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¿Cómo surgió la celebración de Semana Santa?

Según la historia, los católicos se preparan para la Semana Santa desde el inicio de la cuaresma que comienza el Miércoles de Ceniza y termina el sábado santo.
Oración en Semana Santa
Tradiciones
Foto: Colprensa.
Ana María Lara

La pasión de Cristo, su viacrucis, su crucifixión y resurrección se han constituido en la celebración litúrgica más importante del mundo católico. Desde el siglo IV, siguiendo los evangelios y la doctrina de la Iglesia y por decisión del Primer Concilio de Nicea la Semana Santa, última semana de la vida terrenal de Cristo empezó a considerarse un símbolo de su amor y sacrificio por la humanidad. El Concilio fue convocado por el emperador romano Constantino I para el año 325 en Nicea, una ciudad que hizo parte del Imperio romano y que hoy con el nombre de Iznik hace parte de Turquía.

Los católicos se preparan para la Semana Santa desde el inicio de la cuaresma que comienza el Miércoles de Ceniza y termina el sábado santo. En los cinco continentes, en todos los países donde la población católica, con un total de 1.340 millones de fieles, es mayoritaria, la Semana Santa, también llamada Semana Mayor, congrega a fervorosas multitudes en ceremonias religiosas y procesiones, iniciando el primer domingo después de la luna llena en la primavera.

Son siete días que se inician con el domingo de ramos, celebración de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén cuya población lo acoge y aclama, provista de ramos. Estos ramos, hechos de palma, eran bendecidos por los sacerdotes en la misa, llevados por los fieles y puestos en los crucifijos de sus casas como una protección sagrada. Hoy, por la conservación ambiental, los ramos están prohibidos.

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Cada día de la Semana Santa está definido por un hecho que determina el trágico final de Jesús: el lunes, el día en que Jesús expulsa a los mercaderes del templo; el martes, se sella la traición de Judas; el miércoles, el Sanedrín (tribunal judío) se reúne y condena a Jesús traicionado por Judas. En estos primeros tres días no hay ceremonias.

El gran rito ocurre a partir del jueves santo, la tradición indica que se deben visitar siete iglesias. Se celebra la misa crismal, oficiada por el obispo con la bendición de los óleos. Ese es el día del lavatorio de los pies a los doce discípulos y de la última cena, con la institución por Jesús de la eucaristía.

El viernes corresponde a la condena de Jesús y el viacrucis. Este día está dedicado especialmente al denominado ‘sermón de las siete palabras’. Las últimas declaraciones de Jesús en su crucifixión fueron analizadas en el siglo XII por un monje cisterciense (la Orden del Císter tiene origen francés y sigue los principios de San Benito), pero es hasta el siglo XVI cuando un jesuita, doctor de la Iglesia, Roberto Belarmino, a partir de su texto ‘Sobre las siete palabras pronunciadas por Cristo en la cruz’ (De septem Verbis a Christo in cruce prolatis) impulsó la realización del sermón que se pronuncia el viernes santo durante el curso del día.

Los sacerdotes, en general, traen estas palabras a los problemas que viven los países para reflexionar sobre la vigencia y la pertinencia de las palabras de Jesús. La intención de ese sermón es, además de recordar las palabras que el redentor predicó desde la cruz, buscar que los fieles se las apropien en su conducta privada y pública; esto último, como indica el teólogo Pablo D´Ors tiene que ver con que el dolor de Jesús no es simplemente personal sino universal.

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El sábado, en señal de luto se tapan las estatuas de los santos. Es el día de la soledad de María de Nazaret y de la vigilia pascual. Finalmente, el domingo se celebra la resurrección de Cristo.

En Colombia es célebre la Semana Santa de Popayán que, además de imponentes procesiones con fervor, recogimiento y silencio en las calles, presenta un festival de música sacra permitiendo oír las más bellas composiciones musicales inspiradas en la pasión de Cristo, como la Juan Sebastián Bach, la Pasión según San Mateo y otras piezas maestras.

En el departamento de Atlántico, por las calles del municipio de Santo Tomás transitan los flagelantes, entre ellos el señor Antonio Pérez, quien ha estado cargando la cruz el viernes santo por más de 40 años. Esta forma de recordar la pasión de Cristo es usual en muchas partes del mundo.

En este planeta de inmediatez de las redes, aunque la Semana Santa para muchos significa solamente vacaciones, sí marca una impronta en el espíritu de los seres humanos, con su invitación a despejarse de lo mundano para reflexionar profundamente sobre el tránsito de la vida, la exaltación del sacrificio y la trascendencia.

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