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Inírida, la otra frontera para la migración venezolana

Un retrato de la migración en la capital del Guainía, a través de las historias de tres venezolanos que llegaron a esta región en busca de trabajo y oportunidades. Aquí han podido comenzar de nuevo.
Migrantes venezolanos en Colombia
Mi país
Fotos: Diego Cuervo Escobar
Diego Cuervo Escobar

‘Inírida, la otra frontera’, es un podcast que recoge los testimonios de tres migrantes venezolanos que encontraron en Inírida, la capital del Guainía, su mejor refugio luego de huir de la crisis humanitaria que vive el vecino país. Sus historias son el vivo ejemplo de los beneficios económicos, sociales y culturales que puede traer consigo la movilidad humana.

A Inírida, la capital del departamento del Guainía, solo es posible llegar por vía aérea o marítima. Está ubicada al extremo oriente de la región amazónica colombiana a 687 kilómetros de Bogotá. Allí las carreteras son de agua. Las grandes autopistas son los ríos. Las vías fluviales conectan a esta ciudad de más de 20 mil habitantes con Puerto Ayacucho, capital del estado Amazonas, en Venezuela. Pero esta región fronteriza, por la que diariamente atraviesan decenas de migrantes que huyen de la emergencia humanitaria compleja del país vecino, no suele aparecer en las noticias diarias de los medios de comunicación.

Los ríos Guaviare, Atapabo e Inírida conforman la estrella fluvial de este territorio conocido como ‘Tierra de muchas aguas’, pero que también podría recibir el calificativo de ‘tierra de grandes oportunidades’; al menos así lo perciben los venezolanos que han llegado a ese lugar para escribir una nueva historia.

El departamento de Guainía, de acuerdo con el censo de 2018 realizado por el DANE, tiene una población total de 44.431 habitantes. De ellos, según las cifras presentadas en enero de 2022 por Migración Colombia, 6.098 son venezolanos. Es decir, el 18 por ciento de los pobladores son migrantes del hermano país.

Pero a pesar de ello, y según los relatos de Yorman, Jorge y Gabriel, tres venezolanos que llegaron a esta región en busca de oportunidades, en esta frontera la xenofobia no es el común denominador. Inírida muestra otra cara de la migración, donde las relaciones entre los de aquí y los de allá no están definidas por una frontera, un acento o un documento de regularización, sino por la hermandad de dos pueblos.

A diferencia de otros pasos migratorios como Arauca o Cúcuta, en esta zona selvática de Colombia los venezolanos han llegado para quedarse, trabajar y formar una familia. Estadía que también ha contribuido al desarrollo del centro poblado a orillas del río; ese mismo río que los trajo con un nudo en la garganta, pero con la firme convicción de que algún día las cosas cambiarán.

Esta investigación fue elaborada con el apoyo de Consejo de Redacción (CdR), la Konrad Adenauer Stiftung (KAS) y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), como parte del proyecto ‘Pistas para narrar e investigar la migración’. Las opiniones presentadas en este podcast no reflejan la postura de dichas organizaciones.

Escucha aquí el podcast completo 

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