Estos internos se encontraban recluidos en los patios 15 al 32, no presentan arraigo y estarán privados de la libertad en establecimientos de todo el país.
La quema de las colchonetas produjo un efecto cascada que extendió el fuego por todo el pabellón, lo que hizo imposible controlarlo en ese momento, según el Inpec.
El juzgado tomó la decisión al darle la razón a una tutela de la esposa de Tapia, Natalia Morales, quien aseguró que se estaban vulnerando los derechos a la unidad familiar.