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La memoria que une al país y desafía el olvido

Colombia conmemora este 9 de abril el Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado, una fecha establecida por la Ley 1448 de 2011 para reconocer a millones de personas afectadas por décadas de violencia.
Día de solidaridad con las víctimas del conflicto armado
Willher Pino
Yéssica Agualimpia Córdoba

En diferentes regiones del país, la memoria se mantiene viva a través de actos simbólicos, encuentros comunitarios y relatos que reconstruyen la historia desde las voces de quienes han vivido el conflicto. Sin embargo, más allá de la conmemoración, el 9 de abril también pone sobre la mesa una realidad: la paz aún enfrenta grandes desafíos en los territorios.

Desde una mirada nacional, James Mosquera Torres, representante a la cámara por la circunscripción especial de paz (CITREP), advierte que la construcción de paz no puede quedarse en el plano institucional, sino que debe sentirse en la vida cotidiana de las comunidades:

“La paz no se puede concebir solamente en los escritorios… porque aún no termina de llegar a los territorios”.

Su reflexión pone en evidencia la necesidad de cerrar las brechas entre las decisiones del nivel central y las realidades de las comunidades, donde aún persisten fenómenos como el desplazamiento, el confinamiento y la violencia.


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Por su parte, desde el ámbito espiritual y comunitario, el párroco Onorio Mosquera Sánchez resalta el valor de la memoria como un camino para la transformación social. En su visión, recordar no es quedarse en el dolor, sino reconocer los avances y fortalecer la unidad:

“No es simplemente recordar lo malo… sino mirar lo que se ha avanzado y unirse como comunidad”.

Este enfoque refleja cómo la memoria ha permitido procesos de reconciliación y reconstrucción del tejido social, convirtiéndose en una herramienta de esperanza.

A su vez, Emiro Coronado, Coordinador de la Mesa de Víctimas en Segovia, enfatiza que la memoria debe trascender lo simbólico y convertirse en una acción concreta que garantice derechos:

“La memoria no es solo una fecha en el calendario… es un compromiso con la verdad y una forma de exigir que no se repita la historia”.

Desde su perspectiva, la conmemoración también es un espacio para visibilizar problemáticas actuales y exigir mayor presencia del Estado, inversión social y garantías de protección.


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En conjunto, estas voces reflejan una idea compartida: la paz no es solo el silencio de las armas, sino que implica condiciones dignas de vida, acceso a derechos y oportunidades reales para las víctimas.

A pesar de las heridas, las víctimas han demostrado una enorme capacidad de resistencia, organización y dignidad. Este 9 de abril, sus voces no solo recuerdan el pasado, también marcan el rumbo hacia el futuro, porque en Colombia, la memoria no solo honra a quienes ya no están; también sostiene a quienes siguen luchando por un país donde la historia no se repita.

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