Estos medicamentos no se encuentran disponibles en el país y son utilizados para tratar enfermedades de alto costo o raras.
La operación conjunta se llevó a cabo en Bogotá y Barranquilla, se realizaron 13 capturas y se incautaron 800 kilogramos de medicamentos. Estos procedimientos fueron ejecutados por el CTI, con el apoyo del Gaula Militar, el Invima y peritos especializados.
Según las investigaciones, esta estructura ilegal obtenía medicamentos vencidos y descompuestos, que ingresaban al país de manera ilícita. Después, los trasladaban en condiciones precarias a Bogotá, donde modificaban las fechas de caducidad y lotes de fabricación para darles la apariencia de productos auténticos.
Los medicamentos falsificados se empleaban para tratar enfermedades como el cáncer, el VIH y la artritis. Adicionalmente, eran comercializados en clínicas, hospitales, hogares geriátricos y proveedores de varias regiones del país, incluyendo Bogotá, Cauca, Valle del Cauca, Nariño y Caquetá.
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Se estableció que la red también sustraía medicamentos de uso institucional, entregados por las empresas promotoras de salud (EPS) en centros asistenciales, reemplazándolos por los medicamentos alterados.
Trece personas fueron capturadas y han sido imputadas por delitos como concierto para delinquir, usurpación de derechos de propiedad industrial, corrupción de alimentos medicamentosos, enajenación ilegal de alimentos y otros delitos relacionados.
Cuatro de los implicados aceptaron los cargos, mientras que las autoridades continúan con las investigaciones para identificar a otros posibles involucrados en estos hechos.