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Con emprendimientos agrícolas, mujeres del Catatumbo le apuestan a la paz

32 mujeres víctimas del conflicto armado le apuestan a sus emprendimientos como escenarios de convivencia y diálogo.
mujeres catatumbo
Foto: cortesía Lucenti Salazar.
Anderson Salinas

Estamos en la vereda Macanal Soledad, en Convención, nos recibe Liliana Rivera, representante legal de la Asociación de Mujeres en esta localidad, a quién la alegría le marca una sonrisa sobre su rostro, bebe un sorbo de café, y explica que un grupo de 12 mujeres, víctimas del conflicto armado, le apuestan a la convivencia y la reconciliación.

“Como asociación nacemos hace cinco meses con el objetivo de desarrollar alternativas agrícolas para todas las mujeres que integran nuestro grupo, que este espacio haga parte de nuestro entorno, donde podamos ser escuchadas, queremos mostrar que sí podemos sacar una asociación delante de la mano del trabajo que como víctimas del conflicto armado estamos realizando”, agrega Rivera. 

Son todas madres cabeza de hogar, y de esta manera demuestran la lucha constante de las mujeres en el Catatumbo, que transforman sus realidades e imaginarios sociales por medio de iniciativas agrícolas; mujeres que se convirtieron en la fuente de energía para la transformación social. 

“Adelantamos huertas caseras, proyectos artesanales de calzado, de tejido, repostería, productos que aprendimos a realizar con el apoyo de todas y que esperamos poder brindar oportunidades laborales a las demás mujeres de la vereda”, añade Liliana, mientras señala el salón donde se reúnen para dialogar sobre el destino de su localidad. 

La mujer se fortalece con el liderazgo que nace entre las montañas de la región, trabajan en red y se direccionan como agentes de cambio. El viaje nos lleva hasta la vereda Romerito, de Convención, donde la Asociación de Emprendedores, que se originó en el 2015, crece entre especies menores y los lácteos.

“Somos 20 mujeres que hoy renacemos con cada proceso en donde participamos desde el perdón y el amor. Nos hemos podido capacitar para que cada día el proceso sea mejor y gracias a la hermandad nos hemos podido integrar, encontrando el apoyo y la respuesta de los problemas que se presentan”, expone Lucenit Salazar, presidenta y representante legal. 

Agrega que con el liderazgo del grupo buscan que sus espacios de diálogo y escucha sean un ejemplo para el fortalecimiento del tejido social en una localidad donde todas pueden vivir y desarrollar sus ideas, “hoy pensamos en ser la primera empresa avícola del municipio”. 

“En esta localidad se respira paz, tranquilidad, y aunque no ha sido fácil, el trabajo que venimos desarrollando nos lleva a pensar también en el beneficio de la comunidad, hoy nos pensamos en los niños, proyectamos recuperar el espacio deportivo para que ellos tengan un mejor espacio para puedan desarrollar sus capacidades”, expone Salazar.

Dos emprendimientos rurales que se convierten en la cara bonita de Convención y el Catatumbo, 32 mujeres que abren el horizonte para el desarrollo territorial con procesos cargados de esperanza y anhelo por un mejor país. Un camino de paz que se construye entre la espesa naturaleza de la región.

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