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Así recuerdan en Zipaquirá al joven Gustavo Petro

En Zipaquirá, la tierra que lo vio crecer, el presidente Gustavo Petro aún conserva muchos amigos.
Carlos Brand

Estas son algunas de las historias que resguarda el municipio de Cundinamarca que vio formarse al presidente del país.

Radio Nacional de Colombia estuvo en Zipaquirá durante la transmisión de mando del presidente Gustavo Petro, este 7 de agosto. Era una reunión de amigos, en la que se compartieron historias de quien gobernará al país por los siguientes cuatro años. Horas antes, algunos de sus protagonistas nos invitaron a los lugares que signaron la vida del gobernante.

“Zipaquirá recuerda a Gustavo, lo quiere y lo lleva en el corazón, precisamente por todas esas obras y el trabajo que él hizo durante el tiempo que estuvo aquí”, adelantó Patricia Virgüez. Ella, como muchos otros en el municipio, han seguido con la cercanía de un amigo, los pasos de Petro.

Héctor, la prisión y la esperanza

Es extraño que Héctor Borbón no hubiera perdido la esperanza en tanto tiempo. Él mismo se sorprende al recordar ese momento en el que lo llevaron preso junto al joven Gustavo Petro.

Para describirnos lo que pasó bajamos el nivel de la calle por una escalera, hacia un pequeño callejón en cemento. Contó que en ese tiempo, nada de esa construcción existía. Allí solo había pasto y montaña.

“Acá no se encontraba esta casa, el sitio era un terreno baldío, de donde nos sacó el Ejército para la brigada, donde nos torturaron y de allí nos llevaron para la cárcel”, dijo don Héctor Borbón.

Según uno de los pocos documentos oficiales de aquel tiempo, el 24 de octubre de 1985 Héctor Borbón, Gustavo Petro y Luis Alberto López fueron capturados y procesados por porte ilegal de armas.

Petro estuvo detenido y recuperó su libertad a principios de 1987, casi año y medio después.

Y lo dicho parece cierto, Héctor nunca perdió la esperanza, ni tampoco la capacidad para sorprenderse, porque “acá me encuentro de nuevo, mirando el Bolívar 83 y ahorita Gustavo Petro es el presidente de Colombia”.

El Bolívar 83

Bolívar 83 es un barrio en la ladera empinada de una montaña zipaquireña, por eso, el primer piso de las casas en el andén derecho en realidad está en un segundo piso, con respecto a la calle. En contraste, las del andén izquierdo parecen haberse construido bajo tierra.

En 1982 el entonces personero de Zipaquirá, Gustavo Petro, junto con un grupo de jóvenes decidieron tomarse un terreno abandonado perteneciente al clero. El propósito, dijo Héctor, fue darle vivienda digna a más de 400 familias de bajos recursos. En ese primer intento fallaron, pero luego pusieron sus ojos en uno perteneciente a la alcaldía.

Un año después nació en esa montaña el Barrio Bolívar 83, luego de que mujeres como Blanca Cecilia llevaran su casa ladrillo por ladrillo.

Blanca se agacha justo frente a la puerta de la nevera para contarme que “aquí estuvo Gustavo la última vez que vino”, hace cerca de dos años. Hablaron de “los planes que tenía con el país”, dijo la señora.

Hoy el país conoce al Gustavo Petro presidente, pero para Blanca el Petro joven “era un ‘chino’, cuando el empezó aquí tenía como 22 años, él era muy noble, era y lo es, porque él no cambia en eso”.

Su casa queda en el costado izquierdo de la calle, hay que bajar un poco para llegar al primer piso, pero en el costado posterior tiene una de las mejores vistas de Zipaquirá.

Para lograr ese sueño, según ella, tuvieron que pasar por mucho, aunque lo recuerda diciendo “eso fue lindo”. Detalló que “hicimos marchas, tomas, hicimos huelga de hambre en el parque principal, estuvimos en Bogotá en una marcha” hasta que lograron con la alcaldía de aquel entonces, que les cediera finalmente el lote.

Contó además que Gustavo le dijo “ya tienen su lote, mijitos, ya tienen su lote y ahora, a trabajar y a sacarlo adelante”.

Un año después, el ahora presidente se convertiría en concejal de Zipaquirá, en un paso más en la carrera política de ese joven flaco y de hablar cadencioso que había salido del Colegio La Salle, del mismo municipio.

Barrio Bolívar 83 / Foto: Alcaldía de Zipaquirá

Los estudiantes ilustres de La Salle

Ese colegio ostenta hace años el honor de haber formado a Gabriel García Márquez, el premio nobel de literatura colombiano. En la antesala de la posesión de Gustavo Petro como presidente, su antiguo colegio hizo una referencia especial a él en la tradicional eucaristía del primer viernes del mes.

Al recorrer la Institución Educativa Municipal San Juan Bautista La Salle de Zipaquirá, finalizando uno de los corredores principales, aledaño a la sala de profesores, se encuentra el mosaico con la promoción en la que puede verse la foto de Petro en su último año de bachillerato.

Otro presidente es alumno recordado de La Salle: Virgilio Barco fue alumno del colegio Sagrado Corazón de Cúcuta - De La Salle.

Su actual rector, Mauricio Maldonado, dijo a Radio Nacional que “La Salle celebra que por segunda vez hayamos aportado a la formación inicial de un presidente que lidera la realidad de nuestra amada Colombia para el próximo cuatrenio”.

“No en vano La Salle reconoce que debemos continuar tocando mentes para transformar corazones”, agregó. Y ya de manera más particular le dijo “al presidente Gustavo Petro, exalumno de La Salle de Zipaquirá, le animamos para que siga luchando por el bienestar de quienes no tienen voz”.

En Zipaquirá, el presidente Gustavo Petro aún conserva muchos amigos.

El asado de posesión

En la tarde del 7 de agosto todo fue fiesta en una finca a las afueras de Zipa.

Allá llegaron todos los amigos, los que estuvieron en la extenuante campaña de los meses anteriores a la elección. Esos carteles de campaña fueron los adornos de la celebración.

“Va a ser una lucha, pero vamos a vivir sabroso'', dijo Luz Marina Suárez, mientras terminaba el guacamole y veía la transmisión del Sistema de Medios Públicos en el televisor de la cocina.

No hubo presentaciones teatrales, ni tarimas, ni filas para el ingreso, como en Bogotá. Eso sí, hubo asado, un poco de licor y un proyector instalado en un árbol, que no funcionó adecuadamente por el intenso sol de la tarde.

Uno de ellos, Álvaro Gómez Camacho, tenía un libro de Petro, que le había regalado su hija y que leía con esmero, buscando esas historias “porque Gustavo Petro nos cuenta la historia de él, de Zipaquirá y de las luchas”.

Al final presenciaron el discurso alrededor de un pequeño televisor, al que se fue la señal una vez. Aplaudían, lloraban y se miraban con complicidad.

“Cuando sale de la cárcel, alguien le pregunta, un periodista ‘¿usted qué va a hacer cuando salga de la cárcel’ y él respondió ‘yo voy a ser presidente de la República’”, recordó finalmente Patricia Virgüez, quien como todos, recordará este día como uno histórico y entrañable, al mismo tiempo.

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