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Víctimas del conflicto, un camino de memoria y reconciliación

9.250.453 personas están registradas en el Sistema Nacional de Atención y Reparación Integral a las Víctimas. Para muchos una simple cifra, para otros, el reflejo de lo que ha vivido Colombia durante más de 50 años de conflicto armado.
Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas 2022
Paz
Germán Hernández

Hoy cuando conmemoramos el Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, recordamos a los que padecieron la crudeza del conflicto. 80.733 desaparecidos, 17.947 niños y niñas reclutados por la fuerza, 15.886 abusados sexualmente, en resumen, más de nueve millones de personas (para ser exactos 9.250.453) que hoy están incluidas en el Registro Único de Víctimas, RUV.

Se trata de personas como usted o como yo que terminaron desplazadas de sus territorios, y en el peor de los casos, agredidos física y psicológicamente por una o todas las partes que se enfrentaron en el desarrollo de este conflicto interno. Y a pesar de eso, son esas mismas víctimas las que hoy hablan de perdón, reconciliación y no repetición.

El artículo 1 de la Ley 1448 establece el conjunto de medidas judiciales, administrativas, sociales y económicas -individuales y colectivas- en beneficio de las víctimas, esto en el marco de la justicia transicional, con el objetivo de hacer efectivo el derecho a la verdad, la justicia y la reparación con garantía de no repetición. Se enfatiza en el reconocimiento de la condición de víctima, la que se dignifica a través de la materialización de sus derechos constitucionales.

A partir del Acuerdo de Paz y a la relevancia que en el documento se otorgó a las víctimas, son varias las organizaciones, entidades y dependencias, tanto del orden estatal como privadas, que hoy trabajan en pro de las víctimas desde diferentes ángulos y ópticas.

Algunas tienen como propósito reconstruir la historia, un mecanismo básico para entender lo que pasó y trabajar en la no repetición; otras en la recuperación del tejido social a través de oportunidades reparadoras que ayuden a cambiar vidas, pero en esencia todas encaminadas hacia la paz.

Desde las regiones donde operan las Emisoras de Paz de Radio Nacional de Colombia, dialogamos con víctimas del conflicto -hoy líderes y lideresas empoderadas- para entender lo que significa esta conmemoración, cinco años después de la firma del Acuerdo de Paz.

Para ellos y ellas, el Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas es “tener memoria”, “resistencia”, “recordar y revivir las tragedias”, “recordar los nombres de los que dieron la vida por los derechos”, “perdonar”.

“La paz no es del resorte exclusivo de las víctimas, la paz es responsabilidad de todos, es un bien preciado que no podemos dejar escapar”, indicó Yesica Tatiana Mota Galindo, víctima y presidenta de la Fundación Resurgiendo hacia la paz, de Algeciras, el único municipio PDET del departamento del Huila.

Todos coinciden en destacar la importancia de “tener voz”. Durante muchos años, por temor y por no tener las garantías, tuvieron que callar diferentes hechos para no exponer sus vidas, pero hoy, a pesar de las dificultades, la mayoría quiere contar su historia pues lo consideran un camino hacia el perdón, pero sobre todo para que la historia no se repita.

En otro hecho histórico, que incluso llegó a los estrados judiciales, las víctimas consiguieron representación en el poder legislativo, 16 curules en la Cámara de Representantes con las que esperan aportar a la paz, y que se convierta en un instrumento para ratificar los derechos inherentes al ser humano y que cobije a todas las víctimas que residen a lo largo y ancho del territorio nacional, incluso a los que por efectos del mismo conflicto tuvieron que abandonar el país.

Frente a esas víctimas que hoy están lejos de sus hogares, en el marco de esta conmemoración se conoció que 26 mil colombianos están radicados en 42 países, quienes, gracias al trabajo adelantado por la Unidad Nacional de Víctimas, empiezan a recibir “asistencia, atención y reparación”, como lo manifestó Ramón Alberto Rodríguez Andrade, director General de la Unidad para las Víctimas.

Por otro lado, el SNARIV, Sistema Nacional de Atención y Reparación Integral a las Víctimas - es otra conquista importante también consignada en la ley 1448 de 2011, pues es el ente encargado de “formular o ejecutar los planes, programas, proyectos y acciones específicas, tendientes a la atención y reparación integral de las víctimas”.

Estas son algunas de las herramientas y ayudas con las que cuentan hoy las víctimas, destacando la importancia de contar con el reconocimiento estatal y de la sociedad, que es fundamental para el goce efectivo de sus derechos dentro de una población diversa, que va desde los centros urbanos hasta comunidades indígenas, negras y campesinas.

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