Presidente Petro defiende que la reforma agraria en Colombia es histórica y clave para consolidar la paz
En la apertura de la II Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural, Icarrd+20, el presidente Gustavo Petro planteó que el debate contemporáneo se mueve entre dos amenazas centrales: la desigualdad económica y la crisis climática, fenómenos que, según afirmó, comprometen la estabilidad de las democracias y la supervivencia misma de la humanidad.
Ante delegaciones de más de 60 países, el jefe de Estado defendió la reforma agraria como una herramienta estructural para enfrentar ambas tensiones, particularmente en el caso colombiano.
¿Por qué la reforma agraria es el eje del proyecto de igualdad?
Petro sostuvo que equilibrar la sociedad desde la perspectiva de la igualdad es condición necesaria para poner “la vida” en el centro de la acción política. En Colombia, explicó, esa apuesta se concreta en una reforma agraria integral, que trascienda la mera redistribución de predios.
El mandatario subrayó que el campesinado requiere no solo tierra suficiente, sino también crédito, asistencia técnica y acompañamiento estatal, con el fin de aumentar la producción de alimentos, elemento que vinculó directamente con la reducción de la inflación.
El presidente cuestionó que en el país solo una fracción reducida de la tierra fértil esté destinada a la producción alimentaria. En contraste, señaló, amplias extensiones se concentran en ganadería extensiva de baja productividad o en cultivos orientados a la producción de etanol.
A su juicio, esta estructura refleja una asignación ineficiente del crédito privado y un modelo que no prioriza la seguridad alimentaria. Petro insistió en que la tierra fértil debería destinarse principalmente a sembrar maíz, yuca, plátano y otros productos básicos para el consumo interno.
El mandatario puso como ejemplo al departamento de Córdoba y el valle del río Sinú, donde, según afirmó, confluyen los efectos de fenómenos climáticos extremos con una marcada desigualdad en la tenencia de la tierra.
En su análisis, la actual emergencia climática se suma a décadas de violencia rural y conflictos asociados a la propiedad agraria. Esa superposición de crisis, dijo, profundiza las tensiones sociales y políticas en los territorios.
Petro aseguró que la reforma en Colombia se adelanta por la vía pacífica, mediante la compra de tierras, la recuperación de baldíos y procesos de restauración ambiental. Señaló que, por su alcance, el proceso podría superar experiencias históricas como la de Corea del Sur, aunque enfatizó que el propósito es evitar los episodios de violencia que caracterizaron reformas en otras latitudes.
Finalmente, destacó que el Ejecutivo busca consolidar el liderazgo de la mujer campesina como eje de poder en el campo, en el marco de una política que articula redistribución de la riqueza, transformación productiva y adaptación frente al cambio climático.