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Se va el mediador de la paz urbana en Buenaventura: monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya asume nueva misión

Tras más de ocho años en el puerto del Pacífico, el religioso deja un legado de diálogo, paz urbana y acompañamiento a comunidades afectadas por la violencia.
Melser Suley García

El Distrito de Buenaventura vive la despedida de monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, quien culmina su servicio como obispo de la Diócesis de Buenaventura tras ser designado por el papa León XIV como nuevo pastor de la Diócesis de Montería. Su traslado marca el cierre de una etapa que estuvo estrechamente ligada a los procesos sociales, espirituales y de construcción de paz en el principal puerto del Pacífico colombiano.

Durante su permanencia en el territorio, monseñor Jaramillo Montoya se consolidó como un referente de diálogo, serenidad y acompañamiento en medio de contextos complejos de violencia y exclusión. Su liderazgo trascendió el ámbito estrictamente eclesial y se proyectó hacia escenarios comunitarios e institucionales, fortaleciendo puentes entre la Iglesia, las autoridades y la ciudadanía.

8 años y medio de servicio y liderazgo en un territorio marcado por la violencia

A lo largo de 8 años y medio, el prelado acompañó a comunidades afectadas por el conflicto urbano, promovió espacios de concertación y respaldó iniciativas orientadas a la reconciliación. En un distrito impactado por disputas entre estructuras delincuenciales, su voz fue constante en el llamado a la vida, la dignidad humana y la transformación estructural del territorio.

Uno de los capítulos más relevantes de su gestión fue el impulso a escenarios de diálogo entre las bandas Los Shottas y Los Espartanos, procesos que permitieron abrir caminos hacia la reducción de confrontaciones y posicionaron a Buenaventura en la agenda nacional de paz urbana. Desde la Iglesia local, promovió una presencia activa y corresponsable frente a la problemática de orden público, empoderando a la comunidad para asumir un papel protagónico en la búsqueda de soluciones.

Destacado: Buenaventura reconoce en monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya a un líder espiritual que fortaleció el tejido social, impulsó el diálogo en momentos críticos y dejó una huella de esperanza en medio de la adversidad.

La partida de monseñor Jaramillo Montoya ha generado sentimientos de gratitud y también de tristeza entre amplios sectores sociales, que valoran su cercanía con el territorio y su compromiso permanente con las comunidades más vulnerables. Su legado queda inscrito en los esfuerzos por consolidar una Iglesia comprometida con la paz, la reconciliación y la defensa de la vida, principios que hoy forman parte del camino que continúa recorriendo Buenaventura.

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