Luchando con acordeón ¡Pa’ que se acabe la vaina!: Vallenato Protesta del siglo XXI
Aquí un cargamento de vallenatos frenteros, segunda parte: canciones que, desde el acordeón y la palabra directa, denuncian injusticias, acompañan la memoria colectiva y mantienen vivo al vallenato como voz crítica y popular del país.
Amoldándose a los cambios en la industria musical, a nuevos formatos y formas de consumo, el vallenato del siglo XXI continuó —en menor medida, respecto al anterior— denunciando, reclamando y radiografiando problemáticas sociales, apuntando a despertar consciencias.
Estrellas del género, artistas citadinos, campesinos y comunidades laceradas; impetuosos, se atreven a cantar las verdades, rajadas y sin edulcorantes.
Villazón y Aníbal Velásquez, con la luz cortada y a punta’e vela
En 2024 sorprendió una protesta vallenata con videoclip, sonando en la calle, en radios y siendo tendencia en redes. Los responsables: Iván Villazón y Tuto López, con el tema autoría de Julio Oñate: “Apagando Focos”, incluido en su álbum Un Mundo Real. Vallenato sabroso que de forma jocosa se queja por las altas cuentas en el recibo de la luz. Villazón corea en contra de las distribuidoras del servicio de energía eléctrica:
“Afinia me tiene loco y Air-e me va matar Yo vivo apagando focos Y la cuenta sube más”
Por la misma situación, Aníbal Velásquez, luminaria nacional, grabó “El Apagón” en 2018, renegando por el servicio de Electricaribe, también pieza de Julio Oñate.
Las reflexiones de Diomedes Díaz
Igual ‘El Cacique de la Junta’ cantaba su composición “Perro”, en las casetas y conciertos. Nunca la grabó en estudio. Pero tomando el audio de algún en vivo, una parte, fue publicada en el disco póstumo Entre Díaz y Canciones (2015). Un álbum con voces suyas “rescatadas”, acompañadas por Martín Elías y Rafael Santos.
En la obra —que se puede escuchar completa, con sus estrofas más incisivas, en registros de casetas— Diomedes Díaz hace una analogía entre el perro de la calle y el pueblo. Dedicada a muchos políticos porque: “Es mal hecho que al pueblo lo descalabren así”, dijo en una presentación. De sus versos:
“Y si hacemo’ una perrada queda mal porque hay perros democráticos también pero si el amo y señor se porta bien se da cuenta de que el pueblo es racional”.
El nuevo siglo llegó a Colombia con una de sus más lamentables atrocidades. Del 16 al 20 de febrero de 2000, en El Salado, se perpetró una jornada de muerte en la que cientos de paramilitares asesinaron a más de 60 personas. Adultos, ancianos y niños fueron agrupados en la cancha de basquetbol para acabar con sus vidas. Fueron baleados, degollados o estrangulados frente a los ojos de su familia. Como una rifa de la muerte, con números escogían a quien iban a matar. Se cuenta que, durante el exterminio, los paramilitares tocaban acordeones y tamboras; que prendían equipos de sonido durante su macabro acto, que además de tantas víctimas y desplazamientos, destrozó la cultura de un pueblo.
Como iniciativa del Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, en cabeza del músico César López, diez años después de la masacre, algunos de sus sobrevivientes grabaron un disco que buscaba transformar el horror en canciones y poesía, y en esperanza de un mejor futuro: Las Voces de El Salado.
“Los grabamos en el pueblo. Registramos los ambientes de El Salado en la noche, en la mañana, en la cancha, los gallos, los burros…”, narró López sobre el trabajo, que abre con un corte contando lo sucedido.
El álbum luce décimas, poemas y vallenatos, con bellos y sencillos arreglos. El vallenato volvió en temas: “Tenemos tabaco”, “Mi Hermano”, “Mi Testamento”, “Homenaje a mi pueblo” o “Trabaja y busca Semilla”.
En febrero de 2001, Valledupar vivió marchas y solicitudes de suspensión de una nueva estratificación socioeconómica. Ciudadanos reclamaban por el incremento exagerado en las tarifas de los servicios después de su implementación.
Wiston Muegues, diestro compositor de Manaure, también reclamó, a ritmo de puya. Ese 2001, se coronó Rey en la categoría Canción Inédita en el Festival de la Leyenda Vallenata con su obra “La Estratificación”, que aprovecha para relatar el drama del desplazado:
“Mi compadre Cerbeleón vino al Valle desplazado Se hizo con cartón y palos un rancho en una invasión y por la estratificación va a tener que abandonarlo Él no era ni estrato cero y lo pasaron para el cinco es un pobre jornalero que lucha el pan de sus hijos”
José Domingo Rivera, ‘Mingo’, de La Unión, en su tema “El Desplazado” (2009), ansía el cese del conflicto y cuenta los padecimientos que viven los desplazados. Aborda la ley del silencio, los cultivos ilícitos, suelos minados, fumigación aérea… Pide:
“Que haya el acuerdo humanitario Y este conflicto armado de una vez se termine”.
“Callaron las Risas”, compuesta por José Amín Díaz y grabada por Oskar Kamelo, oriundo de Urrao, en su placa debut Vallenato con Estilo (2010), pone de frente el conflicto colombiano y las desgracias que ha dejado. Minas antipersona, miseria, desplazados, y la catástrofe de niños huérfanos y heridos:
“Los mismos que dejaron sus parcelas para pedir limosnas en la calle Son inocentes blancos de la guerra les callaron las risas a su vida No pueden caminar si están sin piernas por culpa de esas minas explosivas”, reza.
La triste historia de un muchacho del campo que reclutan, “carne de cañón” en la candela del conflicto nacional, muere en una emboscada, dejando penando a su madre, es la temática de la canción “Problema Social” (Conocida como El Soldado), autoría de Pedro Pablo Peña.
Fue publicada por Carlos y Guido Malo, ‘El Dúo Sensacional’, en el disco Lo Bueno de los Malo (2001). El tema abre pidiendo que vuelva la paz al país.
La obra puso a hablar sobre el servicio militar obligatorio, “por estratos”. El debate fue: “El que tiene plata puede librarse, el más humilde, no.”
Marciano Martínez, denuncia y poesía brava
Con más quejas acerca de la guerra, el gran compositor Marciano Martínez lanzó: Para dónde va este mundo (2012). Sin dejar de lado su estilo poético, vocifera que hasta el viento anda herido porque es plomo lo que llueve.
“Para dónde va este mundo Le pregunto a usted Si antes de terminar de cantar mi canción Alguien puede matarme porque protesté”
Horacio Mora, ¡Culpa de Petro!
Sobre temporadas de elecciones, el cantante Horacio Mora, nacido en La Paz y radicado en Sincelejo, y el acordeonero Felipe Paternina, oriundo de Corozal, grabaron en 2013 el tema de Faustino de La Ossa, “El Alcalde Embustero”. Exponiendo políticos que prometen en enero puesto pa’ todo el mundo y después los dejan viendo un chispero.
Mora, siempre con los ojos en la actualidad, ha publicado cortes críticos jocosos como “El TLC” o “El Candidato”, grabadas con el acordeón de Jesús López (2019).
A mediados del año pasado, con mucho humor, junto al acordeonero Jovanni Ortega lanzó “La Culpa es de Petro”, dice:
“Ay qué manera de manipular si lees la prensa todo está mal.
Si Lucho Díaz falla un gol Es culpa de Petro Si Dayro Quintana no gana Es culpa de Petro…”
“La Corrupción” (La Puya de Los Corruptos) de Hernando Rafael Armesto Echavez, de San Sebastián, grabada en la voz de José Montes y acordeón de Alvis Martínez en 2017, exhibe punzante en sus versos a “los corruptos que tienen en la olla a la nación”. Trata escándalos que han sido noticia como Reficar, Odebrecht, Agro Ingreso Seguro, el cartel de la DIAN, el de La Toga, los chanchullos con la salud y los delincuentes de cuello blanco con casa por cárcel.
Aquí “La Corrupción” video del canal del compositor
Armesto, virtuosa pluma, también es autor del paseo “Nuestra Dignidad” (2020), dedicada a los maestros y a las acciones del Ministerio de Educación.
Lisandro Meza y la bomba de Odebrecht
En 2017, a punta de caja, guacharaca, acordeón y humor, los artistas vallenatos se pronunciaron sobre las medidas del Nuevo Código de Policía. Muy popular fue el tema de Leo Durán“Código de Policía”, interpretado por Walter Torcedilla, el de “Ya no puedo tomarme un trago, a pesar que la plata es mía”.
También apareció la canción “El Nuevo Código de Policía”, ejecutada por John Calvo, que de paso citó el desfalco de Reficar y el caso Odebrecht, millonario escándalo de corrupción de la constructora brasilera, en el que salieron vinculados sonados políticos nacionales.
Lisandro Meza sumó otra canción a ese caso y lanzó “La bomba de Odebrecht” (2018). Una mezcla entre “La Cucharita” de Jorge Velosa y su sonido particular. “Cucharita con mermelada y todo, porque por la plata baila el mono”, pregonó, criticando con tremenda sabrosura a “los que metieron sus manos, que se hacen llamar honorables”.
Vallenatos del Medio Atrato
En 2022, Domingo Chalá presentó su bellísimo discoVallenatos del Medio Atrato, que plasma la memoria de Bojayá (Chocó).
A Chalá todos lo conocen en su pueblo. Fue él quien recogió y sepultó los muertos de la masacre de Bojayá, ocurrida el 2 de mayo de 2002, cuando toda una comunidad murió al interior de la iglesia por un cilindro bomba lanzado por la guerrilla de las FARC.
El autor recalca sobre su obra: “Es un recuerdo que estoy dejando a mi raza Bellavista donde yo me crie”.
Tras la masacre, compuso el tema “2 de Mayo”, en el que narra la catástrofe y canta:
“Oiga señor presidente, Ay, doctor Andrés Pastrana ha venido a visitar esta linda tierra chocoana Mire como está mi pueblo todas las casas cerradas Habitante Bella Vista ya se encuentran desplazadas”
Y también creó el tema “Los Muertos del 2 de Mayo”, que reza:
“Los muertos del 2 de mayo siguen siendo abandonados Están metidos en bolsa, ellos no están en cajón…”
El disco fue gestionado por Andrés Restrepo, fotógrafo documental, quien por su labor ha recorrido el Atrato. Conoció a Domingo, escuchó sus cantos —que el pueblo se sabía— y contactó aliados para que llegara al estudio. El bajista José Juvinao fue arreglista y productor musical.
Verseando por Hidroituango
Cuando en mayo de 2018 empezaron las emergencias en Hidroituango, proyecto hidroeléctrico ubicado en el Cañón del río Cauca en Antioquia, el miedo tuvo hundidos a campesinos que se desplazaron a lugares aledaños.
El cantautor campesino Diego Oliveros, con el acordeón de Julio Galé, refiere lo ocurrido y los temores que se vivieron en el disco La Avalancha (2018). El álbum resuena piezas como “Tormento del bajo Cauca”, que expone:
“Esa represa que están haciendo en Ituango Es el tormento que ahora tiene el bajo Cauca Sus habitantes ya todos están desplazados Dejando toda su tierra y hasta el ganado Los barequeros ya no se ven en las playas Ni pescadores porque el río se lo taparon”
Vallenato rabioso en el ‘Estallido Social’
En las protestas de 2021 en Colombia, muchos géneros musicales sacaron a la calle sus piezas; el vallenato “Resistencia Colombia”, de autor caribeño, cantado por El Makia, recalcaba:
“Le dicen gente de bien al que da plomo y desadaptado al que ha sido agredido A la violación de derechos humanos llaman democracia Y a sus embarradas los ricos llaman tragedia familiar…”
‘El Cocha Molina’, acordeón contra la violencia de género
“Tiene que Parar” (2024) fue una canción motivada por el homicidio de la estudiante de psicología Karena Nuñez, sucedido en Valledupar ese año. Jóvenes de la Universidad Popular del Cesar y la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, con el apoyo del productor y autor Gaby Arregocés y El Cocha Molina, Rey de Reyes del Festival de la Leyenda Vallenata, lanzaron un vallenato que reclama: no más feminicidios, basta de violencia contra la mujer. Con las voces de Angie Araujo, Crisly Ospino y Aury de la Cruz.
Compositores: Parados en la raya por la paz
Durante el proceso del Acuerdo de Paz entre el Estado y las FARC-EP, en 2016, en el Museo del Acordeón, relevantes compositores se reunieron para manifestar su posición a favor de la concertación. Beto Murgas, Rosendo Romero, Santander Durán, Adrián Villamizar e Isaac Carrillo (‘Tijito’), entre otros, se juntaron para decirle al país que estaban a favor del acuerdo y recalcar la necesidad de su pronta consolidación. Además de sus cantos, firmaron un documento dirigido al entonces Presidente de la República, Juan Manuel Santos.
Un año antes, el maestro acordeonero Andrés Gil (‘el Turco’), líder de una Escuela Musical, junto con Los Niños Vallenatos, grabaron “Se acabó la guerra”. Una obra sobre el proceso de paz, inspiración de Adrián Villamizar, que resumía: dejemos de pelear, vamos a dialogar y a construir patria, e interpretada ante el ex Presidente Santos.
El álbum de una comunidad que luchó por sus tierras de forma pacífica durante más de 20 años
En abril de 2011, los campesinos de la comunidad de Hacienda Las Pavas, ubicada en el corregimiento de Buenos Aires, retornaron por tercera vez a su tierra tras desplazamientos forzados y despojos.
Persistieron en sembrar, cosechar y batallar por la titulación de sus tierras, arrebatadas por paramilitares en 2003 y luego reclamadas por la empresa Aportes de San Isidro.
El pueblo pavero narró lo vivido en el disco Les Voy a Cantar la Historia, Un Viaje de Retorno a la Tierra (2013), que relata desplazamiento, retorno, resistencia y esperanza.
Por sus acciones, a los campesinos de Las Pavas les fue otorgado el Premio Nacional de Paz (2013), aunque entonces los títulos no llegaron.
En agosto de 2024, el Gobierno Nacional, a través de la Agencia Nacional de Tierras, realizó un acto de reivindicación y justicia social. En el evento, el Presidente Gustavo Petro entregó tierras a la Asociación de Campesinos de Buenos Aires, cerrando un capítulo de lucha contra el despojo.
Evocando un himno de la protesta, “El Indio Sinuano”, escrito por David Sánchez Juliao, grabado por Alejo Durán, Pascual Banquez, Aníbal Velásquez, Alfredo Gutiérrez y Máximo Jiménez:
“Esta tierra, es mi tierra Este cielo, es mi cielo”