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Quindiano lidera proyecto de un hábitat fuera de la Tierra junto a la NASA

El diseño del hábitat se tardó 4 meses.

Por: Vanessa Sánchez, Radio Nacional Caldas

En Nueva York, el arquitecto quindiano Julián Andrés Ocampo, de 39 años, lidera el equipo de diseño del primer hábitat permanente de la humanidad fuera del planeta Tierra, que sería probado en la luna y recibe el nombre de Olympus. Este es un trabajo conjunto entre la NASA, la firma de diseño arquitectónico BIG, ICON (Empresa de tecnologías de avanzada) y SEArch + (Arquitectura de exploración espacial).

"La idea no es vivir en la luna, pero si que sea un punto de despegue más cerca al espacio" confirmó el arquitecto. El diseño del hábitat se tardó 4 meses y aunque ya se encuentra finalizado, no se descarta que sufra algunos cambios y modificaciones de aquí a cuando sea puesto en funcionamiento.

“A la hora de diseñar en la luna se tiene que tener presente el ambiente en la superficie, que es inhabitable para los seres humanos. La temperatura, es un factor a tener en cuenta, ya que en el satélite puede variar entre -57 grados y 253 grados centígrados, debido a que no hay una atmósfera que ayude a reducir los gases solares”, manifestó el arquitecto.

Ocampo asegura que para reducir la radiación se necesitan muros de aproximadamente dos metros de grosor, para que el material absorba la radiación del sol y las estrellas. Según él, “esos elementos son los que más determinan el diseño del hábitat. Se necesita un ambiente presurizado para que la radiación solar no afecte al cuerpo humano”.

Desafíos

El líder de Olympus describe que uno de los retos más complejos es el peso y el presupuesto, ya que para llevar cualquier material a la luna cuesta 19 millones de pesos el kilo de cada compuesto. La estructura pesaría en total 30 mil kilos. Hasta ahora se estudia usar material de la luna, que es rica en regolito, un material altamente abrasivo como la arena, que se adhiere a todas las superficies y por sus bordes filosos rompe todo con lo que tiene contacto.

Por fases

Esta edificación futurista, que también se convierte en una esperanza para la humanidad, debido a que en el 2009 varias sondas y satélites descubrieron que hay depósitos de agua en los pozos de este cuerpo celeste, lo que crea una situación especial y es que al tener líquido allí es posible crear una hábitat sostenible para los seres humanos y fabricar una base desde la cual se pueda transformar esa agua en combustible que podría impulsar cohetes, sondas y vehículos espaciales hacia otros planetas.

Hasta ahora, el proyecto está en su fase inicial y el arquitecto señala que faltan muchas tecnologías que aún se están tratando de controlar. En este momento una de las empresas aliadas está trabajando con impresoras 3D de tamaño industrial con las que se puede dar vida a casas en tan solo tres días y de forma automática. El arquitecto ya comenzó a investigar cómo utilizar este tipo de tecnologías en la construcción de su hábitat interestelar.

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