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Café, paz y liderazgo de las mujeres en el sur del Tolima

En las montañas de Chaparral, las mujeres que labran la tierra y desarrollan proyectos de vida y paz con sus comunidades, cultivando uno de los mejores cafés especiales de Colombia.
Ángel López

En el corregimiento de Calarma, en Chaparral (Tolima), las mujeres han sido las principales protagonistas de la construcción de paz y la transformación de los hogares y comunidades en el sur del Tolima. Su ardua labor rompe los esquemas del machismo en las diferentes esferas como el trabajo rural, la política y la ejecución de proyectos sociales.

En un territorio entre los 1.500 a los 2.000 metros sobre el nivel del mar, la asociación de mujeres Amocal y la asociación Asopromix, se han unido para consolidar un proyecto de protección ambiental, fortalecimiento tecnológico y de producción del café que vienen cultivando por generaciones, convirtiéndose en referentes de liderazgo en la región.

Las mujeres campesinas en el sur del Tolima han venido tejiendo desde su cotidianidad territorios de paz. Muchas de ellas han tenido que hacerlo solas, ya sea por una separación o porque han quedado viudas.

En el caso de la Asociación de Productores Mixtos (ASOPROMIX), esta está conformada por 23 mujeres y 18 hombres; en la cual participan cinco familias indígenas, 10 víctimas del conflicto y ocho madres cabezas de familia, quienes han apostado por cultivar no solo un café especial, sino en lograr diversificar sus productos y cosechas, desde hortalizas a frutales. 

Flor Astrid Reinoso Reinoso, representante legal de Asopromix nacida y criada en las montañas de Calarma, hace más de nueve años se empoderó de su finca La Plantación junto con sus tres hijas, que con orgullo cuenta que ya son profesionales. Se convirtió en madre cabeza de familia y decidió hacer frente a los prejuicios que aún existen en el campo.

“El machismo en todo el mundo ha existido, hace nueve años mi esposo se fue, me abandonó. A nosotras las mujeres no nos dejaban tener cédula cafetera, no nos dejaban trabajar, porque esto del café era de hombres, de machos”, comentó la lideresa, quien usó esta experiencia no solo para seguir adelante con sus hijas, sino también para apoyar a otras mujeres en sus proyectos, y a los hombres que quisieran participar.

Flor también pertenece a la Red de Mujeres Chaparralunas por la Paz, y cuenta que esta iniciativa le ha permitido conformar unos vínculos donde el intercambio de saberes ha sido clave para los proyectos, al capacitarse política y socialmente con otros campesinos y campesinas, quienes buscan tejer y cultivar la paz en un territorio que fue marcado por el conflicto armado. 

Emprendimientos

“Para nadie es un secreto que Calarma fue un territorio golpeado fuertemente por la violencia. Y esto es un ejemplo de lo que se ha logrado con la paz, que los entes gubernamentales vengan a nuestro territorio, eso antes no se podía hacer”, así lo mencionó Yuri Marcela Mendoza, líder y miembro de la Asociación Mujeres Organizadas de Calarma (AMOCAL).

Las dos asociaciones tienen sus propias marcas de café. En el caso de Asopromix, este tiene el mismo nombre de la asociación, a diferencia de Amocal el cual han denominado ‘Café La Esperanza’. Al igual cuentan con su propia marca de chocolate natural ‘La Paulita’, y gracias al apoyo de otras organizaciones realizaron el diseño y el concepto del empaque.

Este cuenta con mayor detalle en el arte, etiquetas y datos relevantes para el consumidor. Como lo mencionó Marcela Mendoza, “está listo para llevar a la mesa y tomarlo con unos buenos biscochos y tamal tolimense”.

Para la Red de Mujeres Chaparralunas, los Acuerdos de Paz son una gran oportunidad de cambio en sus territorios, y aunque argumentan que aún falta mucho por avanzar, están convencidas de que es el inicio a la transformación de sus parcelas, fincas y sus veredas en lugares de desarrollo. “La paz le ha aportado impacto, beneficio, desarrollo y sostenibilidad a las comunidades.” Así lo afirmó Marcela Mendoza.

Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET)

Luego de los Acuerdos de Paz firmados en La Habana entre el Gobierno colombiano y las Farc, se conformaron los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), instrumento de planificación y gestión a 15 años, que tienen como objetivo estabilizar de manera prioritaria y con mayor celeridad, los territorios más afectados por la violencia y la pobreza. Conformados por 170 municipios, buscan aportar soluciones para transformar a fondo las condiciones de vida en el campo, elevar la productividad, fortalecer la economía e impulsar de esa forma, el desarrollo del país.

En el departamento del Tolima, los municipios PDET son: Ataco, Rioblanco, Planadas y Chaparral, en los cuales se han venido desarrollando 29 proyectos productivos, seis en ejecución y 23 en proceso de implementación. La fuente de financiación es por parte de Colombia Sostenible, la cual impulsa proyectos de conservación ambiental y proyectos productivos sostenibles.

En el corregimiento de Calarma, la asociación de mujeres Amocal y la asociación Asopromix, serán las beneficiarias del proyecto, denominado ‘Gestando asociatividad, liderado por mujeres productoras de Café con propósitos ambientales desde el corregimiento de Calarma, Chaparral, Tolima’.

Este proyecto beneficiará a 70 familias, lideradas por mujeres del corregimiento de Calarma, tendrá una inversión de $1.246 millones para impulsar la asociatividad, el cultivo y la comercialización de café.

Ana Patricia Roa, comunicadora de la Agencia de Renovación del Territorio ART mencionó que las mujeres formularon y ejecutaron el proyecto actualmente, siendo ellas mismas las piensan su territorio.

“Se debe destacar que en el sur del Tolima existen cerca de 300 iniciativas de mujeres rurales y mujeres étnicas en la formulación de los PDET”, señaló Patricia Roa, quien también mencionó, “estamos trabajando juntamente con las comunidades para asegurar la irreversibilidad de los PDET. Este es un compromiso de todos y es necesario continuar con estos esfuerzos para garantizar la transformación del campo colombiano”, explicó Roa.

“Nosotros conformamos un PDET. Hay el escrito, existe un archivo, un libro, como se llame, donde está todo lo que pactamos para mejorar nuestras comunidades. Quisiera pedirle al Gobierno que está o al que viene, ayudarnos con las vías, educación, los cultivos y que no acaben esto y mejoren aún más el apoyo a estos lugares tan apartados”, concluyó Flor Reinoso.

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