La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) los incluyó en la lista roja de especies amenazadas y calcula que en el mundo hay apenas 2.500 adultos.
A través de esta iniciativa se pretende recuperar áreas que han sufrido impactos ambientales, contribuyendo a la restauración de la fauna y flora autóctona del territorio.
Este acuerdo reconoce la oportunidad de proteger la selva y revertir los daños causados por la pérdida de biodiversidad, contaminación y cambio climático.