La maleza que sale de la laguna de Fúquene, en Cundinamarca, se transforma en lindos utensilios para la casa gracias a la creatividad de los artesanos.
La pequeña población se ve hoy desbordaba ante la llegada de centenares de peregrinos en torno a la figura religiosa, considera la auxiliadora de las personas privadas de la libertad.
El propósito de este emprendimiento, según sus fundadores, es dar a conocer el trabajo de las artesanas fuera de Colombia en un modelo de economía justa.
Los pueblos Nasa, Quillasinga, Cofán, Inga, Embera, Murui Muina, Coreguaje, Carijona, Kofán y Siona; entre otros perfilaron su futura participación política y ambiental.