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Periodistas indígenas que defienden sus tradiciones

Este 9 de agosto se celebra el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que este año lleva como título “Juventud Indígena, agente de cambio hacia la autodeterminación".
Richard Hernández

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los pueblos indígenas conforman más de 5.000 grupos distintos en unos 90 países. En Colombia, de acuerdo con la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic), habitan 102 pueblos indígenas.

Estas poblaciones autóctonas han heredado conocimientos ancestrales y formas únicas de relacionarse con la gente y el medio ambiente, afirma la ONU. Asimismo, han buscado durante mucho tiempo el reconocimiento de sus identidades, su forma de vida y el derecho sobre sus territorios tradicionales y recursos naturales.

Sin embargo, a lo largo de la historia, sus derechos han sido violados y muchas veces retratados de manera distorsionada y oportunista por los medios de comunicación.

Queremos que nos retraten desde nuestras realidades 

Martha Cecilia Rentería Mengaño, es una periodista indígena del pueblo Múrui, en el municipio de Leguizamo (Putumayo). Actualmente, es la líder de la Emisora de Paz de Radio Nacional de Colombia en esa zona.

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Martha es una de las tantas víctimas que ha dejado el conflicto armado en nuestro país. En el año 2002, uno de sus hermanos murió en aguas del río Caquetá debido a un enfrentamiento entre la Fuerza Pública y las Farc.

“Somos un pueblo indígena bastante amplio. No solo estamos ubicados en el departamento del Putumayo, sino también en el Caquetá, en el Amazonas, Guaviare y en el Meta. Desde hace muchos años, se ha generado en esta comunidad un trabajo de resistencia, pero también de pervivencia cultural, que tiene que ver con el rescate de las tradiciones como la gastronomía, la danza y la lengua materna”, expresa Martha.

Ella también fue periodista judicial con énfasis en orden público en la Amazonía y ganadora del premio de periodismo 'Diosa del Chairá en Caquetá' en el año 2018.

“Tenemos muchas dificultades que hacen parte de la territorialidad, como, por ejemplo, las amenazas que hay por la deforestación, por la minería, por la ganadería extensiva y por el mismo conflicto armado. Estos problemas ponen en peligro nuestras tradiciones, no solo las de nuestro pueblo, sino también las de quienes vivimos aquí”, agrega.

Con conocimientos en fotografía, prensa, radio, televisión y protocolo institucional, Martha pertenece al resguardo indígena de JiJi, ubicado a orillas del río Caquetá.

“Queremos que nos retraten desde esas realidades que estamos generando en nuestro territorio. Que las historias se escriban desde nuestro quehacer cotidiano y desde la espiritualidad. Con ese respeto a la cosmovisión y a la diferencia que tenemos con relación a los otros pueblos indígenas. Queremos que nuestras tradiciones se relaten desde lo que piensan nuestros abuelos en la Maloca”, señala.


Escucha aquí el podcast: Lenguas vivas, en palabras indígenas 

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Un espacio importante de conocimiento es la maloca. Según Martha, este lugar es el principio y el fin del pensamiento y la cosmogonía indígena del pueblo Múrui; porque es ahí donde se crece, se forma, se enseña a convivir y a mantener ese contacto con la naturaleza.

Asimismo, dice que es relevante que esas tradiciones y conocimientos de los pueblos indígenas, que se transmiten en su mayoría a través de la oralidad, puedan quedar registrados en libros, textos, documentos, registros fotográficos y audiovisuales que les permita tener una memoria de lo que fueron, de lo que son y de lo que serán.

“Uno de los principales errores que cometemos los medios al tratar de retratar a las comunidades indígenas es no seguir ciertos parámetros. Yo llego primero a las malocas. Es una de las tantas antesalas para cuando voy a emprender un proyecto de difusión. En este lugar se da el diálogo, el mambeo, la escucha, la risa. También se explica qué vamos a hacer, cómo lo vamos a realizar, qué vamos a aportar. Es un respeto por la diversidad y por las tradiciones”, concluye Martha Cecilia Rentería Mengaño.

Hacia una comunicación apropiada

Eduvilia Uriana es una joven periodista indígena miembro de la Red de Comunicaciones wayuu y líder de la Emisora de Paz de la Radio Nacional de Colombia en el municipio de Fonseca (Guajira).

Asimismo, es egresada de la Escuela de Comunicación del pueblo wayuu “Putchimajaana”.

Actualmente, es estudiante de comunicación social de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (Unad). Nació y vive en el resguardo de Mayabangloma, ubicado al norte de Fonseca, al sur de la Guajira.

Periodistas de la Guajira

“Soy la primera mujer periodista wayuu. Lo que hago con mi trabajo es ser un puente entre mi comunidad y la Radio Nacional de Colombia. Aparte de hablar mi lengua materna ‘wayuunaiki’, aprendí el español a los 12 años. Esto me permite contar historias en la propia lengua wayuu. De mi parte, hago la traducción para que los oyentes también tengan el contexto sobre lo que está pasando en nuestro territorio”, señala.

También, Eduvilia destaca que hay muchas cosas maravillosas en el territorio wayuu para resaltar, como sus artesanías y el baile de la yonna. Además, menciona que los wayuus están apostando por proyectos productivos como las huertas caseras y la crianza de gallinas ponedoras, los cuales pueden ayudar a la seguridad alimentaria.

Respecto a cómo a veces los medios reflejan la realidad de los pueblos indígenas, Eduvilia dice que hay mucha exageración y amarillismo, como en el caso de los niños que mueren por desnutrición. Sobre este tema, asegura que es necesario realizar una investigación más profunda y saber cómo manejarlo, ya que es un caso muy complejo.

Critica que no se registre lo positivo que están haciendo otros wayuus, claro está sin desconocer los problemas que enfrentan, como los temas del agua, salud, cambio climático, desempleo y alimentación.

“El pueblo wayuu es muy amplio; de hecho, es la población indígena más grande del país. Mi resguardo está cerca del río Ranchería. Hay una gran diferencia con el resto de las otras comunidades que están ubicadas al norte de la Guajira, porque la comunidad está más organizada. Aquí no se han presentado temas de desnutrición. Los que están al sur de la Guajira se han organizado mejor. Hay más vegetación y más cultivos. Tiene otras actividades con las que se van abasteciendo”, asegura.

Asimismo, Eduvilia menciona que a veces hay desconfianza por parte de la comunidad hacia los medios debido a la forma en que abordan a la población indígena. Critica cómo algunos periodistas llegan directamente a entrevistar sin que haya una cercanía más cálida con la comunidad. Además, cuenta que ese recelo se da porque a veces la cámara, a través de la ficción, distorsiona su realidad.

“En la película ‘Pájaros de verano’ no entendimos ninguna palabra de lo que se estaba diciendo en wayuu, a pesar de que la producción se hizo en el territorio. Estuve leyendo un artículo de lingüística que dice que hay lenguajes dramatizados, entonces eso fue lo que pasó en esa película (risas). Eso no se ve muy bien porque a ti no te gustaría que yo mencione mal tu nombre, así sea difícil de pronunciar”.


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También Eduvilia se refiere a la forma en que los periodistas foráneos o “arijunas”, como ellos llaman a los que no son indígenas, deben abordar las historias de su territorio.

“Usted puede apoyarse con un guía. Se le lleva algún presente como café, pan, azúcar, panela y maíz. Uno primero empieza a conversar sobre varios temas. Luego se le explica el motivo de la visita y se le dice que se va a hacer una ‘comunicación apropiada’, así le decimos nosotros al periodismo. Es una forma de preservar las historias bonitas del territorio. Pero ese acercamiento con los abuelos hay que hacerla de una forma muy sincera y humana”, concluye Eduvilia Uriana.

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