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Foto: Santiago Salazar.

El periodista debe pararse en la independencia, sea reportero o director: Yolanda Ruiz

Por: Richard Hernández.

“Pasaron largos minutos y yo no podía parar de llorar. Creo que lloraba por los muertos del avión, pero asimismo por los otros, por todos los de ese fatídico año que quedó marcado de sangre en nuestra historia”.

Apartes del libro “En el filo de la navaja” de la periodista colombiana Yolanda Ruiz, directora de noticias RCN Radio, que reúne experiencias de su vida periodística y hace una reflexión profunda y honesta de la labor del periodista (en especial del reportero) en Colombia.

Con Yolanda logré concertar una cita para hablar acerca de su primer libro, 'En el filo de una navaja'. La entrevista fue a las once de la mañana en RCN Radio, en el barrio Teusaquillo, el mismo lugar donde varios vándalos hace algunos meses se mezclaron en una marcha estudiantil y lanzaron pintura a la fachada de la emisora y bombas incendiarias a un grupo de policías del Esmad.

Como es mi costumbre, llegué veinte minutos antes de la cita y aproveché para hacer el registro de entrada en donde me esperaba Sandy Montaña, asistente administrativa del Sistema Integrado y la Dirección de Noticias de RCN Radio.

Subimos por un ascensor a la segunda planta y Sandy me condujo hacia la oficina de Yolanda, quien acababa de salir del noticiero de la mañana, en donde conversó con tres estudiantes universitarios.

Mientras esperaba en un cómodo sofá me llamó la atención una vitrina en donde se hallaban una gran cantidad de campanas. No me quedé con las ganas de preguntarle a Sandy sobre esa llamativa colección de campanas.

“La historia de la colección de campanas se inició con el periodista Juan Gossaín, cuando él era el director de Noticias RCN Radio”, afirmó la asistente.

En esa época existía el programa “La hora del recreo” que manejaba temas agradables, curiosos humorísticos e insólitos que ocurrían en Colombia y en otras partes del mundo.

El programa lo identificaba una campana que hacía sonar Gossaín seguido de la presentación de los temas.

Al convertirse en un programa tan escuchado comenzaron a llegarle a Gossaín campanas de diferentes partes del mundo, para que él las hiciera sonar, algo que nunca pasó porque don Juan prefería su campanita que sonó por muchos años.

“Hoy es un recuerdo muy especial y gran museo de 136 campanas ubicadas en la entrada de la oficina de la Dirección Nacional de Noticias”, recordó Montaña.

Después de escuchar la historia de las campanas salieron los estudiantes sonriendo. Luego Yolanda me recibió amablemente y comenzamos a hablar sobre “En el filo de la navaja”.

En su libro usted dice “no nos pueden exigir ser objetivos porque somos seres humanos y estamos permeados por nuestras experiencias, por lo tanto, tenemos prejuicios”, en ese sentido ¿Cómo afronta ese compromiso personal a la hora de informar?

Ha dado mucho de qué hablar ese planteamiento que hago en el “Filo de la navaja”, en el sentido de que no hay objetividad en los periodistas. Yo dijo que somos seres humanos en la medida que tenemos todos los ingredientes que tienen los seres humanos a cualquier realidad, que aborda prejuicios y pensamientos ideológicos, políticos y religiosos.

Pero si me parece que los periodistas estamos obligados a buscar la verdad ¿Cuál verdad?, depende a quien se le pregunte, pues hay múltiples verdades o puede haber múltiples miradas sobre el mismo hecho.

Entonces lo que nos pueden pedir a los periodistas es que seamos rigurosos y equilibrados a la hora de buscar información. Que tengamos más de una fuente, que corroboremos, que verifiquemos, que contrastemos versiones y que seamos honestos. Honestos en el sentido de atender efectivamente a los hechos que conocimos o a las versiones que nos contaron y para no tergiversar la realidad.

Foto: Santiago Salazar.

Si la ética es la reflexión acerca de lo bueno y lo malo ¿Cuál es su reflexión ética acerca de una información clara y veraz?

Yo creo que son dos conceptos distintos, la información veraz es lo más apegada a los hechos que se tenga y las miradas sobre el mismo hecho son distintas. Si tú consideras que se debe buscar una información adicional, tú la debes buscar.

Sobre el mismo hecho puede haber una, dos o tres miradas, el periodista debe tratar de buscar esas distintas miradas o versiones.

Cuando estamos hablando de calidad es que esa información esté al alcance de la mano de cualquier oyente, televidente, o lector, es decir de las audiencias.

¿Cómo conserva el periodista la independencia informativa?

Depende del periodista. La información es poder y como es un poder todo el mundo le quiere meter la mano. Pero cuando digo todo el mundo es todo el mundo: los grupos económicos, los dueños de los medios, los dirigentes políticos y las fuentes.

Ahora la audiencia a través de las redes sociales todo el tiempo quiere opinar, bienvenida esa información, siempre hay que usarla. Pero el periodista tiene que pararse en la raya de la independencia, sea como reportero o sea como director.

Tiene que existir siempre una política editorial, para mí eso viene desde arriba, si el director no toma una posición de independencia editorial es difícil pedírsela a los reporteros. Es decisión individual de un director decir yo me paró en la raya y llego hasta aquí, hasta que dejo que intervengan.

Frente a esa opinión pública que ahora ha encontrado otra forma de expresarse a través de los medios digitales y pensando en su libro ¿Cómo ve usted a futuro el ejercicio periodístico?

Yo creo que depende de nosotros mismos, depende de lo que hagamos los periodistas, buena parte de las críticas que hace la gente a los medios son fundadas. Yo hablo de eso en el libro, no todas son fundadas, hay una particularidad en la crítica en general.

En el periodismo como en todos los gremios hay de todo. No se puede hablar de una prensa en términos macro como decir que todos los empresarios son corruptos porque hay un Odebrecht.

Lo que sí me parece importante es que nosotros que señalamos con el dedo a los corruptos de todos los gremios, nos hemos empezado a mirar hacia adentro para reconocer que tenemos problemas también, es decir, no todos los periodistas se merecen el respeto y por eso nos hemos ganado críticas.

Pero a la gente le diría que ojalá tenga la posibilidad de leer el libro, porque en el libro también contamos lo que hacen los periodistas en términos reales, en el día a día, lo que significa, lo que cuesta, sobre todo a nivel de reporteros.

¿Cuál es el papel de los medios de comunicación en las redes?

Me parece que estamos en una situación de movimiento telúrico y nos estamos reacomodando, yo creo que los medios deben estar en la era digital, deben estar en todas las redes sociales y deben estar en internet. Pero haciendo buen periodismo.

A mi alguien me criticaba porque me decía que yo al decir que no sucumbamos a la dictadura del clic despreciaba lo digital. No, es exactamente lo contrario, es valorar el universo digital para poner nuestro periodismo allí.

Mi planteamiento es que hagamos periodismo en todos los formatos, pero manteniendo la esencia del periodismo ¿Cuál es la esencia del periodismo?, responsabilidad, rigor, equilibrio y contexto, entender antes de publicar, confirmar.

¿Ha disminuido el periodismo investigativo en Colombia?

Yo creo que ha disminuido mucho y tiene que ver con el presupuesto de los medios. Muchos medios tristemente han venido reduciendo sus unidades de investigación. Quedan todavía trabajos importantes que se hacen, pero yo creo que hemos ido más al periodismo tipo reportaje, que me parece que también es importante.

Pero si se ha disminuido el periodismo investigativo. Yo lo atribuyo en parte, primero a problemas de presupuesto en general y segundo a la era digital que está demandando otro tipo de productos un poco más rápido, más en caliente.

¿Qué le cambiaría radicalmente a su oficio?

Como no hago generalizaciones yo valoro mucho el periodismo, yo le metería un poco más de lectura, un poco más de contexto, le metería un poco mas de duda y distancia de las fuentes. Me parece que a veces los periodistas nos involucramos demasiado con las fuentes.

Foto: Santiago Salazar.

¿Qué significo para usted la publicación de su primer libro?

Una emoción de un tamaño monumental, realmente fue emocionante, era un sueño que tenía desde hace más de treinta años. Porque yo estudie periodismo soñando con ser escritora y la vida me llevo por otros rumbos que he disfrutado, que me he gozado. Pero finalmente dije -creo que ya es hora- y me puse en la tarea.

Tengo lectores de trece años y señoras de ochenta años que me han reportado que lo están leyendo y eso me parece que establece una comunicación directa y distinta a la que los periodistas tenemos normalmente con nuestras audiencias,

Además, el libro es muy íntimo, yo cuento mucho de lo que a mí me pasó, lo que sentí, lo que pensé y los errores que cometí. No es que este dictando cátedra de cómo se debe hacer periodismo, sino también dicto cátedra de lo que no se debe hacer, porque metí la pata más de una vez.

Lo más interesante es el debate que se abre, esa es la invitación a abrir un debate, este libro no está acabado. Ese libro se acaba de construir con cada lector.

¿Los reportajes y artículos están en el libro en la versión en que fueron publicados, como la crónica del avión de Soacha?

En el caso de la crónica que escribí sobre el avión de Soacha en 1989 para la revista Cromos, el texto lo publiqué tal cual en el libro, pero antes cuento la historia detrás de esa crónica y mis reflexiones sobre lo que escribí.

Hay unas columnas publicadas en El espectador y las columnas van tal cual. Lo que hice fue darle a cada historia un contexto diferente, en algunas obviamente es mucho más la historia detrás de que la columna misma, entonces cuento lo que me pasó para llegar a ese texto.

Hay entrevistas como la de Álvaro Uribe, que fue breve, donde había que contar todo el antecedente de por qué llegamos a esa entrevista que resulto polémica, donde él colgó el teléfono y me bloqueo en Twitter.  

Entonces, hay unas entrevistas contadas tal cual, de otras solo cuento algunos fragmentos. En el libro hay crónicas y hay columnas, pero lo más importante es la reflexión alrededor de cada evento y cada publicación.

  • Foto: Santiago Salazar.