Los mensajes políticos que Bad Bunny dejó en su show del Super Bowl 2026
El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026, celebrado en el estadio Levi’s de Santa Clara, California, trascendió el ámbito del entretenimiento para convertirse en un pronunciamiento cultural con implicaciones políticas. El cantante puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio, más conocido como Bad Bunny transformó el halftime en una narrativa visual y musical que reivindicó la identidad latina en Estados Unidos y envió un mensaje de unidad en medio del debate sobre migración y el clima político impulsado por sectores conservadores.
Ante más de 75.000 asistentes y millones de televidentes, el artista, posicionó el idioma español, las tradiciones caribeñas y las referencias comunitarias como el eje central de su presentación, consolidando el espectáculo como una declaración simbólica sobre la diversidad cultural del continente.
¿Qué simbolismos políticos incluyó el performance durante el espectáculo?
Desde los primeros segundos, el espectáculo evidenció una intención narrativa clara. La presentación inició con el éxito “Tití me preguntó” y continuó con canciones como “Yo perreo sola” y “Voy a llevarte pa PR”, en un repertorio que reafirmó sus raíces culturales.
El escenario fue transformado en una representación de espacios tradicionales latinoamericanos, con elementos como plantaciones de caña, puestos de comida, viviendas populares y escenas comunitarias, que evocaron la vida cotidiana en el Caribe y América Latina.
Esta escenografía no solo respondió a una propuesta estética, sino que funcionó como una afirmación política sobre la presencia latina dentro de Estados Unidos, país donde las comunidades migrantes han sido objeto de tensiones políticas, especialmente en el contexto del discurso antimigratorio promovido por el expresidente Donald Trump.
El componente político del espectáculo se hizo explícito en varios momentos clave. Durante su presentación, el artista pronunció frases como “God bless América” y “Juntos somos América, Dios bendiga a América”, acompañadas por la mención de los países del continente, en un gesto que cuestionó la idea de que el concepto de “América” se limita exclusivamente a Estados Unidos.
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El cierre del espectáculo marcó el punto más contundente del mensaje, cuando el artista afirmó: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, una declaración interpretada como una respuesta simbólica a los discursos de exclusión y polarización política.
Este pronunciamiento se produjo en un momento en que la migración latinoamericana continúa siendo uno de los temas centrales en la agenda política estadounidense.
El espectáculo también incluyó referencias visuales y simbólicas a las condiciones políticas y sociales de Puerto Rico, territorio estadounidense que mantiene un estatus político particular.
Durante la interpretación de “El Apagón”, Bad Bunny subió a postes de luz como parte de la coreografía, un gesto interpretado como una alusión a la crisis energética que ha afectado la isla durante los últimos años y que ha generado críticas hacia la gestión gubernamental.
Asimismo, uno de los momentos más comentados fue la entrega simbólica de un gramófono a un niño, que representaba al propio artista en su infancia. Aunque en redes sociales circularon versiones que lo vinculaban con un menor detenido por autoridades migratorias, fuentes de la NFL aclararon que no existía relación con ese caso.
La aparición de Ricky Martin reforzó el carácter político del espectáculo. El cantante interpretó fragmentos de “Lo que le pasó a Hawái”, una canción que denuncia el desplazamiento de comunidades locales y la pérdida de identidad territorial.
La interpretación incluyó versos que hacen referencia a la defensa del territorio y la cultura, en lo que analistas interpretaron como una crítica a los procesos de transformación social y económica que afectan a territorios con identidades propias dentro de la estructura estadounidense.
La presencia de ambos artistas puertorriqueños en el escenario también evidenció el papel de Puerto Rico como un símbolo de la compleja relación entre identidad cultural, soberanía y pertenencia política en el contexto estadounidense.
La presentación de Bad Bunny en el Super Bowl 2026 consolidó el espectáculo de medio tiempo como una plataforma de expresión política y cultural con alcance global. Más allá del impacto musical, el artista utilizó el escenario para posicionar un mensaje sobre identidad, migración y unidad continental.