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Batalla de San Juanito: el hito de independencia del Valle del Cauca

Por: Javier Hernández

La Batalla de San Juanito es uno de esos hitos poco divulgados en el proceso de independencia de Colombia. Como ya es claro, el proceso de liberación no solo partió de la iniciativa de la capital del virreinato, la actual Bogotá, sino que de este hicieron parte muchos otros movimientos en otras regiones del país. Para esta batalla la presencia afro y especialmente de una mujer, María Antonia Ruíz, sería definitiva para sellar la independencia de la región. 

¿Qué pasaba antes de San Juanito?

Tras la Batalla del Bajo Palacé, en marzo de 1811 -que ganaron los patriotas-, siguió un periodo de inestabilidad política y militar en esta región. Aún no se daba la restauración monárquica en España, que sería la base de lo que se conoce como la Reconquista y el subsecuente período de terror al mando de Pablo Morillo. Había que unirse para enfrentar la posible retoma de territorios por parte de las tropas del virreinato del Perú. La solución fue que las llamadas Ciudades Confederadas y Amigas del Valle del Cauca apoyaran el centralismo de Santafé representado por Antonio Nariño.

La retoma realista de los territorios del sur se inició. Desde Quito se desplazaban tropas al mando del que posteriormente sería el virrey Juan Sámano y Francisco Warleta. En ayuda de los patriotas llegaron refuerzos desde Santafé al mando del mismo Antonio Nariño, que derrota y hace retroceder a las fuerzas realistas. Su intención era incluso tomarse Quito. Su Campaña del Sur parece ser un éxito arrollador. 

Sin embargo, por diversos errores de estrategia y de mando, el precursor de la independencia cae preso en Pasto en mayo de 1814 y es enviado a Cádiz desde Quito. Ahí desaparece del panorama Nariño y con él su proyecto emancipador. Sólo reaparecería hasta 1821, año en que fue liberado, y tras la Campaña Libertadora de la Nueva Granada por parte de Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander. 

La época de terror

En el difícil periodo del terror que comienza de 1813 en adelante, desaparece gran parte de los inspiradores del primer periodo de independencia el Valle del Cauca. El caos se toma las Ciudades Confederadas y una a una cae en manos de los realistas. Aquí los realistas se unen a la Reconquista de Morillo, quien arriba al territorio de la Nueva Granada en 1815 tras la restauración de Fernando VII en el poder. 

Los líderes que no caen en esta ola de violencia huyen a las montañas y se organizan como guerrillas. El territorio era una mezcla de represión realista, fuerzas guerrilleras patriotas compuestas por un gran porcentaje de hombres y mujeres afro, que habían huído de las grandes haciendas del Valle del Cauca. 

La venganza de una mujer afro

María Antonia Ruiz fue una mujer afro esclavizada cuyo hijo hizo parte de las fuerzas que participaron en ese primer proceso de independencia del Valle del Cauca. En agosto de 1816 el muchacho fue fusilado en el proceso de Reconquista. Según relata Jesús Iván Sánchez en su libro ‘Tuluá, sus héroes y heroínas en la independencia’, en este punto comienza la activa participación de Ruiz en el proceso de emancipación del Valle del Cauca. 

Venga la muerte de su hijo llevando a cabo un importante número de destrozos y bajas en las filas realistas. Además fue fundamental en el reclutamiento de los hombres y mujeres que intervendrían en la Batalla de San Juanito en septiembre 28 de 1819.

Para el historiador Alonso Valencia la figura del inglés John Runnel en la Batalla de San Juanito fue fundamental. También reclutó activamente hombres y mujeres en los sectores afro e indígenas de la región bajo una consigna de clase que abogaba por la muerte de los ‘godos’ y de aquellos que representaban el poder económico en su zona de influencia. Muchos escritos omiten su papel en la historia del Valle del Cauca, ya que se convirtió en un personaje muy peligroso al establecer esta máxima que atentaba incluso con el nuevo orden establecido. 

Para el investigador Matthew Brown, Runnel tras la Batalla de San Juanito gozó de un cierto prestigio por la influencia que tenía entre los sectores menos favorecidos. Pero gracias a sus acciones erráticas de pillaje y asesinato, la nueva élite lo vio como una verdadera amenaza. Desapareció misteriosamente mientras era trasladado bajo arresto a Santafé. Nadie sabe qué fue de él. 

Los antecedentes de San Juanito

Tras la toma de Bogotá por parte de las tropas de Bolívar el 10 de agosto de 1819, el rumor llega a oídos de Maria Antonia Ruiz. Según Valencia, “ella recorre el Valle revolviendo a la gente”. El, en ese entonces gobernador de la Provincia de Popayán, Pedro Domínguez recorre el territorio tratando de organizar una defensa efectiva. Pero el 2 de septiembre de 1819, un ejército de hombres y mujeres afro lo asaltan y tras un duro combate muere. 

Este es un hecho totalmente inédito en el proceso de independencia de toda América, ya que es la única ocasión en que una autoridad, tan importante como un gobernador español, muere en combate. Mucho más extraordinario es el hecho de que cae a manos de un ejército conformado mayoritariamente por hombres y mujeres esclavizados.

La anhelada independencia

El 28 de septiembre de 1819, en inmediaciones del actual municipio de Buga, en una hacienda conocida como San Juanito, se lleva a cabo el combate definitivo. Los Patriotas se encontraban al mando de Joaquín de Ricaurte y John Runnel. Los realistas, a cargo de Miguel Rodríguez, buscaban a los responsables de la muerte del gobernador Domínguez.

En el encuentro fue definitivo el apoyo proporcionado por las tropas de los sectores menos favorecidos reclutadas por Runnel y Maria Antonia Ruiz. Por supuesto, no fue la primera vez que los afro participaban activamente en el proceso de independencia. No hay que olvidar su papel en los procesos de independencia de la costa Caribe e incluso en la Campaña Libertadora del centro de la Nueva Granada con Bolívar y Santander a la cabeza. 

Lo que sí es importante destacar además de esto, es la intervención de sectores tradicionalmente no beligerantes y esclavizados en una compleja sociedad neogranadina que, tan sólo 33 años después, reconocería su plenitud de derechos.