Foto: Colprensa. Junio de 2018.

Iván Duque, el presidente más joven en la historia de Colombia

María Camila Sánchez

Por: María Camila Sánchez

Iván Duque llegó a la segunda vuelta presidencial con una ventaja de más de dos millones de votos frente a su principal contrincante, Gustavo Petro. El bogotano, que se perfila como el presidente de la República más joven de la historia, lleva en su sangre la labor de la política y en sus manos la confianza depositada por la mayoría de las bancadas del Congreso. Este es el candidato de Centro Democrático.

El 1 de agosto de 1976 nació Iván Duque en el seno de un hogar radicado en Bogotá que le inculcó desde niño los principios y valores de la gestión pública y la política, algo que quedó marcado en su ADN.

Su padre Iván Duque Escobar, antioqueño y Juliana Márquez Tono, ibaguereña, buscaron la mejor educación para su hijo, es por eso que Duque Márquez estudió en distinguidos colegios bilingües de la capital como el Saint George y en el Rochester.

Aunque lo de Duque es la economía, la política llamaba a sus pasos desde antes de nacer. Su abuelo materno, Hernando Márquez Arbeláez, fue viceministro de Minas durante el gobierno de Misael Pastrana, y su padre fue gobernador de Antioquia, designado por el entonces presidente Julio César Turbay, ministro de Minas en la administración de Belisario Betancur y registrador nacional en la gestión de Andrés Pastrana.

En 1999 Duque se graduó como Abogado de la Universidad Sergio Arboleda y posteriormente hizo varios estudios en Harvard, como Negociación estratégica y Capital de Riesgo. Cuenta con dos maestrías: una en Derecho de la American University y otra en Administración Pública de la Universidad Georgetown.

Le gusta el fútbol (es hincha del América) y también el rock. En sus tiempos libres prefiere estar en familia, con su esposa, la abogada María Juliana Ruiz, y sus tres hijos Luciana (9), Matías (6) y Eloísa (4).

Sus opositores han cuestionado su falta de experiencia en el sector público para poder llegar a la Presidencia de la República, sin embargo, hay quienes se avecinan a considerarlo el ‘Emmanuel Macron latinoamericano’.

En su carrera laboral se destaca su cargo como consultor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Unidad Especial de Investigación y Análisis Financiero (UIAF) en el Proyecto contra el Lavado de Activos.

Así mismo, trabajó como consultor en la Corporación Andina de Fomento (CAF), fue el Consejero Principal de la Dirección Ejecutiva para Colombia, Perú y Ecuador del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en donde además dirigió el Programa de Responsabilidad Social Corporativa y el Centro Cultural, y fue miembro del panel de la ONU (Departamento de Asuntos Políticos) para investigar un ataque de Israel en la Franja de Gaza.

Junto a Felipe Buitrago Restrepo es coautor del libro ‘La economía naranja’, publicado por el BID, y autor de ‘Efecto naranja’ publicado en 2017.

Su carrera política arrancó en 2014, cuando integró la lista cerrada del Centro Democrático para el Senado y en la que obtuvo 2.045.564 votos en las elecciones legislativas de ese año. Ocupaba el renglón 7 y quien encabezaba la lista era el expresidente Álvaro Uribe Vélez.

La relación con el expresidente inició años atrás, cuando Uribe designó a Duque como su asesor en Naciones Unidas y su buena racha en la política arrancó cuando, en la rifa de los puestos de la bancada del Centro Democrático, ganó el pupitre a la derecha del expresidente.

Duque sacó ventaja de los otros aspirantes a la Presidencia de su partido y el 11 de marzo ganó la consulta interpartidista con más de cuatro millones de votos de los seis que obtuvo la consulta, llevándose la victoria ante Marta Lucía Ramírez (su actual fórmula vicepresidencial) y Alejandro Ordóñez.

El candidato del Centro Democrático no solo ganó la deseada asignación (para algunos) de llamarse el candidato ‘que diga Uribe’, sino que además, logró convencer a la mayoría de las bancadas políticas que se sumaran a su campaña.

Su propuesta de gobierno está enfocada en tres premisas: ‘legalidad, equidad y emprendimiento’ y según analistas, Duque se convirtió en la alternativa que promete cierta continuidad frente a lo ya construido y una política tradicional con una imagen renovada.

¿Qué tiene el discurso de Duque que conquistó a Colombia?

Unas mayorías a su favor, más el temor de un cambio radical en el pueblo colombiano, son algunos de los factores que expertos y analistas consideran calaron fuerte en el imaginario de los colombianos, para hoy perfilar a Iván Duque como el candidato preferido según las encuestas.

Duque obtuvo la ventaja electoral por dos motivos: uno estructural, otro social.

El primero tiene que ver con las matemáticas electorales pues las adhesiones a su campaña reflejan el respaldo de las maquinarias como lo representan los partidos Liberal, Conservador y Cambio Radical.

“Es revelador que los partidos Liberal y Conservador se hayan puesto de acuerdo para una candidatura; no porque tengan afinidad con ella sino porque dicen no tenerla con la otra candidatura. Hay que sumarle todo el temor que despierta Gustavo Petro en su discurso, que en buena parte obedece a la manipulación de la derecha”, aseguró Mauricio Jaramillo, profesor de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.

A esto hay que sumarle que el discurso del candidato que representa a la derecha política contiene una retórica que en buena medida promete una continuidad en una de las aristas fundamentales para el elector colombiano, la economía.

“Aunque los discursos renovadores resultarían ser mucho más atractivos para los electores, realmente sólo lo son para los jóvenes. Eso en términos de contexto nos deja advertir que el discurso de continuidad de la política económica, que es lo que realmente le interesa al votante de a pie y no al líder de opinión, es más favorable a Duque porque representa y recoge ese sentimiento de ‘continuidad’ en la estabilidad económica. Aunque haya cambios en el tema de la paz, eso no interesa tanto”, dijo Carlos Arias, docente de la Universidad Externado de Colombia experto en Comunicación Política, Electoral y Gestión de Gobierno.

Este discurso y el temor al cambio cobra relevancia cuando la región ha visto que la crisis en Venezuela se ha agudizado, basta ver lo que ocurrió en las pasadas elecciones en Argentina o la dinámica electoral en México en donde a través de un mensaje repetitivo, e incluso de la intromisión de las noticias falsas, han convencido ciertos sectores a los votantes de que un candidato de la izquierda llevaría a un futuro como el de Venezuela.

“Eso ha jugado en contra de Gustavo Petro y ha creado una polarización en la que Iván Duque se ha visto favorecido, pues Petro ha perdido en términos de imagen”, añadió Jaramillo.

Sin embargo, Arias advirtió que no es el único factor, puesto que “si bien, la idea de no volverse en una Venezuela, incide en el comportamiento político, no necesariamente es el gran atributo por el cual se van a lanzar a votar por Duque. Eso tiene que ver con que Gustavo Petro ha tenido muchas quejas de su gestión y la gente no le da el aval a una persona que no gobernó bien”.

Llevar el categórico de ‘el candidato de Uribe’ tuvo también una injerencia. El expresidente Uribe es considerado como un fuerte elector del país y a quien él respalde en las campañas electorales se le sumarán votos. Para Jaramillo estas “son elecciones poco personalizadas; la gente siente simpatía, agradecimiento por Álvaro Uribe Vélez o por Alejandro Ordoñez o por las maquinarias. Pocos votarán por la trayectoria política de Duque”.

Uribe jugó prudentemente la campaña electoral porque sabía que la crítica de los opositores sería llamar a Duque ‘su títere’, es por eso que se le vio mucho más lejano y ajeno a las labores de la agenda de campaña de Duque, frente al rol que jugó en 2014 con su candidato Óscar Iván Zuluaga.

No obstante, esto no le restó visibilidad, porque la propuesta de gobierno de Uribe basada en la seguridad, sigue calando fuertemente en los intereses de los colombianos, sin importar cuáles hayan sido sus errores o pecados durante su gestión.

“Aunque el conflicto ha dejado cada vez menos muertos, el ciudadano de a pie se siente inseguro en las calles, hay un concepto ideológico que se llama ‘Seguridad Democrática’ y esa impronta de Uribe ha sido traslapada en Iván Duque. Todos los atributos positivos de la marca ‘Álvaro Uribe’ los recogió Iván Duque en un empaque mucho más moderno, que hace que los aspectos negativos de Uribe no se le atribuyan al candidato”, señaló Arias.