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Caquetá, una región que se pinta de colores por la paz

El Festival de Arte Mural ‘Agua Bonita se Pinta de Colores’ es una de las iniciativas que se adelantan, años tras año, en pro de la reconciliación en este territorio.
Paz
Foto: cortesía Festival Agua Bonita se Pinta de Colores.
Katerine Vargas
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Visitar el antiguo Espacio Territorial para la Capacitación y Reincorporación ‘Agua Bonita’ es encontrarse con un poblado que se convirtió en galería de arte. Un pueblo hecho mural, en el que alrededor de 400 pinturas en gran formato son las fachadas de las casas de 158 firmantes de paz, que en 2016, como resultado de los diálogos entre el Gobierno Nacional y la extinta guerrilla de las Farc, decidieron dejar las armas para iniciar un proceso de reintegración a la vida civil.

Quienes llegaron hasta lo que hoy es la vereda Agua Bonita, ubicada a 20 minutos en carro de la cabecera municipal de La Montañita, han desarrollado diferentes iniciativas a lo largo de los últimos cinco años, en su mayoría productivas.

Festival Agua Bonita se Pinta de Colores.

Sin embargo, una de las acciones de gran impacto, no solo para los excombatientes, sino también en Caquetá, es el festival de arte mural ‘Agua Bonita se Pinta de Colores’, que año tras año reúne a cerca de 80 artistas y a miles de ciudadanos provenientes de distintas zonas de Colombia, según cuenta Carlos Jaramillo, participante de la cuarta versión.

En la más reciente edición, que se vivió del 22 al 31 de agosto, grupos de artistas entre exguerrilleros y visitantes de Agua Bonita, se dirigieron hasta siete municipios más de Caquetá: San Vicente del Caguán, Puerto Rico, El Doncello, La Montañita, El Paujíl, Florencia y Solano.

A cada uno de estos territorios llegaron a intercambiar expresiones con las comunidades rurales y urbanas por medio de la danza, la música, el circo, el teatro y en especial, del muralismo, en articulación con las Casas de la Cultura.

Festival Agua Bonita se Pinta de Colores.

“Lo que ha logrado este festival es posicionar una agenda de reconciliación a través del arte y ampliar las visiones tanto de la población en general que se suma a pintar o a visitar el espacio, como de los excombatientes, quienes comparten su arte y su historia. Estar aquí es la prueba de que cosas buenas están pasando”, indica Carlos.

Según Jaramillo, vale la pena reconocer que, gracias a este evento, es posible dar a conocer las demás apuestas que se adelantan en Agua Bonita, lo que ha transformado la narrativa de la población caqueteña.

"Por la estigmatización que existía sobre el proceso de paz y sobre Caquetá hasta hace cuatro años era difícil pensar en crear este tipo de pinturas al aire libre en el departamento, pero ahora es una realidad que se vive como resultado del esfuerzo de los reincorporados y de los procesos organizativos que hacen acompañamiento", destaca Jaramillo.

Festival Agua Bonita se Pinta de Colores.

Por su parte, Federico Montes, coordinador del Festival señala que cada año el evento dura alrededor de una semana. Siete días de arte con el propósito de articular todas las formas organizativas y las expresiones que convergen en los territorios.

"Es un encuentro en el que participan mujeres, niños, jóvenes, comunidades indígenas, afros y organizaciones campesinas”, resalta Montes.

Según él, otro de los logros que ha tenido esta colorida fiesta es generar ejercicios de gobernanza que vinculen a las instituciones públicas “pues estos actores también están en la obligación de aportarle a la paz, que es un compromiso de todos”, manifiesta.

Festival Agua Bonita se Pinta de Colores.

Además, señaló que buscan fortalecer la identidad caqueteña y trabajar en la reparación colectiva de afectaciones invisibles como las divisiones sociales que han dejado más de 54 años de conflicto armado en el país.

Para Yira Yaya, de La Calera (Cundinamarca), la posibilidad de ser parte de este evento le permitió acercarse al arte con un sentido reparador y político. "Es impresionante que después de estar armados en lo espeso de las montañas, hoy estén aquí pintando junto a nosotros. Es maravilloso”, expresa.

En el caso de Shary Jipa, una joven indígena del pueblo Huitoto del municipio de Solano (Caquetá), sin dudas el Festival Agua Bonita se Pinta de Colores ha dejado una huella en sus participantes y las poblaciones de los municipios intervenidos con cerca de 70 murales en esta edición.

“Estas actividades fortalecen la esperanza y siembran confianza, en especial en los niños que se vinculan, quienes son el futuro del país”, destaca.

Festival Agua Bonita se Pinta de Colores.

Julieta Sánchez valora la oportunidad de trabajar con infancias y con excombatientes en Agua Bonita. Ella es integrante del Mariposario Amazónico, organización que promueve los derechos de las personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas.

Comenta que, así como la población LGTBIQ, los excombatientes también son estigmatizados, por lo que encontrarse es dar un paso hacia la reconciliación.

De acuerdo con Federico Montes, esta fiesta es una iniciativa propia de los firmantes de paz, la cual surge, se ha sostenido en el tiempo y se ha posicionado como referente nacional para los artistas plásticos del país, con acompañamiento de la Fundación Inty Grillos, la Coordinadora Departamental de Organizaciones Sociales, Ambientales y Campesinas de Caquetá (Coodosac), el Colectivo Caldera Gráfica, Corpomanigua, entre otras organizaciones, que le apuestan a la “acción artística y cultural con sentido reparador”.

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