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Desminador detectando metales o amenazas de mina antipersonal en la vereda La Nutria, municipio de la Montañita, Caquetá. Foto: Carolina Bustamante.

Desminado humanitario: una bendición a ciegas

Carolina Bustamante

Premio Simón Bolívar 2018: 

Mejor reportaje radial

Desminado humanitario: una bendición a ciegas

Periodista: Carolina Bustamante

#OrgulloRTVC

La Brigada de Desminado Humanitario del Ejército Nacional se creó en Colombia hace un año, con la intención de librar a 20 departamentos del país, de la amenaza de minas antipersonales. Hasta la fecha, estos artefactos han dejado 11.400 víctimas, las suficientes para poblar la mitad del municipio de la Montañita en el Caquetá, uno de los departamentos priorizados por el Gobierno junto con  Antioquia, Meta, Tolima y Santander.

Radio Nacional llegó hasta la vereda La Nutria, ubicada en el municipio de la Montañita Caquetá, donde se pretende librar 6.300 metros cuadrados de terreno por sospecha de minas.

Según el coronel Raúl Ortiz, quien comanda la Brigada de Desminado Humanitario,  esta labor es demorada e incierta, al no tener la ubicación exacta de las minas instaladas por la guerrilla de las Farc, ya desmovilizada, ni de otros grupos ilegales. Los desminadores recorren el territorio metro a metro, pero aún así, existe la posibilidad de que queden artefactos explosivos sin desactivar o que sean sembradas nuevas minas.

Área administrativa del equipo de Desminado Humanitario: zona campamentaria de 30 desminadores quienes pernoctan entre 3 y 4 meses para realizar labores de limpieza de territorios minados. Foto: Carolina Bustamante.

La información que se tiene al respecto,  proviene de las denuncias hechas por campesinos,  cuenta el coronel Ortiz.  

“Los soldados trabajan con un ojo tapado y el otro abierto. Tienen el material y el conocimiento necesarios pero no saben exactamente la ubicación de las minas”.

“(...) esta incertidumbre nos obligó a establecer batallones que seguirán supervisando las zonas ya entregadas y libres de sospecha porque  se podrían sumar nuevas minas instaladas por disidencias de las Farc”.

Todo comienza con la construcción de un área administrativa, en la que soldados de menos de 25 años de edad se encargan de liberar el territorio de explosivos y quienes pueden pasar tres y hasta cuatro meses sin tener contacto con las cabeceras municipales o la ciudad.

Utilizan un equipo de protección que pesa más de 10 kilos compuesto por chaleco antifragmentación con protección pélvica, casco con visor, equipo contra explosivos,  máscara y rodilleras. A esto se suma el equipo de trabajo: palas, brochas, baldes, detector de metales, entre otros elementos. Caminan largos trayectos entre montañas y selva,  para llegar a la zona afectada.

Equipo para realizar labores de Desminado Humanitario: herramientas para despejar zona de posibles minas. Traje para realizar labores de Desminado Humanitario: chalecos anti-fragmentación con protección pélvica. Foto: Carolina Bustamante.

Equipo para realizar labores de Desminado Humanitario: herramientas para despejar zona de posibles minas. Traje para realizar labores de Desminado Humanitario: chalecos anti-fragmentación con protección pélvica. Foto: Carolina Bustamante.

La verificación de estos campamentos la realiza la Organización de Estados Americanos (OEA), cuya misión es supervisar que en estas zonas se cumpla con estrictos estándares de seguridad y salubridad, para llevar a cabo las funciones de desminado y garantizar la permanencia del personal encargado de ejecutar las tareas.

Desminador detectando metales o amenazas de mina antipersonal en la vereda La Nutria, municipio de la Montañita, Caquetá. Foto: Carolina Bustamante.

Ya en el terreno son  8 horas diarias de trabajo, arrodillados, cortando maleza, midiendo metro a metro la tierra  bajo el sol, marcando la zona,  detectando metales y  posibles ‘enemigos silenciosos’, como les llaman a las minas. Un trabajo que puede durar entre 15 minutos, una hora  o más,  para revisar  50 centímetros de terreno.

La meta para Caquetá a diciembre de este año, es lograr la revisión de 157 mil metros cuadrados libres de sospecha de minas.  

Miembro de la Brigada de Desminado recibe en el área campamentaria a  campesino que llega a vender yuca en la zona.vereda La Nutria, municipio de la Montañita, Caquetá. Foto: Carolina Bustamante.

A la fecha y a nivel nacional se han entregado libres de sospecha de minas 8 municipios:  Zambrano en Bolívar, San Carlos y La Peña  en Antioquia, El Dorado en el Meta,  San Vicente de Chucurí en Santander y San Martín en Caquetá, sumado al corregimiento de Venecia que fue entregado por la Dirección para la Acción Integral contra Minas Antipersonal (DAICMA), durante la conmemoración del primer año de labores de la Brigada de Desminado Humanitario en Colombia.  

Del campo a las víctimas

Francisney Chaux, sobreviviente de mina antipersonal junto al Monumento de la Asociación de Víctimas de Minas Antipersonal y Municiones Usadas Sin Explotar (MUSE). Parque San Francisco en Florencia Caquetá. Foto: Carolina Bustamante.

Francisney Chaux, un cordobés de 43 años, perdió su pierna izquierda producto de una mina antipersonal que se activó en un campo minado por las Farc en la vereda El Líbano, San Vicente del Caguán en el Caquetá,  lugar donde llegó a vivir hace 34 años  trabajando como raspachín para  años más adelante, emplearse como conductor.

“(...) me bajé del camión para ir a orinar. Pise algo blandito y cuando levante la pierna  sentí una gran explosión. Volé 25 metros pues  caí en una mina cazabobos, antitanque. Perdí la pierna derecha”.

Su accidente se dio el 23 de febrero del año 2002, el mismo día y a la misma hora  en que estaba siendo secuestrada en otro punto del Caquetá la candidata presidencial Ingrid Betancourt.

Su memoria se mantiene intacta sobre aquel día en el que la guerra le quitó su pierna derecha y con cierta ironía recuerda  también cómo una guerrillera cayó también en aquel campo minado.

“Lo que son las cosas del conflicto: la guerrilla me brindó los primeros auxilios, pero en ese mismo campo minado cayó una guerrillera. Perdió sus dos piernas y uno de sus compañeros la remató a tiros. Pensé que ese día me moría”.

Miembro de la Brigada de Desminado Humanitario de Caquetá con Francisney Chaux, sobreviviente de mina antipersonal en Monumento de la Asociación de Víctimas de Minas Antipersonal y Municiones Usadas Sin Explotar (MUSE). Foto: Carolina Bustamante.

Verdad

Francisney Reconoce la labor de los desminadores  que han llegado al Caquetá. Sabe que han devuelto la confianza para empezar el retorno al territorio de campesinos y comunidades que buscan reactivar la economía agrícola y ganadera de la región.

“El Batallón de Desminado Humanitario hace una labor grandísima, pero creo que adivina: las Farc no entregan mapas y el Eln también mina. Algunos explosivistas de la insurgencia han muerto, otros están presos, otros en la cárcel… ¿Quién sabe en Colombia dónde están las minas?...Nadie.”

La falta de compromiso de las Farc, para dar información sobre estas minas es una queja constante, a pesar de que este es un punto crucial en el compromiso de verdad y reparación que necesitan las víctimas. Así lo afirma también María Janeth Brand, una pereirana de 53 años de edad  quien llegó a Caquetá a trabajar como cocinera de raspachines de coca.

“Una mina lleva popó de cerdo, esquirlas, amoniaco y más. A quien la pone no le importa la vida de nadie, nunca piensa que su familia podría pasar por ahí. Todos los campesinos que cayeron en estas minas impidieron que cientos de militares perdieran la vida ahí”.

Con este oficio, entre ella y su esposo, levantaron una familia de cinco hijos, en la vereda  Buenos Aires,  municipio de la Montañita. Su esposo arreaba ganado cuando cayó en un campo minado, que lo dejó muy herido y que hoy en día lo obliga a usar de forma permanente una férula de pierna izquierda.

“La guerrilla y Ejército eran enemigos del campesino: Tocaba servir a  los unos y a los otros.  Eso hace que la gente en el campo tenga dificultades, mucho miedo  y  termine dejando sus fincas”.

Campo de trayecto desde el  área campamentaria  a la zona con amenazas de minas antipersonal.  Vereda La Nutria, municipio de la Montañita, Caquetá. Foto: Carolina Bustamante

Detrás de una presunta falta de voluntad de las Farc para localizar los campos minados, sembrados en tiempos de guerra, está, según el mayor Leonardo Alfonso Sánchez, segundo comandante del Batallón de Desminado del Caquetá, la creación de ‘Humanicemos’, una organización de desminadores de las Farc.

“La guerrilla creó la organización de desminado humanitario ‘Humanicemos’. Se están entrenando en este momento, los están certificando con la OEA, comienzan a operar en 4 o 5 meses y qué  hay detrás de esto:  recursos y apoyos de ONG´s internacionales”.     

Reparación

Edwin Villanueva. coordinador del proyecto de Acción Integral Contra Minas Antipersonal - AICMA, en  Florencia, Caquetá. Foto: Carolina Bustamante.

En Colombia la atención integral en salud y reparación  para los sobrevivientes de minas antipersonal  y sus familias, según Edwin Villanueva, coordinador del proyecto de Acción Social Integral Contra Minas Antipersonal (AICMA), que lidera la Pastoral Social en Caquetá, ha sido suplido por organizaciones civiles debido al déficit del Estado para atender temas de reparación.

“Han pasado más de 5 años y el Gobierno aún no indemniza a las víctimas de minas. Le dio prioridad a hechos victimizantes como masacres, secuestros y  extorsión, pero el resto han quedado rezagados, como en el olvido”.

La Pastoral Social capacita en educación por riesgo de mina a los campesinos y  brinda el componente psicosocial a la víctima y a su familia, que el sistema de salud actual no les da. Orienta jurídicamente para quienes buscan una indemnización o una posible pensión y hasta complementa económicamente la atención en asistencia y rehabilitación.

En  los últimos 10 años han trabajado con 120 víctimas sobrevivientes de minas en la Pastoral Social de Caquetá de las 700 existentes en el departamento. Muchas no regresan porque se han desplazado a otras regiones o porque deciden dejar el proceso por falta de recursos.

Martha Rocío Ruiz, secretaria de Gobierno de Caquetá. Foto: Carolina Bustamante.

La Gobernación de Caquetá es un ente coordinador de los proyectos directos  que las organizaciones civiles  y ONG´s  desarrollan  para las víctimas y sus familias. Según lo confirmó a Radio Nacional Martha Rocío Ruiz, Secretaria de Gobierno departamental, “se avanza en la formulación de un programa de proyectos productivos para las víctimas de minas pero a nivel Estado, no hay proyectos en marcha”.  

Una bendición a ciegas

Monumento en homenaje a ´Los Colonos´. Florencia Caquetá. Escultor: Emiro Garzón Correa. Realizado en el año. Foto: Carolina Bustamante.

Las Fuerzas Militares se mantendrán de forma ininterrumpida pasando revista para que los  territorios sean entregados libres de sospecha de minas o explosivos y previendo que disidencias de las Farc, la guerrilla del Eln o grupos armados organizados puedan llegar a estas zonas en busca de terrenos para sembrar cocaína y  minas antipersonales.

Pasarán muchos años para que los labriegos, a ojo cerrado, caminen seguros por las montañas y selvas de Colombia sin temer la activación de un explosivo, mientras esperan que las Farc entreguen mayor información, o que ‘Humanicemos’, apoye la limpieza del territorio que minaron años atrás.  

Miguel Figueroa. habitante de la vereda La Nutria, municipio de la Montañita, Caquetá. Foto: Carolina Bustamante.

 “Yo ví como cayeron acá  en mi finca, en campo minado,  varios vecinos y dos soldados”. Pero también he visto como han comenzado a llegar nuevamente los campesinos a la vereda. Decidí no sembrar más coca y ahora me dedico a la ganadería. No tengo miedo de que mis bestias se queden sin patas, ahora hay tranquilidad”, Miguel Figueroa - habitante de vereda La Nutria.

Escuche a continuación el informe radial completo de esta historia: