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José María Peñaranda: 20 años sin el rey de la picardía costeña

El pasado 6 de febrero conmemoramos 20 años de la desaparición física del acordeonero, cantante y compositor José María Peñaranda, rey de la picardía costeña. Por eso es nuestro Artista de la Semana.
Artista de la semana: José María Peñaranda
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Radio Nacional de Colombia

En marzo de 1907 nació en Barranquilla el compositor José María Peñaranda Márquez. El joven acordeonero aficionado se daba sus mañas para componer y cantar con su propio cuarteto mientras se ganaba la vida en las labores de reparación de electrodomésticos. Ya en ese momento, su proclividad hacia la parranda y el chiste se hacía manifiesta. Varios años después, en 1998, el investigador musical Mariano Candela lo llamó “el compositor más picaresco y humorístico que ha dado la región en este siglo”.

Muy joven y después de haber terminado su educación elemental (por cuenta de eso le decían “el Bachiller”), Peñaranda empezó a recorrer los pueblos de la Costa con un conjunto de guitarras, y en Aracataca tomó lecciones de acordeón con el legendario Francisco “Pacho” Rada.


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Un día del año 1940, le llamó la atención una noticia aparecida en el periódico El Heraldo, según la cual una señora denunciaba que su hijo se había convertido en caimán gracias al poder de un hechizo guajiro. Según el relato, el joven pescador había conseguido una pócima para esos fines, con el objeto de poder ver con tranquilidad a las mujeres que se bañaban en el río Magdalena. Esa fue la semilla del tema más famoso de Peñaranda, hoy verdadero himno colombiano en el mundo, “El caimán”. Luego vendrían otros temas famosos de su autoría como “La cosecha de mujeres” y “Me voy pa’ Cataca”, rebautizado “Me voy pa’ La Habana” por el barranquillero Nelson Pinedo al grabarlo con la Sonora Matancera.

Pero de manera paralela a esos éxitos, José María Peñaranda dejó un espacio enorme a temas de un humor muy particular. Cargados de un inteligente doble sentido la gran mayoría de ellos, dentro de esa creación sobresalieron algunas piezas y parrandas dueñas de una procacidad nunca antes encontrada en grabaciones de música popular, con títulos como “Qué polvo”, “El clavo”, “Que te la pongo (La inyección)”, “No metas la mano”, “El lechero”, “Ya se te paró” y “Las cuatro hijas”. En la década del 50, Peñaranda se hizo famoso por este estilo no sólo en Colombia sino en Centroamérica, las Antillas y los Estados Unidos, en donde cobró verdadero estatus de leyenda.

Así le contaba acerca de sus inicios en el exterior el propio Peñaranda a Mariano Candela en 1998, durante una jornada de las Tertulias Musicales del Caribe Colombiano: “Cuando grabamos ‘Las cuatro hijas’ le regalé un disco a Toño Fuentes. Eran de 78 RPM, se lo llevó pa’ Miami. Ellos tenían un sello disquero que se llamaba Miami Records y lo sacaron allá en Estados Unidos y pegó duro. Too Fuentes desde Miami mandó a decir ‘grábenle a Peñaranda todas esas cosas picantes’. Empezamos a grabar esos números así picarescos. Ahí fue que esto empezó a pegar en el extranjero. Después de contrataban todos los años”.


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En 1960, ya Peñaranda era un músico andariego que se paseaba por Puerto Rico, México, Miami y Nueva York con honores. Ya había dejado Discos Fuentes y, con ellos, un par de sus piezas más famosas dentro de sus composiciones procaces: “La ópera del mondongo” y “Sinfonía del Mondongo No.2”. Bajo esa misma denominación de ópera salieron dos discos de 40 minutos de duración, compuestos por chistes y versos francotes y explícitos. Luego vendrían, en sellos centroamericanos, “La ópera supersexy”, “El ají picante” y “La parranda colorá”, también provistos de ese mismo espíritu.

Peñaranda falleció en Barranquilla el 6 de febrero de 2006, a sus 98 años. Hasta ese momento seguía siendo un secreto a voces para quienes disfrutaron de su particular sentido del humor.

 

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