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Foto: Colprensa

“El Latin Grammy que recibió Puerto Candelaria se convirtió en un símbolo de la diversidad musical": Juancho Valencia

Por: Richard Hernandez

La agrupación colombiana Puerto Candelaria, la cual está próxima a cumplir sus 20 años de creada, cierra con broche de oro el 2019, al ganar su primer Latin Grammy, en la categoría Mejor Álbum Cumbia-Vallenato.

El capitán de esta odisea es Juancho Valencia quien es uno de los músicos más importantes y talentosos de nuestro país. Valencia también ha sido productor, arreglista y compositor de famosas agrupaciones como Calle 13, Chocquibtow, Maite Hontelé, Andrés Cepeda, Oscar D León y Crew Peligrosos y muchos artistas más.

La Radio Nacional de Colombia dialogó con Juancho Valencia, conocido como el 'Sargento Remolacha', sobre lo que significa ganarse un Grammy Latino desde la independencia y lo que representan estos 20 años de un innovador proyecto llamado Puerto Candelaria, el cual ha sido objeto de estudio de acreditadas instituciones como el Berklee College of Music, el Conservatorio de Música de Rotterdam y el Conservatorio de Beijing.

Cierran un año muy movido para Puerto Candelaria con este premio Grammy al Mejor Álbum Cumbia ¿Qué significa para el grupo este reconocimiento y como vivieron ese momento cuando anunciaron el nombre de la agrupación?

Lo que acabas de decir es verdad, terminamos un año maravilloso ad portas de celebrar los 20 años de nuestra carrera. Es la mejor manera para cerrar un círculo de dos décadas musicales ininterrumpidas de Puerto Candelaria, con el reconocimiento máximo que un músico latino puede tener a nivel mundial, ganarse un Latín Grammy.

Es una alegría de lo más profunda que puedes sentir. Pero también es muy bonito porque Puerto Candelaria lleva 20 años sin haber necesitado de un Grammy para construir su carrera y su trabajo de internacionalización o de crecimiento de su música. El Grammy es una llave que abre otro tipo de puertas, que precisamente empezamos a programar y a pensar cómo van a ser los próximos 20 años de Puerto Candelaria.

Estar allá y recibir este galardón, uno no puede describir cuál es la sensación que recibes. Fue un momento especial sentir el apoyo de todas las personas que estaban presentes, que entienden el valor y las dificultades de ganarse un premio Grammy desde la independencia, con una música que expresa más la diversidad que la tendencia.

Por estos motivos y por otras razones el Latín Grammy que recibió Puerto Candelaria, se ha convertido en un símbolo de la diversidad musical, en un símbolo de la esperanza, en un símbolo de seguir haciendo la resistencia frente a las tendencias que quieren de alguna manera homogenizar el sonido latinoamericano.

¿Se podría decir que la participación colombiana en estos premios fue histórica?

La participación de Colombia en estos 20 años de los Grammy es histórica por dos motivos: El primero porque fueron 30 artistas colombianos nominados a los Latin Grammy, es un número muy alto, nunca había pasado en la historia de la música de nuestro país.

Y el segundo por la diversidad de artistas que estuvieron nominados, como Cimarrón con el joropo, Nidia Góngora con el currulao, música clásica (que también ganó), música infantil, salsa, jazz, música urbana, casi todos los géneros, Colombia tenía una participación muy importante.

Eso habla mucho de la capacidad del colombiano, de su diversidad y complejidad sonora. Queda un precedente en la historia de este 2019 que habla también de ese boom internacional de la música colombiana.

¿Cómo fue el proceso musical para crear este álbum y más cuando se trata de orquestar una cumbia?

Este álbum es muy especial porque es el primer disco que empezamos a realizar de canciones ya escritas. La empresa que tiene los derechos de muchos temas de la música tropical, boleros y rancheras, es una editorial norteamericana que se llama Peermusic. Ellos tienen un repertorio colombiano y latino y desde los años 30 vienen recaudando esta música sobre esos compositores y estas canciones.

Entonces ellos nos hacen la invitación de utilizar unas canciones, pero me pasa un directorio de más de 1.500 cumbias y había que escoger 5 piezas musicales.

Cuando hice la catalogación de los temas nos pusimos a trabajarlos de una forma rigurosa. Yo hice todos los arreglos y desde la ingeniería y desde la música queríamos grabar con el formato de las orquestadas de los años 40 y 50 colombianas como la Big ban que tenía Lucho Bermúdez, Pacho Galán o Edmundo Arias. Grabamos con este formato, grabamos con micrófonos de cintas, con contrabajos, con piano acústico y con instrumentos que hacen parte de esta sonoridad.

No solamente mostró la diversidad y la versatilidad de Puerto Candelaria con este proyecto sino también el conocimiento de sus raíces musicales y sus tradiciones musicales Entonces digamos que tiene un trabajo de museología.

¿Puede ser una forma de acercar a las nuevas generaciones a estos clásicos de la cumbia a través de nuevas exploraciones musicales?

Yo siempre he pensado que la música tropical colombiana o la música popular colombiana no hay que rescatarla porque existe totalmente, es una música vigente y precisamente en la provincia se siente muy fuerte esta música. Sigue siendo la música que adorna diciembre, sonoriza el día de las madres, el día del padre y los bailes familiares, esta música siempre va a existir.

Pero si creo que el valor es llevarla a un contexto actual y con unos sonidos que más personas puedan valorar, pero también al contexto actual internacional. Llevar esta música bajo unos estándares internacionales de calidad y que muchas personas en el mundo conozcan esta música, que ya se conoció mucho en América en la época dorada del caribe.

Gracias a ello, desde Argentina hasta Tijuana se hace cumbia por esta época tan impresionante de productividad musical colombiana, pero digamos que ahora podemos ir a distancias más lejanas como Europa, Asia, África y Norteamérica gracias a estas nuevas mezclas, en las cuales Puerto Candelaria es uno de los protagonistas.

Juancho Valencia

Ustedes hicieron este año el ‘Ilógico Tour’ por Europa, nos puede contar ¿porque ilógico y como recibió a Puerto Candelaria un público como el de Letonia y Azerbaiyán?

Ilógico porque una canción del disco de nuestra producción discográfica se llama ‘Ilógico’, pero era un tour que realmente era ilógico, por los lugares tan misteriosos a los que íbamos a ir y por la travesía que hacíamos. Un periplo musical sin precedentes para Puerto Candelaria y para un artista independiente. Esta gira nos llevó a 15 países de Europa oriental y Euroasia y con esta gira completamos tres años interrumpidos de giras por Europa.

¿Cómo van a cerrar el año?

Vamos a cerrar con una semana de vacaciones, porque nuestras familias ya nos están haciendo huelga, las tenemos muy abandonadas (risas). Rematamos este año de manera increíble con el lanzamiento que hicimos el viernes pasado de nuestro álbum llamado Cantina la Foule. Es un disco maravilloso para escuchar en diciembre en familia, son canciones de Julio Jaramillo, Edith Piaff, Frank Sinatra, Celia Cruz, hecha en versiones candelarias.

Un mensaje para los jóvenes músicos que están incursionando en nuevos sonidos

El mensaje para todos los que están buscando un sonido propio, es que si se puede. Mi mensaje lo hago con hechos, tener un Latin Grammy, con Puerto Candelaria, el grupo que durante 20 años se ha resistido, se ha negado a hacer concesiones musicales y que hoy su trabajo es reconocido por la industria musical, por la gente y el país, entonces mi mensaje es que hay que ser tercos y perseverar porque aquí en la música y en el arte no hay atajos, el camino es largo y culebrero.

También quiero enviarles un mensaje de navidad para el público colombiano y para los medios de comunicación. Este premio es un reconocimiento de corazón, no solamente para la música sino para los medios de comunicación que se atreven a sonar músicas diferentes y a construir una sociedad mejor por medio del periodismo.