A 53 días del Mundial 2026: Zidane humilló a Brasil y Francia hizo realidad su sueño
La Copa Mundial de la FIFA 1998, celebrada en Francia, marcó un hito histórico al coronar por primera vez al conjunto galo en la máxima cita del fútbol. El torneo, que tuvo lugar entre el 10 de junio y el 12 de julio, vio a Les Bleus superar la presión de ser anfitriones bajo la dirección técnica de Aimé Jacquet, luego de no haber clasificado a las dos ediciones anteriores.
Francia se metió de cabeza entre los grandes del fútbol europeo en 1998. Cuando coronó el anhelado título que trabajó en la década del 80, pero que no pudo conseguir. Eso sí, el camino hacia la gloria no fue sencillo, destacando la fase de eliminación directa donde Francia mostró solidez defensiva y carácter.
Francia superó la batalla histórica frente a Paraguay
En octavos de final, superaron a Paraguay con un agónico "gol de oro" de Laurent Blanc en la prórroga, mientras que en cuartos vencieron a Italia en la tanda de penaltis, tras un empate 0-0 que ratificó la firmeza de su defensa.
También puede leer: A 54 días del Mundial 2026: Brasil y Argentina, una rivalidad con partidos épicos en mundiales
La semifinal contra Croacia fue un momento crucial, donde el defensa Lilian Thuram se convirtió en el héroe inesperado al anotar dos goles para remontar el partido (2-1), asegurando así el pase a la gran final. Esta victoria consolidó un equipo basado en la disciplina táctica y el talento individual, que se preparaba para el duelo definitivo en Saint-Denis.
El sueño se concretó contra Brasil
La final, disputada el 12 de julio de 1998, quedó marcada en la historia por la contundente victoria de Francia 3-0 sobre Brasil en el Stade de France. Zinedine Zidane fue la gran figura al marcar dos goles de cabeza en la primera parte, ambos provenientes de tiros de esquina, confirmando su gran capacidad técnica y consolidando su estatus como una de las máximas estrellas del torneo.
El tercer gol, anotado por Emmanuel Petit en el tiempo de descuento, selló el triunfo y desató la fiesta nacional en Francia. Este primer título mundial, conseguido en casa, es recordado no solo como un triunfo deportivo, sino también como un evento social de gran relevancia para la nación.