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Los paisajes boyacenses plasmados en trompos de colección

La Catedral de Chiquinquirá, el Lago de Tota, la plaza de Villa de Leyva o las coloridas fachadas de Ráquira están plasmadas en estos trompos que le dan 'la vuelta' al mundo.
Paisajes boyacenses en trompos de colección | Juegos tradicionales
Fotos
Alejandro Pesca

El trompo es un juego tradicional de origen italiano que se extendió por todo el mundo, incluyendo Latinoamérica. A Colombia llegó con los españoles y se conserva como una tradición en varias regiones del país, como un legado que pasa de generación en generación, de padres a hijos.

En el Museo de Juegos Tradicionales -ubicado en Nobsa, Boyacá-, el trompo ocupa un lugar privilegiado. Los trompos de madera que allí se fabrican incluyen paisajes pintados a mano, agregando una vistosidad única.

Toda la majestuosidad y la tradición boyacense queda plasmada a través de manos artesanas, que pacientemente dibujan desde los verdes campos que caracterizan a Boyacá, hasta lugares tan emblemáticos como la Catedral de Chiquinquirá, el Lago de Tota, la plaza de Villa de Leyva o las coloridas fachadas de Ráquira.

Es así como Tatiana Medina pasó del arte del manicure, al de pintar trompos de madera a mano.

“Soy estilista y era una dura dibujando lo que me pusieran, afortunadamente tengo ese don y lo he implementado en este proyecto. Lo que hacía en uñas ahora lo hago en trompos”, señala.


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“Lo que pretendemos ahora es vender turísticamente nuestro departamento a través de estas piezas de colección”, afirma Wilson Gómez, a quien la idea le surgió cuando compró un trompo de colección en Cleveland (Estados Unidos).

“Gustan bastante en el exterior, especialmente por ser piezas de colección con un alto componente de trabajo artesanal”, agrega el artesano.

Wilson dedica su tiempo a recorrer municipios y colegios del país llevando un mensaje que combina tradición y juegos tradicionales. Uniendo generaciones con un elemento que cautiva.

“Llamamos la atención en cualquier parte donde llegamos al poner a rumbar el trompo. Han sido un éxito porque conservamos la tradición de elaborarlos a mano y más tradicional aún, pintarlos a mano”.

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