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Tenerife y Guamal hacen historia: En estos territorios, la semana santa ya es patrimonio vivo del Magdalena

La Gobernación del Magdalena declaró como Patrimonio Cultural Inmaterial las prácticas culturales y religiosas de la Semana Santa en Tenerife y Guamal, reconociendo su valor histórico, social y simbólico como dos de las expresiones más representativas del sur del departamento.
Emisora de paz - Fundación, Magdalena

La declaratoria fue oficializada por la Gobernación del Magdalena. En el caso de Tenerife, quedó establecida mediante el Decreto 241 del 27 de marzo de 2026, firmado en el marco de la conmemoración del Domingo de Ramos. Durante la jornada, que reunió desde tempranas horas a fieles y visitantes en la iglesia San Sebastián, se dio a conocer el reconocimiento a una tradición transmitida de generación en generación y consolidada como referente cultural del territorio.

La medida resalta el carácter integral de la Semana Santa en este municipio, destacando no solo su dimensión religiosa, sino también sus componentes históricos, artísticos, comunitarios e identitarios, que la convierten en una manifestación viva de la memoria colectiva del Magdalena.

De manera simultánea, las celebraciones de Semana Santa en Guamal también fueron incluidas dentro de esta categoría patrimonial. En este municipio, el reconocimiento destaca el papel de las comunidades y organizaciones como la Asociación Hermandad Jesús Nazareno, identificadas como portadoras y custodias de una tradición que ha logrado mantenerse vigente a lo largo del tiempo.

Ambas declaratorias se enmarcan en acciones orientadas al fortalecimiento del patrimonio cultural inmaterial del departamento, con el objetivo de visibilizar y proteger expresiones que reflejan la identidad de sus comunidades.

Como parte de las disposiciones adoptadas, las Semanas Santas de Tenerife y Guamal serán incorporadas al Plan Especial de Salvaguardia (PES), instrumento que permitirá establecer acciones para su preservación, transmisión y sostenibilidad, garantizando su continuidad como prácticas culturales vivas.

Con este reconocimiento, el Magdalena avanza en la protección de sus tradiciones más arraigadas, poniendo en valor el papel de las comunidades en la construcción y conservación de su patrimonio cultural.


Tenerife: tradición, fe e identidad a orillas del Magdalena

San Sebastián de Tenerife, fundado en 1536, está ubicado a orillas del río Magdalena, lo que históricamente lo convirtió en un punto clave para el comercio, la comunicación y las campañas libertadoras en Colombia. Este territorio conserva una fuerte mezcla cultural indígena, española y africana que se refleja en sus tradiciones.

Aquí, cada año, la Semana Santa no es solo una conmemoración religiosa: es un acto profundo de identidad, que une generaciones y mantiene viva la historia de un pueblo que se resiste al olvido.

En medio del silencio de sus calles, hombres, mujeres y niños se preparan. Muchos con promesas en el corazón, otros con la devoción heredada. Las puertas de las casas se abren para compartir rezos, recuerdos y también responsabilidades: alistar los pasos, limpiar las imágenes y coordinar las procesiones.

Las figuras religiosas, cuidadosamente conservadas por décadas —incluso siglos—, son más que esculturas: son símbolos vivos que narran la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Sobre los hombros de los cargueros avanzan lentamente por calles que parecen detener el tiempo. Cada paso es un acto de fe; cada mirada, una plegaria silenciosa.

La tradición en Tenerife no se improvisa. Es el resultado de años de transmisión oral, de enseñanzas que pasan de padres a hijos y de la convicción de que la fe también se construye colectivamente. Más allá de lo religioso, la Semana Santa se consolida como un espacio de encuentro, reconciliación y resistencia cultural.


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Guamal: más de un siglo de fe que hoy se proyecta como patrimonio

En el corazón de la Depresión Momposina, la Semana Santa de Guamal se consolida como una de las expresiones culturales y religiosas más representativas del Caribe colombiano, tras su reconocimiento como patrimonio cultural inmaterial del Magdalena, un logro que exalta más de un siglo de tradición y trabajo comunitario.

Esta celebración, que data aproximadamente desde 1895, ha trascendido su carácter religioso para convertirse en un símbolo de identidad colectiva. Cada año, durante la Semana Mayor, el municipio se transforma en un escenario donde convergen la espiritualidad, la memoria histórica y diversas manifestaciones culturales.

El reconocimiento marca un hito para los guamaleros, al validar el valor histórico y cultural de la celebración y fortalecer su protección y transmisión a futuras generaciones. Además, abre la puerta a procesos de apoyo que permitirán preservar estas prácticas frente a los desafíos del tiempo.

Uno de los rasgos más distintivos de la Semana Santa de Guamal es su carácter comunitario. La organización ha estado históricamente en manos de los laicos, con una participación creciente de las mujeres, quienes hoy desempeñan un papel clave en la logística, la espiritualidad y la continuidad de la tradición.

Las procesiones, protagonizadas por los nazarenos, constituyen el eje central de la celebración. En ellas se representan los momentos de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, acompañados por marchas fúnebres y una profunda devoción que convoca tanto a habitantes como a visitantes.

Más allá de lo religioso, esta tradición también impulsa el turismo, dinamiza la economía local y fortalece el sentido de pertenencia. Hoy, Guamal no solo celebra su fe, sino el reconocimiento de un legado que permanece vivo en su gente y que ahora cuenta con respaldo para proyectarse en el tiempo.

Aunque con particularidades propias, las Semanas Santas de Tenerife y Guamal comparten un mismo trasfondo: el de comunidades que han sostenido sus tradiciones a pulso. Hoy, ese esfuerzo recibe un respaldo institucional que reconoce su valor y plantea el reto de conservar su esencia: su gente, su historia y su forma de vivir la fe.

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