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Mujeres de Leguízamo, Putumayo, rescatan especies de frutos amazónicos

Estas mujeres trabajan en el rescate y aprovechamiento del Camucamu, el Acaí, el Arazá, la Cocona y el Copoazú, frutos de la Amazonía.
Mujeres de Leguízamo, Putumayo, cultivan especies de frutos amazónicos
Foto: Martha Rentería
Martha Rentería

Mediante trabajo comunitario, de resiliencia y sentido de pertenencia por un territorio que ha sido la vida y el sustento de sus hijos, más de 68 mujeres de la Inspección de Piñuña Negro, municipio de Leguízamo, Putumayo, se unieron para rescatar y transformar las especies de árboles frutales de la región.

Desde la siembra, la reforestación, hasta la cosecha de los frutales, las mujeres entregan su mayor esfuerzo por ver hecho realidad el sueño de saborear el dulce del Copoazú, de la Cocona y del mismo Acaí que crece en medio de la selva. La iniciativa se convierte en una propuesta económica sostenible de conservación del medio ambiente en Putumayo.

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Así, con mucho esfuerzo y superando las diferencias de género y el poco respaldo de los esposos, nació la Asociación de Mujeres Amazónicas de la inspección de Piñuña Negro-ASMAP. Un grupo de madres indígenas, campesinas y afrodescendientes, que desde el año 2017 empezó a liderar Adriana Piedad Mosquera, mujer negra con espíritu de superación que logró motivar a la comunidad para empezar a sembrar frutales.

“Mi trabajo como inspectora me permitió conocer la condición de las mujeres, que en muchos casos viven sumisas a sus parejas. Empecé a mostrar una nueva alternativa de vida porque nosotras también podemos emprender nuestros propios proyectos productivos. No ha sido fácil, pero hoy los esposos ya nos acompañan a las jornadas de trabajo”, comentó Adriana. 

Ni las dificultades de orden público las detienen y hoy cuentan con 17 hectáreas de árboles frutales sembrados, algunos en etapa de producción. Reconocen que han sido víctimas del conflicto armado y que nunca han abandonado el sueño de seguir luchando por sus hijos. Todas se ayudan, limpian, siembran, cuidan sus árboles, y trabajan de la mano como una verdadera familia que se protege en un territorio que ha sido estigmatizado por la violencia. 

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El objetivo de Adriana y las demás mujeres que integran Asmap, es lograr 38 hectáreas de árboles frutales en producción. Parece difícil, pero tocando puertas, han logrado que la Administración Municipal de Leguízamo, a través del alcalde, Rubén Velásquez, la Unión Europea a través de Corpoamazonía, el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas-SINCHI y el SENA, les apoyara con la legalización de la asociación, la consecución de plántulas, la siembra y talleres de capacitación. 

“Tenemos las puertas abiertas a todas las mujeres del Putumayo para que empecemos a trabajar por nosotras. Desde Piñuña Negro, estamos creando paz porque trabajamos desde nuestros hogares, con nuestros hijos, con nuestras parejas y estamos heredando paz desde nuestra propuesta de conservación ambiental”, precisó la lideresa Adriana Mosquera.  

Así, el grupo de mujeres putumayenses contribuye a la construcción de la paz a través de la conservación de especies frutales de la Amazonía.

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