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Foto cortesía Susana Carrié: Lisa Palomino

Las mujeres que retratan a Colombia

Laura Quiceno

Por @Lauquiceno

Siempre he pensado que las mujeres tenemos una forma diferente de contar el mundo, ya sea en la literatura, en la música, o en las artes. Natalia Botero y Liliana Toro llevan más de 20 años recorriendo Colombia y Susana Carrié las calles de Bogotá para regalarnos piezas únicas donde personajes anónimos, los rostros de las víctimas o los protagonistas de las noticias que vemos a diario se transforman y son vistos con una perspectiva única por estas tres mujeres.

Desde la reportería gráfica de Liliana, con retratos dolorosos del apogeo del narcotráfico en los ochenta o de las glorias del fútbol, pasando por las fotografías del conflicto armado de Natalia y llegando a la visión íntima y artística de Susana de Bogotá, estas tres mujeres cuentan a Colombia desde su lente. Aquí, sus testimonios.

“El ejercicio de la fotografía se convierte en un constante diálogo con nosotras mismas”: Natalia Botero

Natalia tiene 46 años, es madre cabeza de familia de tres hijos y se dedica al fotoperiodismo hace 25 años. Es amante de las cámaras, los rollos y los rostros desde el colegio, pero encontró en las fotografías sobre el conflicto armado en Colombia una forma de denunciar, no sólo de registrar:

“Ser fotoperiodista en Colombia te obliga a no callar y a sentar una posición política en contra de la guerra en un acto de resistencia frente al horror. El sentido de información con la fotografía no podía quedar solo en el registro, a través de ella se podía denunciar y estar narrando a los otros que no tenían la oportunidad de estar en el lugar de los hechos, la verdad de los acontecimientos, los victimarios y las víctimas. En la época en que yo comencé a ser fotógrafa en los medios, el conflicto desbordaba toda posibilidad de estar inmersa en otra cosa que no fuera este”.

Foto: Natalia Botero

Foto: Natalia Botero

Natalia trabaja ahora en el proyecto “Álbum familiar”, donde los ciudadanos de Medellín construyen su relato personal a través de fotografías y escritos. También trabaja en "Focos Narrativos", un colectivo que realiza capacitaciones a reporteros de las regiones. Para esta fotógrafa antioqueña las mujeres tienen un modo distinto de mirar el mundo:

“La mujer tiene una mirada más visceral y ella por su misma maternidad hace que el dolor se trate de mitigar a partir de su punto de vista. En la mujer, los sucesos y los protagonistas se vuelven parte de su propia vida. El trabajo de nosotras compromete a la sociedad, no deja espacio para la indiferencia y se hace profundo y reflexivo. El ejercicio de la fotografía se convierte en un constante diálogo con nosotras mismas. La guerra está hecha para los hombres, es un mundo rudo, hostil y muy crudo. El fotoperiodismo es un ejercicio del día a día que requiere mucha dedicación y fuerza en el cuerpo, jornadas extenuantes de caminatas, jornadas largas sin comer y sobre todo soportar las presiones de la sociedad, siempre habrá juzgamientos y siempre se pondrá en duda la capacidad de ella para responder a los diversos trabajos y temas. Es muy complicado ejercer la labor sin anteponer la condición”.

Foto: Lisa Palomino

Foto cortesía Susana Carrié: Lisa Palomino

“No sé si las mujeres tenemos una forma de mirar diferente, lo que sí sé es que por lo general somos muy observadoras y mironas, por algo nos llaman brujas”: Susana Carrié

La neblina, la lluvia bogotana, señores de sombrero, chaqueta y bastón, son algunos de los paisajes y personajes recurrentes en las fotografías de Susana Carrié, una venezolana que se encontró con Bogotá en los años setenta y que desde el 2009 la espía y la retrata.

“Yo llegué tarde a la fotografía. He pasado por muchas disciplinas artísticas. Desde la pintura, la instalación, la escenografía y el diseño de arte para el teatro, el cine, y el video; hasta el diseño gráfico y editorial, que paralelamente he practicado durante 26 años y que es mi actividad más frecuente. Este trabajo siempre me acercó a la fotografía, pues trabajé mucho con ella como soporte gráfico, pero era siempre la fotografía de los otros. Luego gracias a la democratización de las herramientas me hice a una cámara digital (hacia 2009) y desde entonces no he parado, lo hago casi todos los días. A veces me obsesionan la luz y su penumbra, soy cazadora de siluetas y sombras, sobre todo a cierta hora como de 4:30 a 6 de la tarde. En otras estoy más atenta a personajes, como por ejemplo los ancianos ataviados a la antigua, con sus boinas o sombreros, con sus paraguas y su antigua dignidad, ellos también están en vías de extinción”.

Mi vecino favorito. Susana Carrié

La gente solitaria y afanada, los ancianos, y todo lo que siempre está en las calles, pero a veces no observamos, son algunas de las obsesiones de Susana:

“Creo que lo mío tiene que ver más con la poesía visual. Pero esto no excluye lo crítico, lo satírico e incluso lo jocoso, en muchas situaciones. Pero lo más recurrente en mi obra es mostrar a ese ser humano minimizado en el gran espectáculo de la urbe, perdido en la inmensidad de su propia soledad, en la paradoja de su extravío, esto puede llegar a ser muy político y muy poético a la vez o ¿no?”

Para esta testigo de Bogotá desde balcones y terrazas, En Colombia se destaca el trabajo de muchas mujeres fotógrafas y reporteras:

“Vicky Ospina, Erika Diettes, Natalia Behaine, Fernanda Pineda, Bonny Forero, Juanita Carrasco, Móni Vilá, Paola Rojas H., Lisa Palomino, entre muchas otras talentosas. Hay un caso especial y es el de Eliana Aponte, quien fue fotógrafa de la Agencia Reuters durante 12 años y que cubrió el conflicto palestino-israelí, la guerra entre Líbano e Israel, la guerra de Irak, la crisis política de Haití de 2004, el terremoto de Haití de 2010 y la migración centroamericana a través de México a los Estados Unidos, además del conflicto colombiano. Lo más reciente de su trabajo es el reportaje gráfico que realizó para El Tiempo, (junio 1 de 2016) sobre la vida cotidiana de los guerrilleros de las Farc, preparándose para el posconflicto. Me dejó gratamente sorprendida, por la calidez, belleza y profundidad de sus imágenes en un tema tan tabú como este”.

Liliana Toro-1989

“Soy apasionada por las noticias, por el periodismo gráfico porque es hacer parte de la historia de un país”: Liliana Toro.

Las únicas fotos de la prensa de la liberación de Álvaro Gómez Hurtado en 1988, las de Carlos Pizarro saliendo de la cárcel La Picota en 1982 o algunas de las mejores fotos del fútbol colombiano fueron tomadas por Liliana Toro. Una reportera gráfica, ganadora del Premio de Periodismo Simón Bolívar al mejor cubrimiento por el terremoto en el Eje Cafetero en el año 2000.

“Desde 1982 soy reportera gráfica, de las primeras que ejercimos en Colombia. Soy apasionada por el periodismo gráfico porque es hacer parte de la historia de un país y así lo he hecho con muchas de mis fotografías. Por ejemplo, con cuatro fotos únicas del cubrimiento de la liberación de Álvaro Gómez Hurtado año 1988, chiveé a la prensa nacional e internacional y logré estas imágenes, una de ellas fue la foto del año en el Periódico El Tiempo y me gané el contrato para trabajar con el diario en 1988”.

Foto: Liliana Toro. Periódico El Tiempo

Para Liliana, con 33 años de recorrido en diversos medios y acontecimientos, la época de Pablo Escobar ha sido la más dura de registrar y en un principio de su carrera enfrentarse a ser una de las pocas mujeres en este campo:

“Lo más duro para mí fue el machismo, yo era la única mujer que cubría noticias hace 33 años y fue difícil que los hombres me aceptarán más cuando yo era universitaria y ellos casi todos con formación empírica, pero fui tan guerrera y tan perseverante que logré salir adelante y ganarme el corazón de algunos”.

Liliana trabaja desde hace dos años en la macrofotografía de flores y su mayor deseo es compilar todos sus años de trabajo en una exposición personal.