Radio comunitaria en el Cauca: la voz que construye paz desde los territorios
En muchos rincones del país, en los territorios más apartados, donde apenas llega la señal de internet, la radio sigue siendo puente y refugio. Es ella la que acompaña al campesino en la madrugada, alerta cuando irrumpe la emergencia y se convierte en memoria viva cuando el silencio amenaza. La radio informa, abraza, sostiene y acompaña.
En Colombia, y sobre todo en regiones como el departamento del Cauca, la radio comunitaria ha sido sinónimo de resistencia. Desde sus micrófonos se ha hablado de paz y se han abierto espacios para que las voces históricamente silenciadas narren su propia realidad.
Radio comunitaria en Colombia: la voz que informa y une a los territorios
Desde su reconocimiento legal en la década de los noventa, la radio comunitaria ha permitido que las comunidades cuenten sus propias historias. A diferencia de los medios comerciales, estas emisoras sitúan en el centro la agenda local, priorizando las realidades, necesidades y sueños del territorio.
En pueblos, veredas, resguardos indígenas y barrios populares, las emisoras comunitarias se han convertido en escenarios de encuentro, participación y construcción de ciudadanía.
Un ejemplo claro de esta labor es la emisora Contacto Estéreo, ubicada en el municipio de Cajibío.
Francis Mosquera, líder comunitario y periodista, describe su trabajo como una misión de servicio directo a los habitantes del “Rincón Musical de Colombia”, y como el puente necesario para que los campesinos y las organizaciones de base tengan un altavoz frente a las entidades estatales:
“Poner el micrófono para que ellos expresen en sus propias palabras sus logros, sus inconformidades, sus carencias, y hagan llegar esto a las entidades municipales, departamentales y nacionales”.
Uno de los mayores retos de la radio comunitaria en Cajibío es contrarrestar la imagen negativa que suele proyectarse del Cauca. Mientras los medios tradicionales se enfocan en los reportes de violencia y orden público, emisoras como Contacto Estéreo muestran el potencial turístico y productivo de la región.
Según Mosquera, no se desconoce la realidad de conflicto, pero los medios nacionales “exageran”, mientras la radio local demuestra que el municipio es un territorio vibrante y lleno de vida.

En el Cauca, la radio comunitaria ha sido una herramienta de resistencia pacífica y defensa del territorio. A través de sus micrófonos, pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes y campesinas preservan sus tradiciones y procesos organizativos.
Carlos Sandoval, director de Contacto Estéreo, afirma que la radio trasciende lo musical y lo comercial:
“Es un espacio de participación donde las comunidades expresan sus sentimientos, necesidades y el arraigo por nuestra tierra”.
Esta identidad se refleja en la parrilla de programación, donde se abordan temas locales, permitiendo que el habitante de la vereda o el corregimiento se reconozca en lo que escucha.
La emisora se ha convertido en un centro de información para los proyectos productivos, difundiendo convocatorias, avances y oportunidades. Desde allí se impulsa el Parque Tecnológico del Café y los emprendimientos campesinos:
“Hablamos de la paz que se siembra, de los cafés especiales que hoy son orgullo de Cajibío”.
Hacer radio comunitaria en Colombia es un acto de fe, resistencia y amor por el territorio. La sostenibilidad económica es el mayor obstáculo: poca pauta publicitaria, limitado apoyo estatal y un trabajo que se sostiene gracias al voluntariado.
“Si la emisora apaga su antena, el pueblo pierde su voz”, resume Carlos.
Detrás del micrófono, la radio es acompañamiento permanente. Los martes, la programación se construye junto a la Asociación de Trabajadores Campesinos de Cajibío (ATCC), y los viernes, con la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC).
En estos espacios, los campesinos informan sobre sus procesos agrícolas, la transformación del café y la construcción de paz desde el territorio.
En Colombia, la radio no se mide en rating, sino en cercanía. Mientras existan comunidades dispuestas a contar su historia, la radio comunitaria seguirá siendo el hilo invisible que atraviesa montañas y une territorios.
En el Día Mundial de la Radio, se reconoce a quienes encienden transmisores, investigan con rigor y ponen el corazón en la comunidad.
La radio seguirá siendo voz, memoria y herramienta de paz. ¡Larga vida a la radio!
