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¿Cómo protegen las Fuerzas Militares a grupos étnicos en Colombia?

“´La Guardia Indígena´ es un organismo ancestral creado como instrumento de resistencia, unidad y autonomía en defensa del territorio étnico

Por: Carolina Bustamante

“´La Guardia Indígena´ es un organismo ancestral creado como instrumento de resistencia, unidad y autonomía en defensa del territorio étnico y su plan de vida”, así lo refiere Alfredo Acosta, coordinador nacional de este organismo de protección de la Organización Nacional Indígena de Colombia – ONIC.

Cuenta también que, los grupos étnicos rechazan de facto el uso de armas de fuego como medio de protección para su pueblo, (haciendo referencia a la Policía y la Fuerzas Militares), pero la creciente amenaza armada que generan Grupos Armados Ilegales, residuales y subversivos, al combatir entre sí por dominar tierra ancestral, para el paso de drogas e incluso siembra de cultivos de uso ilícito, estaría poniendo en riesgo la estabilidad y vida de esos grupos étnicos.

Por su parte, el General Luis Fernando Navarro, comandante de las Fuerzas Militares, sostiene que “La obligación y misión de sus hombres está relacionada con la protección de la honra y bienes de los colombianos, pero también obliga a respetar el territorio ancestral” entonces, ¿cómo opera la Fuerza Pública para garantizar seguridad? Así lo define:

“Existe un sistema de alertas tempranas y generalmente está en cabeza de la Defensoría del Pueblo; nos informan lo que está sucediendo y nosotros hacemos una valoración rápida, porque esas situaciones no dan espacio para hacer mucho análisis y estudio y finalmente desarrollamos operaciones militares donde está la comunidad amenazada”.

Dichas operaciones incluyen desde atención psicosocial, médica, charlas preventivas, patrullajes hasta combates armados entre el Ejército y Grupos Armados ilegales en busca de sacarlos del territorio, lo anterior aplica para a nivel nacional y donde el protocolo debe ser el mismo para todos los grupos étnicos, explicó el General Navarro. Sin embargo, para el coordinador de la Guardia Indígena, Alfredo Acosta, la seguridad que les presta el Ejército Nacional es inconveniente:

“Es una seguridad armada, desde la violencia y el combate y eso está generando desplazamiento porque la gente se asusta y deja su territorio (…) Ellos, la Fuerza pública, no están todo el tiempo porque son compañías de infantería. Llegan, salen, regresan y se van nuevamente. Son intermitentes y eso ha generado que los grupos ilegales vean a los pueblos indígenas como colaboradores del Ejército vulnerando más a la gente, siendo objeto de amenazas, atentados y finalmente su muerte”

Y es que según reporta la ONIC, de los 102 pueblos étnicos que hay en todo Colombia, 64 están en peligro de extinción y 34 de exterminio físico y cultural, siendo regiones como Chocó, Nariño, Cauca, Arauca, Putumayo, Caquetá, Valle, Huila y Risaralda, las zonas donde la situación llega al confinamiento y finalmente al desplazamiento masivo de las comunidades y donde actualmente la Fuerza Pública está enfocando sus esfuerzos y presencia.

No dista dicho informe de lo revelado por la Defensoría del Pueblo sobre el primer semestre del año 2019 con 35 desplazamientos masivos que dejan 8.223 víctimas; pero a esto se suman 14 mil personas confinadas dice el informe, “a raíz de enfrentamientos entre actores armados ilegales y residuales (militantes de las extintas Farc, que abandonaron el proceso de reincorporación, tras la firma del proceso de paz en el año 2017)”.

Si la Fuerza Pública tiene por mandato constitucional garantizar la seguridad de la población y el territorio. ¿Cuál es su estrategia?

El comandante del Ejército Nacional, General Nicasio Martínez, aseguró a Radio Nacional que “esta fuerza armada defiende los protocolos que se usan para llegar a territorio étnico, pues la seguridad nacional implica el uso de armas: En cada unidad tenemos una persona que es el enlace entre las organizaciones indígenas y nuestros comandos”

"En los territorios se actúa con base en datos de inteligencia militar, no solo para hacer operaciones ofensivas, también trabajamos de forma preventiva. Pero si en algún momento nos vemos obligados a ingresar a estas zonas a realizar operaciones se coordina, se advierte, pero nunca habrá territorio vedado para la Fuerza Militar”.

Foto cortesía: Organización indígena de Colombia

Víctimas producto del conflicto entre grupos armados ilegales

Aquileo Mecheche murió asesinado hace dos meses en Riosucio- Chocó. Era un profesor indígena y líder social de la región y según hipótesis de las autoridades, El Clan del Golfo habría sido el responsable del hecho, presuntamente por disputas territoriales. Pero éste, es tan solo un ejemplo de los más de 50 reportados por los pueblos indígenas este año y que según la ONIC, se presentaron a nivel nacional.

Es por esto que desde la Organización Nacional Indígena se ha solicitado al Gobierno Nacional el refuerzo de la Guardia Indígena, indica Alfredo “a través de capacitación y recursos no armados de defensa para así lograr la resolución de conflictos a través de negociaciones para alejar a los grupos armados ilegales de su territorio”.

Frente a este panorama, analistas como el coronel en retiro José Obdulio Espejo, experto en seguridad ciudadana, columnista y escritor el fondo de este tema radica en un problema de legislación; explica que se habla de la jurisdicción de las Fuerzas Militares y la autonomía de los pueblos indígenas generando un choque entre ambas posiciones:

“(…) Los pueblos étnicos reclaman su autonomía para hacerse cargo de su seguridad y cuando el Ejército va a actuar, le ponen limitantes generando un choque entre la obligación que tiene la Fuerza Militar, de consolidar el poder del Estado a través del uso de la fuerza, frente a la autonomía indígena y sus limitantes en el uso de armas”.

De esta manera, concluye el coronel (r) Espejo “la seguridad ideal para los pueblos étnicos es apoyo a su guardia nacional; para las Fuerzas Armadas, limpiar el territorio a toda costa de amenazas ilegales.

Entre tanto, la persistencia en el territorio étnico de dichas amenazas, GAOS, en busca de cultivar hoja de coca y marihuana para el narcotráfico, “estaría llevando a los pueblos étnicos al abandono de la siembra, al considerar que se abusa de la tierra y se le quita sentido al uso ancestral de la planta” reveló el coordinador de la Guardia Indígena.

Escuche el informe radial de esta nota aquí:

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