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‘Entre agua y raíces’, exposición que cuenta el surgimiento del M-19

Entre el grupo armado que se hacía llamar M-19 apareció un insólito personaje: Carmenza Cardona Londoño, alias 'La Chiqui', quien inspiró esta exposición artística que estará hasta marzo del próximo año en Cali.
‘Entre agua y raíces, las luchas de 'La Chiqui' en las montañas del Chocó’
Colprensa.
Colprensa

A finales de febrero de 1980 un grupo armado se tomó la sede de la embajada de la República Dominicana en Bogotá, teniendo como rehenes a una serie de miembros diplomáticos, entre ellos, varios embajadores.

Entre el grupo armado que se hacía llamar M-19 apareció un insólito personaje. Una mujer de baja estatura, de mano firme, que llegaba a intimidar, pero que luego dejó ver su lado más amable y cordial, conocida, en medio de la toma de 61 días, como ‘La Chiqui’, pero más adelante se sabría que se llamaba Carmenza Cardona Londoño.

Entre sus labores, la más importante era el negociar la libertad de 311 presos políticos retenidos en cárceles en Bogotá, Bucaramanga, Cali y en el departamento del Meta, además de 50 millones de dólares que el Gobierno Nacional debía entregarles.

LA CHIQUI

Más de cuatro décadas después de estos hechos, la maestra en Bellas Artes, Gabriela Pinilla, tomó este personaje como uno de los ejes para su proyecto artístico ‘Entre agua y raíces. Las luchas de 'La Chiqui' en las montañas del Chocó”, que se encuentra en exposición en el Museo La Tertulia de Cali, en donde propone abrir las posibilidades del relato histórico oficial de los años 70 y 80 en Colombia.

Gabriela Pinilla es maestra en Bellas Artes de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y magíster en Artes Plásticas y Visuales de la Universidad Nacional de Colombia. Actualmente, es profesora de Artes Plásticas en la Universidad Externado de Colombia con el Instituto de Estudios Interdisciplinarios y está a cargo de los cursos ‘Bogotá, ciudad y museo’ y ‘Mujeres artistas de Colombia’ y en la Facultad de artes (ASAB) de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas.

Su trabajo se ha centrado en plantear perspectivas alternativas para la comprensión de la historia sociopolítica colombiana y latinoamericana de los siglos XX y XXI. A través de relatos gráficos fundamentados en herramientas metodológicas como la investigación documental y la narrativa testimonial, que usualmente toman la forma de pinturas murales de gran formato o libros/cartillas ilustradas, la artista propone abrir nuevos espacios y estrategias para lecturas más diversas y problematizadoras tanto del pasado como del presente.

Desde el arte, Pinilla propone una mirada desde otro ángulo a los hechos relativos al conflicto armado, el surgimiento de la guerrilla M-19 y las situaciones de violencia política vividas, especialmente, bajo el Estatuto de Seguridad Nacional. Un ejercicio de reescritura que ofrece una nueva lectura sobre cómo se han configurado en la memoria visual colectiva los diferentes actores del conflicto colombiano.

LA CHIQUI

Una manera distinta de acercarse a una historia, que muchos han contado a su manera, a su conveniencia. En la exposición, Pinilla hila una historia con otra en una magistral reconstrucción de un relato gráfico en torno a la vida de Carmenza Cardona Londoño, ‘La Chiqui’ durante su militancia en el M-19, para revisar y narrar, desde un acercamiento a sus motivaciones y experiencias, un contexto sociopolítico, así mismo, complejo.

La artista aborda la tarea de contar la vida de un personaje controversial como La Chiqui para recuperar facetas desconocidas y un lado humano, por lo general, obviado en el discurso dominante de la guerra.

Con una pintura mural de gran formato como pieza central, el relato se completa al entrar en diálogo con material documental y fotográfico, localizando en este hilo un momento particular de la historia de Colombia entre 1953 y 1982; época en la que tanto los movimientos insurgentes como el Estado contribuyeron al incremento de los fenómenos de la desaparición y el secuestro, y al uso de la violencia política.

Todo esto ha sido el resultado del proceso investigativo de un poco más de tres años que realizó la artista, para crear una exposición que no solo invita a repensar e interrogar hechos del pasado en un intento por localizar sus ecos en el presente, sino, también, a reflexionar sobre los usos sociales y políticos de la imagen en el arte más allá de su condición plástica y visual.

Alias La Chiqui

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En una doble vía, la dimensión poética de su narrativa potencia la imagen como un dispositivo tanto didáctico como estético, es decir, que invita tanto a la acción como a la contemplación.

Una exposición que se encuentra en exposición hasta marzo del próximo año en la sala Maritza Uribe de Urdinola del Museo de la Tertulia en Cali.

Alias La Chiqui

 

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