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Antonio Caballero, un autor sin remedio

Una remembranza del escritor y periodista colombiano a partir de 'Sin remedio', una de sus obras más reconocidas.
Antonio Caballero, escritor y periodista
Literatura
Foto: Colprensa.
Eduardo Otálora
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La triste noticia de la muerte de Antonio Caballero nos invita a hablar de su vida y su obra. Y eso, en sí mismo, también es un reto. Su trabajo como periodista fue enorme. Pasó por medios como la BBC, The Economist, Cambio 16, Alternativa, El Espectador, Semana y, más recientemente, aportó sus columnas al portal web Los Danieles.

Pero lo que en esta nota de despedida me interesa rescatar es su trabajo como escritor de literatura. En particular quiero hablar de ese libro que ha marcado a muchas generaciones de lectores: ‘Sin remedio’.

Lo empecé a leer en la universidad, en los años en que estaba obsesionado, por eso que se ha dado en llamar la ‘literatura urbana’. Alguien me dijo que debía dejar de mirar para afuera, que en Colombia también teníamos de eso. Recuerdo que le dije que lo sabía, que ‘El atravesado’ de Andrés Caicedo era uno de mis cuentos favoritos y que me había leído dos veces ‘Que viva la música’. Ese amigo me miró con escepticismo y me dijo: “si no ha leído ‘Sin remedio’, no ha leído nada”.

Por supuesto, fui a las librerías de segunda del centro de Bogotá y lo busqué. Lo encontré luego de dar vueltas toda la tarde. En cada librería me decían que era difícil de conseguir. Recuerdo que uno de los libreros me explicó que la edición que salió en 1984 nadie la soltaba, que gustaba mucho, que por eso no “rotaba”. Al final, la dejé encargada y me la entregaron una semana después.

Debo decir que lo que me pasó a mí no le pasaría a ningún lector de hoy en día. El libro fue reeditado por Alfaguara en 2004. Además, dada su importancia para la literatura colombiana, se encuentra disponible en la Biblioteca Básica de Cultura Colombiana, que está alojada en la página web de la Biblioteca Nacional de Colombia.

Pero, volviendo a mi historia con ‘Sin remedio’, apenas tuve el libro entre las manos lo leí con deleite. Fue embriagador. Todavía, cada vez que recuerdo el libro, me estremezco con la tremenda descripción que hace de Bogotá, de esa que es mi ciudad y que, sentí, solo terminé de conocer cuando él me la contó.

Tampoco puedo olvidar a Ignacio Escobar, el protagonista. Ese joven que se va desclasando, que deja los lujos y privilegios de su cuna para ir descubriendo las diferentes capas de nuestra sociedad. Su tránsito, que también es una transformación para el lector, le permite a Ignacio (y, por supuesto, a quienes lo leímos) percibir las profundas desigualdades e injusticias que nos definen como nación.

Pero, lo más sorprendente es cómo la hábil pluma de Antonio Caballero consigue construir toda esta reflexión desde una mirada donde el humor es protagonista. Su ojo satírico-afilado recorta cada situación demostrando el patetismo que hay detrás de la ceguera ideológica. Por ejemplo: nada más ridículo que un grupo bogotano de “izquierdosos” esperando que los destinos de la nación sean definidos por un mensaje proveniente de China.

Con esto me quedo del maestro Antonio Caballero: con sus lentes que enfocan las fisuras patéticas de nuestra sociedad, con el humor como adobo para toda reflexión profunda y con una mirada crítica de la que no se salva nada, ni siquiera él mismo.

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