Hoy, 21 de febrero, se celebra el Día Internacional de la Lengua Nativa
Ka+ Uai, la palabra que amanece
Cada 21 de febrero, la conmemoración del día internacional de la lengua materna, plantea su necesidad para salvaguardar la cultura y la cosmovisión de los pueblos originarios quienes aún conservan sus idiomas nativos.
Para el pueblo Murui, en Leguízamo, Putumayo, el idioma identifica y da identidad, es un medio de comunicación que mantiene la vida, la memoria histórica de una lucha que une a las generaciones y la conexión con el origen.
De acuerdo con el mayor, Máximo Joinama, “la Madre Tierra es una de las razones por las que hay que fortalecer el idioma, porque es la única forma de conectarse con la espiritualidad; el día que nosotros perdamos nuestro idioma, ese día se va a debilitar la conexión espiritual con la naturaleza”, afirmó el mayor.
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El dolor hecho camino
A lo largo de la historia, las comunidades indígenas de la Amazonía han desarrollado iniciativas educativas y sociales para extender a través del tiempo la transmisión de la lengua, un proceso que, de acuerdo con los mayores, se ha visto fraccionado por hechos sincrónicos como la cauchería.
Suceso que, por la violencia sistemática, se impuso durante la última década del siglo XIX, significó el descenso demográfico de las comunidades de la región y la ruptura del arraigo ancestral por el desplazamiento del territorio.
"Uno viene analizando desde el mambeadero, y hasta la tercera generación, estaba todavía el idioma (…) pero ya en la cuarta generación, que somos nosotros, se ha venido debilitando. El pueblo estaba, yo lo llamo siempre, como en crecimiento de las eras, cuando llega el impacto de la tragedia de los cauchos, se fracciona todo, el sistema de gobierno, el sistema espiritual…el idioma”, recuerda Máximo Joinama.
Las diversas bonanzas que afloraron en la zona, y la evangelización donde, a través de los internados, de acuerdo con algunos relatos, se prohibía el uso de la lengua por ser denominada la lengua del diablo, representó un retroceso para el fortalecimiento de la oralidad y el uso del idioma en los cascos urbanos.
En los sabedores, abuelos y abuelas, viajan los relatos del pasado al presente, que se asientan como una ruta trazada entre los cuatro pilares de la Maloca, el lugar sagrado de pensamiento, hasta hacerlos amanecer en palabra viva.
Hoy, los y las mayores son dinamizadores culturales quienes hacen de la memoria un eje trascendental para la propagación de los saberes, los cuales son insumo, para el objetivo organizativo, de tejer un canasto de conocimiento con el que se busca abarcar un modelo educativo propio e intercultural.
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Los hijos de la palabra
Si bien la oralidad es esencial para la enseñanza y el aprendizaje del idioma, el pueblo Murui, desde la Asociación de autoridades tradicionales y Cabildos de los Pueblos Indígenas del municipio de Puerto Leguízamo y Alto Resguardo Predio Putumayo, ACILAPP, apuesta por la educación propia como un pilar para la subsistencia de la lengua nativa.
Esta iniciativa es entendida como un modelo de educación alternativo, en el que se transforma el modelo pedagógico tradicional, un modelo que no habla de unidades, ni temas, ni subtemas sino de sabidurías, conocimientos y saberes.
Como resultado de las diversas luchas políticas, espirituales y territoriales que se han dado, nace este currículo propio basado en cuatro principios generales.
La lengua nativa, el territorio, el gobierno propio y la interculturalidad, ejes pensados para que la palabra dialogue también fuera de los espacios lingüísticos como la Maloca y el Mambeadero, y llegue así a la cotidianidad de la comunidad, en la chagra y en el hogar desde la práctica en edades tempranas.
En 2013, tras analizar que la lengua materna se encontraba en cuidados intensivos y luego de una revisión y ajuste de los Proyectos Educativos Comunitarios, florecen tres centros educativos, D’ona Safia (Flor de tabaco), Mona’o (Hijo del cielo) y Eiño Monoiya Jito (Hijos de la Madre Tierra).
“Uno se pone a hacer una lectura y pienso que para el Día Internacional de las Lenguas el esfuerzo que hemos hecho ha sido mucho por parte de los pueblos, pero sí se requiere también hacer un llamado a que ojalá todos los programas que vienen del Estado hacia las comunidades indígenas traigan un componente que refuercen esa parte”, de acuerdo con Oscar Larrarte, coordinador del área de educación de ACILAPP.
Estos centros educativos cubren hoy a 500 niños, niñas y adolescentes tanto del casco urbano como de comunidades rurales de Leguízamo, Putumayo. Pero los esfuerzos no paran allí, la fuerza sagrada de jibina (coca), d’ona (tabaco), y fareka (yuca dulce) traspasan las fronteras físicas, a través de una plataforma interactiva para el aprendizaje digital de Ka’Uai (nuestra lengua).
“Hoy en día con las malocas que también se han ido, convirtiendo en comunitarias, la enseñanza ya no es directa y llevar un niño a la maloca o que un niño vaya por voluntad propia es un poco duro, pero no es imposible. En ese sentido con la época, el momento, el siglo, con todo el tema tecnológico, pues también hemos innovado, tenemos una primera experiencia piloto, que creemos vamos a lanzar a finales del mes de marzo”, aseguró En el directivo docente, Oscar Larrarte.
Para los pueblos de la Amazonía el idioma es memoria que trasciende y espíritu que reúne la forma más cercana de habitar el mundo y de entender la vida. En la lengua que guarda nombres, pesares, saberes y sentires caben las posibilidades de seguir siendo un pueblo que se niega a desaparecer.
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