Colombia y México destacan en América Latina por los recientes incrementos al salario mínimo
Colombia y México se destacan en América Latina por los aumentos recientes en el salario mínimo. Mientras algunos países han mantenido ajustes modestos, estos dos países han adoptado incrementos significativos, con el objetivo de fortalecer el poder adquisitivo de los trabajadores y estimular la economía interna.
En Colombia, este avance se enmarca en una política progresista liderada por el presidente Gustavo Petro, quien ha defendido que los salarios dignos no solo benefician a los trabajadores, sino que también impulsan la demanda interna y la productividad de las empresas.
En sólo un año, México pasó del sexto al tercer lugar en salario mínimo entre los países de América Latina.
Con justicia social fortalecemos la economía de las familias; por el bien de todos, primero los pobres. pic.twitter.com/1IaF2ZLsVJ— Claudia Sheinbaum Pardo (@Claudiashein) January 9, 2026
En el caso de México, la presidenta Claudia Sheinbaum destacó que, en solo un año, el país pasó del sexto al tercer lugar en salario mínimo en la región, subrayando que el fortalecimiento del ingreso laboral impulsa la economía de las familias bajo el principio de “por el bien de todos, primero los pobres”.
En Colombia, este avance se enmarca en una política progresista liderada por el presidente Gustavo Petro, quien ha defendido que los salarios dignos no solo benefician a los trabajadores, sino que también impulsan la demanda interna y la productividad de las empresas.
La apuesta colombiana por un salario mínimo vital
Durante el mandato de Gustavo Petro, se han promovido medidas para mejorar los ingresos de los trabajadores, pese a la resistencia de ciertos sectores empresariales que argumentan que los aumentos salariales podrían elevar los costos de las compañías.
El concepto de salario mínimo vital va más allá de los ajustes tradicionales por inflación o productividad. Busca garantizar que los ingresos permitan cubrir los bienes y servicios necesarios para una vida digna, incluyendo alimentación, vivienda, transporte y servicios básicos como internet, que se consideran esenciales para el estudio y el trabajo.
A diferencia del salario mínimo convencional, que representa el menor pago legal por el trabajo, el salario mínimo vital se enfoca en la capacidad real de los hogares para sostener una calidad de vida adecuada.
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El decreto del salario mínimo para 2026
El 29 de diciembre, el presidente Petro anunció el decreto que fija el salario mínimo de 2026 en $2’000.000 con subsidio de transporte, afectando directamente entre 2 y 3 millones de trabajadores.
El mandatario explicó que este aumento no debe entenderse solo como un ajuste económico, sino como una herramienta de política social y económica. Según Petro, los salarios más altos fortalecen el consumo de los hogares y dinamizan los circuitos de la economía popular, especialmente en los grandes centros urbanos.
“Salario mínimo vital familiar”: un concepto olvidado por 34 años
Petro destacó que Colombia no había aplicado de manera efectiva un enfoque de salario mínimo vital familiar, previsto en la Constitución y respaldado por tratados internacionales y la Organización Internacional del Trabajo. Este enfoque considera la estructura promedio de los hogares colombianos —3,4 integrantes con 1,5 trabajadores— y calcula el ingreso necesario para cubrir la canasta familiar básica, estimada en alrededor de 3 millones de pesos.
De esta manera, se diferencia el salario mínimo con auxilio de transporte ($2’000.000) del salario vital familiar ($1’746.882), que refleja la proporción del ingreso realmente necesario para sostener un hogar.
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Impacto sobre empleo y economía
El aumento salarial ha sido defendido por representantes empresariales que coinciden con el gobierno en que los salarios dignos fortalecen la economía. El argumento central es que más ingresos generan mayor consumo, lo que impulsa ventas, producción y contratación, contribuyendo a reducir la pobreza y dinamizar la actividad económica.
El presidente Petro subrayó que las críticas sobre el riesgo de paralizar la economía no se reflejan en la realidad, señalando que Colombia mantiene la tasa de desempleo más baja del siglo y niveles de pobreza en descenso. Además, enfatizó que el aumento busca redistribuir la riqueza, reduciendo la concentración de ingresos y fortaleciendo la equidad social.