El estudio concluyó que el 65 % de esas muertes se habrían evitado sin el calentamiento global causado por la quema de combustibles fósiles, lo que evidencia su responsabilidad directa en este evento mortífero.
Los científicos alertan desde hace años sobre el impacto del cambio climático en las olas de calor, sequías y otros fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más intensos y frecuentes.