Profesores y estudiantes de Bogotá se trazaron la meta de proteger a estos insectos polinizadores amenazados por el cambio climático, los agroquímicos, las plagas y la agricultura intensiva.
Estas aves migratorias son originarias de Norteamérica, y se encuentran de paso por el territorio tolimense en una ruta que recorre Centro y sur América.
Después de ocho días bajo el cuidado de la Secretaría de Ambiente de Bogotá, la entidad señaló que la jornada de liberación se desarrolló cerca de Villavicencio, Meta.
Las aves conviven en el manglar junto a latas vacías, botellas de plástico, restos de neumáticos y suelas de calzado, que han llegado al bosque arrastrados por la marea.