Más de 100 mujeres del Alto Putumayo se fortalecen en el trabajo agrícola como sustento de sus familias, restauración del tejido social y construcción de paz en la región.
Esta fruta que parece nuestra fue realmente traída hasta Colombia desde Brasil. En Piedecuesta los campesinos descubrieron cómo sembrarla, y las bondades del clima permitieron que Santander se convirtiera en un productor nacional.