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Yann Basset, doctor en Ciencia Política, investigador, docente y director del Observatorio de Procesos Electorales (OPE) de la Universidad del Rosario. Foto: Esteban Herrera

Circunscripciones de paz y reforma política serán temas de tensión, si nuevo presidente no tiene mayorías en Congreso: Yann Basset

Miguel Ángel Cortés

Por: Miguel Ángel Cortés

Farc haciendo política en firme, una etapa inconclusa en la implementación de los acuerdos de paz, división y coaliciones de grandes y pequeños partidos y 16 circunscripciones especiales de paz sin definir. Este sería el panorama del próximo Congreso de la República que entra en ejercicio con el nuevo presidente de Colombia.

Para Yann Basset, doctor en Ciencia Política y director del Observatorio de Procesos Electorales (OPE) de la Universidad del Rosario, los anteriores son temas fundamentales que tendrán gran impacto en este nuevo periodo legislativo y presicencial.

Recientemente usted hacía un análisis sobre cómo sería continuidad del dominio de algunos partidos, e incluso el surgimiento de otros en el mapa de poder del próximo Congreso. A pocos días de las elecciones, ¿Cómo ve el panorama?

En realidad, en las elecciones legislativas los cambios suelen ser pocos porque los partidos son compuestos de líderes regionales que tienen ‘votos propios’ o digamos ‘personales’, y que los mantienen a lo largo de tiempo, sea ellos mismos, o a veces a través de familiares, porque en las regiones la política se hace realmente a través de una dinámica familiar, con muchos de casos de clanes familiares.

Todas esas dinámicas son elementos estructurales en las elecciones que se mantienen en el tiempo y desde ese punto hay pocos cambios que esperar. Los cambios entonces se hacen un poco en los márgenes, pero pueden a llegar a ser importantes con algunas idas y venidas de los partidos.

Efectivamente, ahí lo que podemos ver un poco de los movimientos de políticos de un partido a otro es que probablemente el Partido de la U está perdiendo grandes caciques electorales por el caso de Odebrecht: Bernardo Elías y Musa Besaile, en particular, que van a hacer mucha falta en ese Partido porque eran los dos electos con más votos.

Cambio Radical, al contrario, recibe familiares de políticos de otros partidos que tratan de subirse un poco en el bus de la victoria porque es el partido de Germán Vargas Lleras y hasta el arranque de esta campaña, era visto como uno de los favoritos para las elecciones presidenciales, sino que ahora las encuestas parecen indicar que no está tan simple.

Muchos se fueron para Cambio Radical y este aparece un poco como el partido que podría subir más en estas elecciones. Lo otro que podemos esperar aquí es que tenemos el umbral de 3 por ciento, que es importante. La última vez tres partidos pequeños pasaron, pero por un estrecho margen, que fueron el Polo Democrático, Opción Ciudadana y Mira, que supuestamente no pasó, pero que finalmente pasó, aunque esto se rectificó tardíamente.

Esto va a ser también un elemento importante para ver si esos mismos partidos logran mantenerse en las próximas elecciones y un nuevo competidor, que sería la ‘Lista decente’ de Gustavo Petro, que está compuesta de gente que no tiene mucho reconocimiento político propio, pero que llega empujada por la popularidad de Petro.

¿Ahorita cómo es el contexto para el Partido de la U, siendo por años atrás el partido de Gobierno, pero sin tener candidato presidencial propio y al perder esos ‘caciques electorales’ en el Congreso?

El Partido de la U tampoco va a desaparecer porque igual quedan muchos políticos fuertes en su seno, pero este es un partido que se organiza quizás más que cualquier otro alrededor de su bancada, en el Senado en particular y por lo tanto es bastante normal que no tenga candidato presidencial, lo tenían con Santos porque fue un poco el creador del partido, pero era más una excepción.

Son senadores que juegan más su propio juego, es bastante lógico que no tengan candidatos y que no se pronuncien todavía en esta contienda. El Partido de la U, por vocación, podría aliarse casi que con cualquiera de los candidatos que compiten ahí por en la elección presidencial.

¿De qué manera la elección de este Congreso podría afectar la gobernabilidad del próximo presidente de Colombia?

La gobernabilidad está absolutamente clara. El Congreso, como siempre, está bastante dividido, entonces eso depende más finalmente del candidato presidencial que del Congreso como tal.

Si gana un candidato que es capaz de tener apoyos en la clase política, más allá de un partido solo, porque ningún partido solo logra armar una mayoría. Este Congreso será como los han sido los de periodos anteriores y un solo partido no puede aspirar a constituir una mayoría.

Los candidatos mejor dispuestos con la clase política y que más tendrían un apoyo en el Congreso son Germán Vargas, por la razón que dijimos y eventualmente el candidato que salga de la consulta de la derecha, sea Iván Duque, que tiene su partido propio con el Centro Democrático, pero que puede aspirar a tener el apoyo de otros partidos de derecha, probablemente el Partido Conservador y otras colectividades en el centro, o Marta Lucía Ramírez lo mismo, si finalmente es electa en la consulta interpartidista de la derecha.

Aquí hay dos candidatos con posibilidades que no tendrían esos apoyos en el Congreso, que son, por un lado, Sergio Fajardo, que tiene el apoyo de la coalición de la Alianza Verde, pero son dos pequeños partidos entonces es apenas una base para armar una coalición y es claramente insuficiente. A lo mejor podrán lograr el apoyo del Partido Liberal, algo en la U y no necesariamente todo, pero para ellos ahí sí se guarda un desafío muy grande, que no tenían ni Santos ni Álvaro Uribe, quien fue elegido de forma independiente, pero después logró acomodarse un poco a los políticos tradicionales.

Pero es más complicado por Fajardo y Petro, que llegan con un discurso muy crítico de la política tradicional y por lo tanto ahí tendríamos probablemente dificultades entre el Congreso y el presidente, en caso de ser electos uno de estos dos candidatos.

Este es el primer Congreso que llega en pleno a enfrentar la época del posacuerdo, la implementación de los acuerdos de paz y a continuar con el proceso de cese del conflicto armado. ¿Qué papel jugará esa articulación de Gobierno y poder legislativo para sacar este tema adelante?

Es un tema particularmente importante en esta fase de implementación de los acuerdos y yo diría que no solamente de implementación, sino que probablemente de renegociación de una forma u otra, porque hemos visto que hay muchas cosas que provocan una resistencia muy fuerte: las circunscripciones especiales y la reforma política son temas que seguramente se van a tener que volver a discutir porque después de todo, ganó el no en el plebiscito, y por más que el acuerdo después haya sido ratificado por el Congreso, es un poco complicado y ya el nuevo Gobierno, con un nuevo Congreso, con una nueva legitimidad, necesariamente van a tener que retomar esos temas y probablemente lleguen a nuevos entendimientos en distintos aspectos, la reforma política, por ejemplo, es absolutamente claro.

Es importante porque todos esos temas tienen consecuencias sobre la forma de hacer política, sobre las reglas del juego, y por lo tanto son susceptibles de generar mucha resistencia en el Congreso en particular. Entonces esos van a ser temas de debates muy fuertes en el próximo periodo independientemente de quien sea el presidente, pero probablemente de mayor tensión si el presidente no tiene una mayoría clara. 

¿Qué podría pasar ahora en el tema de los diálogos con el Eln entre ese Congreso y el Gobierno?

El Eln lo vemos muy complicado, ya se ha vuelto a una dinámica de conflicto con atentados de por medio y con acciones armadas en distintas regiones. Finalmente, el Eln anunció que no perturbaría las elecciones, pues eso es un punto positivo, pero la verdad yo veo muy complicado que se hagan otras negociaciones de paz en este ambiente, a menos que el Eln haga unos gestos inequívocos de paz, como los han querido hacer en esta primera fase de la negociación.

Pero evidentemente va a ser muy difícil, probablemente después de las elecciones que haya un garante para volver e negociar en este caso con el Eln.

La participación política de las Farc es un punto clave y marca un hecho histórico. Analizando casos anteriores, ¿Cómo se espera que ejerzan la defensa de sus ideales a través del debate y sus propuestas en el Congreso de cara a un nuevo Gobierno?

Eso va a ser una cosa muy complicada del próximo Congreso también, la presencia de excombatientes de las Farc, aunque no sabemos por cuánto tiempo, porque digamos que los candidatos que están ahora, que son cabecillas importantes de las Farc se van someter a la Justicia Especial para la Paz (JEP) y por lo tanto van a tener que ceder sus curules a otros de la lista que no tienen tanta visibilidad, pero en un primer momento en todo caso, seguramente esto va a generar muchas polémicas y vamos tener debates bastante tensos y animados en este Congreso, por lo menos hasta que este tema de la JEP se ponga en marcha.

Después de esto, vamos a ver, depende mucho de la composición del Congreso también, si hay otros partidos de izquierda que también pueden tomar la vocería. No es tan evidente por la división que tenemos ahora, pues sería un poco paradójico, raro y peligroso que los miembros de Farc queden como voceros de la oposición de izquierda en este Congreso.

Si no es el caso, no sé hasta qué punto puedan contribuir realmente a los debates en este Congreso, primero, porque sus colegas, y particularmente los más opuestos a su presencia acá, no los van a ver con buenos ojos y no les van a dar mucho juego, además por lo que decíamos, si no son líderes de primer plano, es difícil realmente que lleguen a tener una influencia muy fuerte en este Congreso.

Ellos tienen cinco curules aseguradas en ambas cámaras y es muy difícil que tengan más. Tendrían no solamente que superar el umbral, lo que evidentemente no tienen que hacer por los acuerdos, no es una barrera legal, pero es como una especie de prueba política y es difícil que lo hagan. Incluso, para tener más de cinco, tienen que superarlo con un buen margen, tendrían que tener unos 500.000 votos y yo veo muy difícil que los tengan en estas elecciones, para no decir imposible.

A pesar de que aún no se ha definido claramente la participación de las víctimas en política con base en el acuerdo, ¿Qué derechos o espacios deberían tener estas en la actividad del próximo Congreso?

Yo creo que hay una confusión en esta discusión que tiene que ver con las circunscripciones especiales de paz, que se ha dicho mucho que son para las víctimas y no es para las víctimas, es para los territorios afectados por el conflicto, que es distinto, porque después que se hundieron las circunscripciones, algunos congresistas dijeron: -bueno, entonces demos simplemente curules a las organizaciones de víctimas, pero eso no remplaza, porque la idea de los acuerdos era que esas circunscripciones sirvieran para dar voz a una población  que ha sido afectada por el conflicto y que por esa dinámica no ha podido ejercer suficientemente su influencia a través del voto y la participación política por el peligro que eso significaba en estas zonas.

Y además de ser zonas que han sido olvidadas por el Estado, también por ser afectadas por la violencia, entonces es una población que no tiene acceso a los servicios y los derechos que garantiza el Estado en educación, salud y demás. Es por eso que el acuerdo de paz había querido que, a través de esas circunscripciones especiales, esas poblaciones tengan un peso mucho más específico.

Otra cosa también es que participarán con una vocería muchísimo más clara en el control político de los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), que se van a implementar en esas regiones.

Entonces acá, seguramente se va a volver a discutir el tema con una posibles alternativas que tendrán que ver con las víctimas, pero yo diría que hay que tener cuidado porque si la idea es representar a las víctimas, estamos yendo a las víctimas individuales y no a los territorios afectados y estamos ya en una dinámica que me parece distinta y que no sé qué tanta legitimidad tiene, porque víctimas en el Congreso hay muchos, empezando por los propios Álvaro Uribe e Iván Cepeda, organizaciones de víctimas también, hay también gente que las representan , hacen parte de ellas o tiene vínculos muy fuertes. No sé si se necesita como tal una participación orgánica de las víctimas en el Congreso porque de todos modos ya están presentes.

¿Cómo la crisis en los diálogos con el Eln puede afectar el panorama político en diferentes regiones del país?

A las regiones las puede afectar en el sentido de si fracasa este posconflicto, porque no basta con llegar a acuerdos, hay que implementarlos. Significa el peligro de que se recrudezca la violencia en distintas regiones a través de disidencias de las Farc, a través de otros grupos armados y eso es un peligro que está muy claro y que se ha visto en los últimos meses con distintos eventos que pueden afectar.

Entonces, es por eso que estas circunscripciones serán importantes para dar visibilidad a esos problemas desde Bogotá. Digamos que hay regiones para las cuales este posconflicto ya no parece tan pos como quisiéramos.

Incluso, hay regiones donde la situación de orden público y la tranquilidad era mucho mayor en el momento en que se negociaba que ahora que el acuerdo está en su fase de implementación con hostigamientos a líderes sociales, acciones terroristas de otros grupos y la problemática que significa la implementación particularmente en el tema de cultivos ilícitos.

Aquí tenemos un desafío muy grande, y para volver a la pregunta anterior, ahí estamos en mora de todos modos, de pensar en mecanismos, aunque no sean las circunscripciones especiales de paz, si finalmente no lo son, pero en mecanismos para que estas regiones tengan una visibilidad mucho más grande en la agenda nacional.

En este periodo preelectoral, la implementación del acuerdo de paz parece casi que paralizada en muchas regiones, por distintas razones, que no tienen que ver con otras dinámicas violentas, sino por el propio funcionamiento del Estado: la Ley de Garantías, que no permite contratar gente en el periodo electoral, hay muchas regiones donde toda la parte de implementación de los PDET está súper retrasada y nadie habla de esto en Bogotá, o tenemos la impresión de que esto está totalmente fuera de la agenda y es un peligro muy grave, porque es en estas regiones que se juega realmente el porvenir de estos acuerdos de paz.

Aparte de las elecciones a Congreso, Colombia también decide quienes serán los candidatos definitivos a las presidenciales. En algo muy breve, ¿Cuál sería el panorama para cada candidato en caso de ganar?

En la consulta de derecha, los más opcionados son Iván Duque y Marta Lucía Ramírez, con buenas opciones aparentemente para Iván Duque, que tiene el respaldo de un partido mucho más organizado detrás y Marta Lucía teniendo apoyo de dirigentes conservadores, pero no tanta maquinaria como tal.

Acá la cuestión de esto es que se consolide la candidatura fuerte a la derecha, que todavía no se sabe bien la candidatura que va a emerger, si uno de esos dos o Germán Vargas Lleras, que se supone que era un vencedor seguro hace unos meses, pero hoy en día no está para nada seguro, porque marca muy mal en las encuestas.

Como siempre, las consultas suelen generar una dinámica a favor del vencedor, sobre todo si hay mucha participación, eso es algo que habrá que mirar bien y si digamos, los resultados no son demasiado contestados entre los candidatos más votados, si la consulta funciona bien, es decir, si hay buena participación, si el que pierde lo reconoce y acepta al vencedor, seguramente va a haber una dinámica en el mes siguiente, que puede propulsar el ganador hacia la segunda vuelta, dado que el panorama ahora es tan dividido y tan incierto entre muchas candidaturas que pueden llegar a segunda vuelta.

Esta consulta va a ser un hito importante para la derecha, porque es ahí donde se va consolidar la candidatura que va a ser un punto de referencia para la derecha.

Si gana Iván Duque

Después, el desafío para él es convencer a los conservadores de apoyarlo, lo que no debería ser tan difícil realmente. Después, el siguiente enfrentamiento para cualquiera de los dos que gane es tratar de enfrentar y seguir marginalizando a Vargas Lleras en la primera vuelta, por lo menos, y aparecer como el candidato seguro de la derecha y el que es capaz de oponerse a una candidatura de los independientes o de la izquierda.

Entonces ahí sigue de una manera un poco más informal la contienda dentro de la derecha, pero esta vez entre Vargas Lleras y el vencedor de esta tendencia, y más allá entonces entre el Centro Democrático, Cambio Radical  y los otros partidos que apoyarían a Vargas Lleras.

Siga gana Marta Lucía Ramírez

En el caso de Marta Lucía es un poco más complicado, porque no tiene un partido propio y además se ha montado sobre un discurso de presentarse como una persona más independiente, más de opinión, más alejada de las maquinarias. Entonces en su caso es más complicado, porque si gana tendrá que convencer a tanto a los políticos tanto del Partido Conservador como del Centro Democrático de apoyarla y eso no es tan fácil para ella, pues podría haber cantos de sirenas de Vargas Lleras mucho más eficaces.

Germán Vargas Lleras juega de cierto modo a que sea Marta Lucía Ramírez, que gane esta consulta y eso es algo que debemos mirar con cuidado también en esta consulta si va a haber mucha gente que no viene del Partido conservador ni del Centro Democrático, que participan en esta consulta con la intención de hacerla descarrilar, sea el vargasllerismo, sea desde la izquierda. De pronto, para evitar para evitar que el uiribismo gane, esas son posibilidades también.

La candidatura de Martha Lucía Ramírez parece más incierta si gana, a corto plazo, porque ahí sí viene un momento difícil en el que tendrá que imponerse como la candidatura de esta colación, lo que no es tan evidente en su caso, como en el caso de Duque, porque es una candidatura menos de aparato, menos orgánica.

Si gana Ordóñez

Si gana Alejandro Ordóñez  sería un terremoto para la derecha, primero porque no tiene ninguna posibilidad de hacer ninguna cosa buena después, porque por la radicalidad de su discurso. Yo creo que ni siquiera él espera realmente ganar, ni siquiera espera posicionarse para el porvenir, de cierto modo. Es muy probable que no gane, pero siga gana sería un cambio absoluto de panorama para toda la derecha, para el uribismo y el Partido Conservador, que significa la recomposición completa y traumática de las fuerzas de derecha.

En la Gran Consulta por el Cambio

Aquí es un poco distinto porque tenemos un ganador seguro que es Petro, quizás Caicedo está ahí para hacerse conocer más que otras cosas, pues es Petro claramente quien hala esta consulta. Él quería que se presentaran otras figuras fuertes, pero todos finalmente le dijeron que no, Clara López, siendo la última que podía participar y que finalmente no lo hizo.

Aquí el juego no es quien gana, sino cuántos votos saca, es una especie de preprimera vuelta gratis, de cierto modo, que va a tomar un poco el pulso de la candidatura de Petro y es muy importante para él, porque en estas legislativas no tiene partido y por lo tanto no va a tener buenos resultados. Está empujándose a esta ‘Lista de la decencia’, pero esta no tiene mayor fuerza propia, entonces si logra pasar el umbral ya sería todo un éxito, pero no puede aspirar a mucho más y es posible que no lo pase.

En este caso, Petro, que ha tenido un buen momento este último mes en las encuestas de la opinión, se vería un poco perjudicado por esos malos resultados a la legislativa, entonces la función de la consulta en este momento para él es, al contrario, es como transformar esta no victoria en victoria, mostrando que sí tiene apoyos fuertes, aunque no tenga sentido, mucha apuesta propia tiene esta consulta.

Después de los resultados del 2 de octubre de 2016, se evidenció el poder que ejerce un sector de la derecha, alimentado por un discurso conservador, antisocialista y de tintes religiosos, ¿Cómo puede influir esto en los resultados de estas elecciones legislativas y presidenciales?

De las legislativas no creo que afecte tanto, porque como decíamos, son centenares de pequeñas elecciones en las regiones que tienen sus apuestas y sus dinámicas propias y esos metadiscursos nacionales son un elemento de fondo que juega marginalmente, pero que no creo que afecte tanto el asunto.

Donde sí juega evidentemente es en la presidencial, no sé hasta qué punto este discurso sea tan funcional para la derecha, yo diría en el algún momento lo va a tener que cambiar, porque lo que muestran las encuestas, con todas las precauciones que hay que tomar en cuenta, es que un año después de la victoria del no en el plebiscito, en el que la derecha había tomado un poco la iniciativa de la agenda política en todo y teníamos la impresión de que el acuerdo de paz era extremadamente impopular, que todo el país giraba a la derecha, lo que vemos con las encuestas es que en la presidencial la tendencia parece que no confirma eso.

En realidad, era una impresión que hasta cierto punto era una especia de burbuja un poco autoentretenida, pues la victoria del no en el plebiscito fue estrecha y obtenida porque la participación extremadamente baja, entonces con eso no quiero decir que el país es de izquierda ni mucho menos, pero lo que sí quiero expresar es que de pronto se ha exagerado la influencia real de este discurso radicalizado de la derecha.

La derecha después de la victoria en el plebiscito ha elegido una radicalización de este discurso contra el ‘castrochavismo’ y esto en realidad con firma la adhesión de los sectores más convencidos de la derecha, pero también limita sus posibilidades de crecer un poco más allá. Yo diría que la derecha tiene que ser un poco cauta sobre esto.

Otro hecho que demuestra la estrategia de Vargas Lleras de ir se a correr detrás del uribismo y hacer un giro a la derecha de esta campaña, no parece dar los frutos que esperaba, entonces vamos a ver qué pasa con eso y si va a seguir este discurso.

El perfil de Iván Duque, si es que si gana la consulta, puede ser bueno para tratar de suavizar este discurso radical y de combate, que viene tendiendo la derecha para buscar un poco más de apoyo al centro político, digamos que serían necesarios para la segunda vuelta.

Diría que hay un momento en que este discurso tan radical puede terminar perjudicando a la derecha, sobre todo después de la primera vuelta. Probablemente vamos tener un escenario en que este discurso va a empezar a cambiar un poco.