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Foto archivo: Telesemana 1985-1992. Instagram.

Jota Mario Valencia: recuerdos de la televisión colombiana

Con la partida de Jota Mario Valencia se cierra un capítulo definitivo en la historia de la televisión en Colombia: aquella de los concursos en vivo, conducidos por presentadores con el carisma de Fernando González Pacheco, Saúl García y Gloria Valencia de Castaño, permeados por el repentismo y el buen humor. Si bien en sus últimos años en la televisión se había granjeado tanto cariño como resistencia por parte de un sector del público, es imposible olvidar al creador de formatos, presentador y director que por 40 años hizo parte del día a día de la familia colombiana a través de la pantalla chica.

Su nombre real era Jorge Mario Valencia Yepes y había nacido en Medellín hace 63 años. Desde siempre llamó la atención por su voz cultivada, la seriedad que revestían sus eternas gafas y su mezcla de frescura y espíritu ocurrente. Su primer trabajo en medios de comunicación fue en radio en su ciudad natal, como actor de la serie “La ley contra el hampa”. En televisión se inició con la programadora Promec en su espacio “Valores humanos”, que se dedicaba a apoyar a quienes lo necesitaban. La aceptación del público lo llevó a vincularse al noticiero de la misma empresa como presentador, labor que continuó en el magazín “Buenos Días Colombia”, de Jorge Barón Televisión. De ahí en adelante se hizo ineludible en toda la parrilla antes de la existencia de los canales privados, e incluso después.

Cada quién recordará al Jota Mario que lo marcó en su infancia. Para muchos podrá ser el que imitaba los acentos brasileño y mexicano cuando daba el avance de las telenovelas extranjeras de moda en “Telesemana”; el que cantaba los jingles de secciones como “El novio chévere” o “La bolita dónde está” en concursos televisivos como “Sábados de locura” o “Dominguísimo”; el casamentero que juntaba parejas en “Adán y Eva” o el que se insultaba cariñosamente con su colega Pacheco (Jota Mario le decía “viejito”, el veterano presentador de replicaba “bobito”), primero desde sus propias vitrinas y luego unidos en un mismo programa, “Los tres a las seis”, al lado de Gloria Valencia de Castaño. También estaba el Jota Mario que no podía dejar de emocionarse al aire ante las tragedias ajenas o al saberse objeto del cariño de los televidentes, situación en la que, dependiendo de en qué lado de los afectos públicos se encontrara, era calificado como sensible, o como sensiblero.

Su paso por la televisión privada lo dio primero en Caracol, donde condujo “Cazadores de la fortuna”, “Adán y Eva” y “Sábados felices”, en reemplazo de Alfonso Lizarazo. Tras un breve exilio por amenazas contra su vida y tras haber trabajado en la televisión ecuatoriana, de regreso se vinculó al canal RCN, labor que recuerda gran parte del público debido a las no pocas polémicas en las que se vio enfrascado, amén de hacerse parte de un formato que seguramente fue inferior a su talento como comunicador. Su salida del canal llamó la atención por abrupta y extraña, pero su estancia última en Cartagena, donde lo sorprendió un grave cuadro neurológico el 1° de junio pasado, era una suerte de período vacacional que se estaba tomando tras la oferta de su reincorporación al canal, en calidad de director de Entretenimiento.

Uno de los ocho libros que escribió, “Insúltame si puedes”, fue una suerte de respuesta ante la animadversión de sus malquerientes. Tales fueron las batallas que tuvo que dar por su buen nombre que no le bastaron la televisión ni sus últimas apariciones como youtuber. Y es que, definitivamente, la partida de Jota Mario Valencia también tendrá un tono generacional que no le hará justicia del todo al primer y gran presentador de antaño que llegó a ser hace ya más de 30 años, aquel que en el arranque de “Sábados de locura” nos recordaba cantando: “Hay que robarle a la vida / un poquitico de amor, / un beso y una sonrisa, / una canción y una flor”.