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Niños indígenas: guardianes de la cultura y la tradición en Caldono, Cauca

Verde, ese es el color que me recuerda cómo se ve Pueblo Nuevo, un resguardo indígena ubicado en Caldono, municipio que, como tantos de Colombia y Cauca, ha sido impactado por la violencia. Hoy, están dinamizando procesos para que la tradición y la cultura sobrevivan.
Indígenas
Suministrada por: MinTic
Angélica Blanco Ríos

Según el Centro Nacional de Memoria Histórica, en Caldono se registraron, en el pasado, 244 tomas armadas por parte de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), lo que en su momento lo convirtió en el segundo municipio del país con más hostigamientos.

Hoy, sus habitantes siguen viviendo en medio del conflicto, pero sueñan con seguir aportando saberes para que las futuras generaciones crezcan rodeadas de cultura y no de violencia. De tradiciones y no de traumas. De idiosincrasia y no de olvido. 

Para llegar al corazón de este territorio, habitado por los indígenas Nasa y ubicado en el norte del departamento, se debe aterrizar en Cali. Después, viajar hasta Popayán, y de ahí ‘sumergirse’ (varias horas) en la espesa y verde montaña que conduce hacia ‘Pueblo Nuevo’. 

Caldono, Cauca
Tomada de: Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial.

Al Cauca, llegué para conocer cuál es el funcionamiento de la ‘Jxa’h Wejxia Casil’, que en español significa la ‘Red del viento’, un proyecto que, desde 2019, está llevando internet a cuatro resguardos indígenas: 

  • Pueblo Nuevo
  • San Lorenzo.
  • Santa Rosa y Tumburao.
  • Valle Nuevo.

Esta es una red comunitaria que beneficia a 700 personas y es un ejemplo, pues fue reconocida por el presidente de la República, Gustavo Petro y el Ministerio de Tecnologías de la información y Comunicaciones de Colombia (MinTic), como el inicio de la conectividad comunitaria que debe operar en las regiones a las que las grandes empresas de telecomunicaciones, en pleno siglo XXI, aún no llegan con tarifas asequibles. 

Entre los beneficiarios hay cientos de niños, jóvenes y adolescentes, que, dentro de unos años, serán los encargados de difundir las tradiciones y la lengua materna. 

Comunicad Caldono
Ellos, son algunos de los líderes de la red del viento. Foto suministrada por el MinTic. 

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Pero, ¿cómo lo están logrando? Mucho se dice sobre el campo, que se está quedando viejo y en el olvido. Otras cosas más se dicen sobre la selva, la casa grande de los territorios indígenas; pero poco se conoce sobre los proyectos que están desarrollando para que las comunidades no se olviden de lo que son: pueblos originarios.

“Esto fue un sueño. Un sueño familiar, colectivo, de comunidad y territorial. Nos preocupaba mucho que nuestra lengua nativa: la Nasa Yuwe, solo la sabían los adultos y que la tecnología estaba siendo mal usada. Uno veía a un niño o a un joven con un celular, pero solo lo utilizaban para escuchar música, chatear o ver videos. Por eso creamos, como colectivo y comunidad, varios canales. Por ejemplo, en el canal de YouTube y demás plataformas encuentran canciones, y rondas, para que desde pequeños, ellos aprendan, pero sin olvidar sus raíces”, me cuenta, desde la maloka, ubicada en la escuela de Pueblo Nuevo, Juan Pablo Camayo, un joven que a pulso y con cursos que ha tomado por internet, o con el Gobierno, está conectando a todo un sector. 

Esta es una ronda infantil, cantada por niños en lengua Nasa Yuwe. Habla sobre la importancia de cuidar el medio ambiente y las fuentes hídricas que bañan a su territorio. 

Y en este camino de conocer y reconocer a los dinamizadores culturales de la zona, me encuentro a Adrián Tumbo. Hace parte del colectivo ‘Sonidos de la tierra’, que, con música y danza, busca rescatar la tradición.

“La red del viento juega un papel importante en nuestro resguardo, ya que estamos educando sobre el buen uso que le podemos dar a la tecnología, y buscamos herramientas que nos permitan mostrar las tradiciones culturales de todo el resguardo, como mecanismo de visibilidad con proyectos audiovisuales, sonoros y educativos, pensados en los niños y jóvenes”, dice.

Y es que, en un país, en el que al menos el 40 % de la población no tiene acceso a internet, la herramienta que está conectando al mundo; es necesario que las comunidades indígenas, que por lo general están ubicadas en zonas geográficamente alejadas, también lo estén. “La brecha es inmensa. Acá el tema de mantener informada a la gente es complejo, por eso hemos trabajado con las uñas. Los jóvenes nos han ayudado a construir antenas. Se ven interesados por aprender con lo poquito y nada que tenemos y han sido protagonistas”, cuenta. 

 Niños caldono
Foto suministrada por el MinTic.

¿Qué tienen?

Tienen, ubicados en la casa cultural del resguardo, computadores y equipos para generar y difundir información y operan como el centro de conectividad de los cuatro resguardos que mencionamos anteriormente. 

En la escuela, que linda con este espacio, hay más equipos, que fueron donados por el MinTic, para que los pequeños que apenas están cursando la primaria, aprendan de herramientas básicas y del uso de una tecnología que debe ser un derecho y no un privilegio para los colombianos. 

Hablo con algunos. Me cuentan, penosos y sonrientes, que la tecnología sí cambia vidas. Uno a uno, me detalla qué sueña ser cuando grande; muchos quieren seguir en su territorio enseñando y disfrutando del liderazgo que les inculcan en la guardia indígena infantil. 

Guardía Indígena
Foto suministrada por MinTic.

Pero en mi recorrido por el resguardo, conozco jóvenes que están grabando videos para redes sociales y que sueñan con que el canal de televisión los catapulte en el mundo de la comunicación.

Sí, hace poco, la ‘Red del viento’ inauguró un canal, “porque desde hace varios años hemos trabajado para que la tecnología sirva y le muestre a las futuras generaciones que hay muchos saberes ancestrales que tienen que aprender de nuestros mayores y que los tienen que comunicar. Poco a poco lo estamos rescatando. Los elementos fundamentales son: la gastronomía, la cultura, la danza, los saberes que guardan nuestros ancestros. Queremos generar espacios constantemente para que ellos se involucren en esta propuesta”, afirma el dinamizador Tumbo.

Caldono
Foto suministrada por el MinTic.

Él, concluye que gracias a la ‘Red del viento’, los más pequeños de la comunidad han podido pensar y centrarse en cosas distintas al conflicto que se vive en la zona.

A modo de denuncia, me explica que “la disputa entre dos bandos está acabando con la armonía en el territorio, por eso apelamos a la música, al arte, al mundo audiovisual, a las redes, porque queremos construir espacios para que los niños y jóvenes se involucren y conozcan realidades distintas y lo seguiremos haciendo. No queremos más indígenas en las filas de los grupos armados, ni niños reclutados. Ellos merecen muchísimo más”, afirma. 

Por su parte, Mauricio Lizcano, ministro Tic, reafirma que en Colombia se tiene claro que “el mundo digital posibilita que todos tengamos acceso a los conocimientos ancestrales, las culturas y las tradiciones de nuestras comunidades indígenas. Vemos cómo a través de las redes sociales, los niños y niñas nos muestran la cosmovisión de sus ancestros, nos enseñan la gastronomía tradicional, las vestimentas, los usos y costumbres, su diario vivir”. 

Caldono niños

Uno de los propósitos de esta cartera, es que los niños y adolescentes se apropien de la tecnología, no para que se alejen de sus comunidades, sino para que se empoderen con las herramientas. 

“Las tecnologías de la información y comunicaciones están cambiando nuestra manera de relacionarnos con el mundo. Son aliadas para que la cultura traspase fronteras. Nuestra niñez indígena tiene la misión de buscar nuevas oportunidades de desarrollo y nosotros estamos trabajando para llegar a todos los territorios para cambiar las vidas”, añade el ministro Lizcano. 

Entre tanto, Adrián Tumbo envía un mensaje para los niños, pero también para los padres: “desde acá estamos haciendo esfuerzos para que ellos sigan arraigados a lo que son. Sin embargo, con el tema de la educación también es muy importante que en los hogares se inculquen saberes y tienen que hacerlo acorde a los territorios, para que nuestras lenguas no mueran, porque esa es una realidad”, pues cuando muere una lengua, muere una forma de ver el mundo. 

  • Esta historia la construimos para conmemorar el Día Nacional de la Niñez y Adolescencia Indígena, una fecha que busca reivindicar la importancia de ellos como sujetos de derechos y de especial protección. Escucha aquí a uno de los dinamizadores de la cultura y tradición en el Cauca.

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