en estas obras una oportunidad para transformar esta zona del macizo montañoso.

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